Enseñar a un perro a orinar fuera de casa

Laura · 1 diciembre, 2017

Enseñar a un perro a orinar fuera de casa es una de las tareas que más cuesta a los propietarios de un can, especialmente a los primerizos. En este artículo tratamos de sintetizar cómo proceder para que alcancemos el éxito en este reto.

Cosas que hay que evitar

En primer lugar, como propietarios responsables debemos evitar el refuerzo negativo o castigo. Muchas veces dejamos a nuestro cachorro solo en casa y al regresar nos encontramos una ‘sorpresa’. Sin embargo, es posible que el pequeño se haya orinado hace dos horas o más, por lo tanto no tiene sentido que le riñamos, le enseñemos lo que ha hecho o le frotemos el hocico con el ‘pipí’.

Sacar a nuestra mascota antes de que pueda salir a la calle es otro de los errores que cometen muchos propietarios. Si el veterinario estipula que durante los dos primeros meses no puede salir, especialmente si se trata de un tema de vacunación, no puede salir.

Persona paseando a su perro

Orinar en casa

Aunque hay muchos métodos para enseñar a un perro a orinar fuera de casa, algunos expertos señalan que, antes de instruirle para hacerlo en un lugar adecuado, hay que dejarle un sitio en casa en el que pueda hacer sus cosas. Esto es conveniente especialmente si le faltan las vacunas y no puede salir a la calle.

Una práctica muy útil para evitar que nuestro perro orine en lugares indeseados como la cama, el sofá o la alfombra es adquirir los llamados pañales para perros o empapadores.

El empapador o pañal perruno

El empapador o pañal perruno es un panel de composición mixta, normalmente algodón y plástico impermeable, que absorbe el pipí y mitiga el olor. Cuando nuestro perrito proceda a ‘desbeber’ debemos acercar un empapador limpio y absorber con él toda la orina. De este modo, aunque nosotros no podamos distinguir el desagradable olor, el cachorro podrá y lo identificará.

Una vez que el pañal está empapado, debemos llevarlo a la zona en la que autorizaremos a nuestro perro a evacuarse, por ejemplo, el baño. Cada vez que veamos que nuestro perro empieza a orinar, o cuando sospechemos que se acerca su hora de ‘desbeber’, lo llevaremos hasta el empapador. Poco a poco, con tiempo y paciencia, nuestra mascota irá asociando los empapadores con el lugar para orinar.

Orinar fuera de casa

Cuando nuestro veterinario nos autorice a sacar a nuestro perro a pasear, es decir, que ya tenga todas las vacunas en regla, empezará la misión de aprender a orinar fuera de casa. En este momento retiraremos el empapador del baño.

A estas alturas nuestro cachorro ya sabrá que el empapador es el lugar en el que se puede orinar, y nosotros controlaremos más o menos las horas o momentos en los que nuestro perro necesita vaciar la vejiga. Estos momentos suelen ser 20 minutos después de comer o beber, tras el juego o al despertarse.

Una vez le pongamos la correa y salgamos a la calle esperaremos a llegar hasta algún lugar de tierra ,el parque o el ‘pipí-can’ más cercano para evitar el hábito de que el perro orine en la acera o en los portales.

Es clave identificar un lugar cercano a casa en el que podamos pasear con nuestro perro.

Una vez hayamos llegado al sitio elegido para sacar a nuestro cachorro, colocaremos el empapador, a poder ser manchado de orina, en el suelo. Es muy posible que esta primera vez no tengamos éxito: “Roma no se construyó en un día”.

Cachorro de paseo

La constancia, clave para el éxito

Tras varios intentos y paseos con el pañal perruno, nuestro cachorro comenzará a asociar ese empapador que antes estaba en el baño con la calle donde parece que tendrá que hacer pipí. Cuando el perro al fin consiga orinar en el empapador le daremos un premio; lo más aconsejable es darle una golosina apropiada a su tamaño y edad.

Deberemos continuar este ritual durante el tiempo que sea preciso, y tratar de colocar el empapador siempre en el mismo lugar y premiar a nuestro perro cada vez que consiga orinar en el lugar correcto.

Cuando el cachorro haya tenido éxito de manera consecutiva estaremos listos para bajar a la calle sin empapador. Seguiremos armados de golosinas para premiar a nuestro pequeño compañero peludo cada vez que lo haga bien.

Recuerda que el secreto para el éxito reside en la constancia, en la paciencia, el refuerzo positivo y los identificadores olfativos. ¡Buena suerte!