7 curiosidades sobre los agámidos

Los agámidos son quizá uno de los grupos más complicados y menos investigados por los especialistas. De hecho, su taxonomía aún se encuentra en discusión, por lo que su clasificación podría cambiar en el futuro.
7 curiosidades sobre los agámidos
Cesar Paul Gonzalez Gonzalez

Escrito y verificado por el biólogo Cesar Paul Gonzalez Gonzalez.

Última actualización: 11 noviembre, 2022

Los agámidos son uno de los tres grupos más importantes dentro de los reptiles Iguanios. Aunque comparten muchas características físicas con las lagartijas, se diferencian porque su tamaño promedio es un poco más grande y robusto. Claro está, los agámidos no superan a los lagartos, pero lucen rasgos únicos y diferentes curiosidades que los diferencian bastante de otros escamados.

Estos reptiles conforman la familia Agamidae, la cual está relacionada con otros grupos populares como los camaleones, las iguanas y las lagartijas cornudas. Si bien es cierto que el taxón contiene a varias especies conocidas, existen muchas curiosidades desconocidas sobre los agámidos. Sigue leyendo este espacio y descubre más acerca de este peculiar grupo.

¿Cómo son los agámidos?

Los agámidos presentan una fisiología muy similar a la de las lagartijas. Su cuerpo es largo, sus extremidades se insertan en los laterales y exhiben una cola alargada. Sin embargo, su piel tiene varios pliegues y luce un aspecto más áspero, pues sus escamas están modificadas y en algunas especies son más evidentes o duras.

Al igual que otros reptiles, su distribución abarca tanto zonas áridas como zonas húmedas o tropicales. Además, se encuentran presentes en varios países como Europa, África, Asia y Australia, pero están ausentes en América.

La pogona es uno de los animales domésticos que hibernan.
Pogona vitticeps.

Datos poco conocidos de los agámidos

Aunque son reptiles muy conocidos en ciertos países, los agámidos resguardan varias curiosidades sobre su vida natural que los diferencian de otros iguánidos. Entre los datos menos conocidos de estos animales se encuentran los siguientes.

1. No regeneran su cola

Es normal que algunos animales como las lagartijas se desprendan de su cola cuando están en peligro para distraer a su agresor (autotomía). Esto no suele ser un problema, puesto que la mayoría cuenta con mecanismos de regeneración que hacen crecer su extremidad. No obstante, la mayoría de los agámidos no son capaces de regenerar su cola después de perderla.

Claro está, dicha situación no les impide realizar la autotomía caudal, pero el costo de llevarla a cabo es más alto que en cualquier otro reptil. Aun así, existen ciertas especies de agámidos que rompen esta regla y parecen mostrar mecanismos de regeneración. El único problema es que parecen no ser tan perfectos como los que aparecen en los camaleones.

2. Cambian de color

Los agámidos son capaces de cambiar la intensidad y el tipo de coloración en su cuerpo mientras pasan por distintas etapas de su vida. Por lo común, esto lo hacen para comunicar diversos mensajes entre sus congéneres, como advertencias (competición), o para camuflarse.

Asimismo, se ha visto que el cambio en la coloración de su cuerpo también puede servir como una medida para regular la temperatura de su cuerpo. Mientras que las coloraciones obscuras u opacas absorben mejor la radiación, las tonalidades más claras la reflejan.

3. Su distribución es opuesta a la de las iguanas

Una de las curiosidades más destacables de los agámidos es que su distribución es contraria a la de las iguanas. Dicho de otra forma, en los sitios en donde existen especies de agámidos no existen iguanas y viceversa. A pesar de que esto podría estar relacionado con el origen evolutivo de los reptiles, aún no existe una respuesta concisa del por qué presentan este patrón.

4. Tienen dientes únicos

Una de las características distintivas y únicas dentro de los agámidos es la forma de su dentadura, la cual se clasifica como acrodonta (dientes al borde de la mandíbula). Este tipo de inserción dental se encuentra también en los camaleones, cuya familia (Chamaeleonidae) es quizá la más cercana a los agámidos.

5. Sus patas traseras son bastante fuertes

Otro rasgo distintivo de los agámidos es la robustez y el ancho de sus patas. Como se puede intuir, esto dota de gran fortaleza a los ejemplares, quienes pueden alcanzar una mayor velocidad en comparación a otros reptiles similares. Por supuesto, existen ciertos ejemplares que no exhiben extremidades tan fornidas.

6. Algunas especies pueden caminar de manera bípeda

Si bien es cierto que los agámidos son cuadrúpedos, algunas especies tienen unas patas tan poderosas que logran levantar su cuerpo y caminar como bípedos gracias a su velocidad. El lagarto de cuello con volantes (Chlamydosaurus kingii) es quizá el ejemplar más representativo de este hecho.

Una de las mascotas exóticas que parecen un dragón.
Chlamydosaurus kingii.

7. La mayor diversidad del grupo se encuentra en Australia

Australia contiene alrededor del 25 % de las sabanas tropicales, un bioma que es conocido por tener una época húmeda y otra seca bien diferenciadas. Por si fuera poco, el ecosistema está en buenas condiciones y no tiene muchas modificaciones por el hombre, lo que beneficia a la biodiversidad de la región.

Asimismo, Australia cuenta con una gran diversidad de componentes geográficos que crean nichos distintos para las especies. Todo ello, en conjunto, ha permitido que los agámidos se diversifiquen y generen nuevos linajes sin intervención humana.

Como se puede observar, los agámidos resguardan una serie de curiosidades y peculiaridades únicas en su historia natural. Aunque comparten muchas características con las lagartijas, se puede diferenciar con facilidad a este grupo taxonómico si se les pone atención a sus rasgos. Con esta perspectiva, es innegable que estos organismos son un claro ejemplo de lo impresionante que puede llegar a ser la naturaleza.

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