Comportamiento del lince ibérico

11 julio, 2021
Este artículo fue redactado y avalado por la psicóloga Sara González Juárez
Además de las necesidades biológicas, estudiar el comportamiento del lince ibérico es clave a la hora de recrear las condiciones necesarias para su conservación ex situ. Aquí puedes conocer este aspecto un poco más a fondo.
Uno de los animales más hermosos del mundo.

El animal que nos ocupa, el felino más amenazado del mundo, necesita toda la ayuda posible para recuperarse. Estudiar el comportamiento del lince ibérico tiene la misma importancia que todos los demás ámbitos de su vida a la hora de revitalizar las poblaciones de la especie.

Muchas veces, las especies cercanas a nosotros son las más desconocidas, lo que lleva a no tener en cuenta pequeñas acciones que podrían tomarse para ayudarles. Por eso, en este artículo puedes aprender acerca de la conducta y hábitos de este increíble animal.

Características del lince ibérico

El lince ibérico (Lynx pardinus) es una especie de mamífero de la familia Felidae, endémica de la Península Ibérica. Son animales de pequeño tamaño en relación con otras especies de lince: su altura media no pasa de los 55 centímetros y su peso está en torno a los 10 kilogramos.

De las 4 especies de lince que existen, el ibérico presenta la distribución más restringida. Habita principalmente en áreas de matorrales y formaciones rocosas o montañosas con altitudes por debajo de los 1300 metros. Suele refugiarse en cuevas.

Se trata de un animal carnívoro estricto, cuya dieta se basa prácticamente en conejos silvestres. Por eso, durante las dos epidemias que encadenaron estos lagomorfos en la década de los cincuenta, la población de lince ibérico peligró junto con ellos, pues estos carnívoros no tenían nada que comer.

Este félido presenta un marcado dimorfismo sexual en cuanto a tamaño: los machos son mucho más grandes que las hembras.

Carácter del lince ibérico

Es un felino de hábitos crepusculares, cuyos picos de actividad coinciden con los de sus presas: al atardecer y al anochecer. De entre esos dos periodos, se ve más activo en el segundo y en las primeras horas de la noche. También se observan diferencias en la actividad según el sexo: los machos son mucho más activos que las hembras.

Los linces ibéricos son solitarios. Solo se buscan para el apareamiento y los grupos únicamente están formados por madres y crías. En raras ocasiones puede encontrarse a más de un adulto alimentándose de presas grandes.

Comportamiento del lince ibérico

La mayoría de los estudios etológicos que se han llevado a cabo sobre el lince ibérico han sido en condiciones de cautividad. De estas investigaciones se han obtenido datos valiosos para su conservación que se pueden comparar con los estudios in situ, que avanzan más despacio debido a la dificultad para observar ejemplares en su medio natural.

Comportamiento social

Como la mayoría de los félidos, el comportamiento del lince ibérico suele ser solitario y territorial. Por lo general, su área puede abarcar hasta 30 kilómetros cuadrados, dependiendo de la disponibilidad de presas y agua, así como de refugios y presencia de competidores.

Los territorios de machos y hembras se pueden solapar. Sin embargo, el de los machos suele ser más amplio. Tanto un sexo como el otro, no obstante, marcan los límites de su área de forrajeo mediante la orina y las marcas de garras en árboles y tierra.

La orina también da información sobre el estado de salud, el sexo y el estado reproductivo de los linces.

Comportamiento alimenticio

El 90 % de la dieta del lince ibérico se basa en los conejos de monte (Oryctolagus cuniculus), aunque también puede alimentarse de otras presas: liebre (Lepus granatensis), distintas especies de aves, roedores y, en raras ocasiones, cervatillos.

El comportamiento del lince ibérico durante la caza sigue una estrategia de emboscada típica, similar al resto de felinos. Cuando la presa es pequeña, los linces suelen transportarla a un lugar seguro para comérsela. Cuando por el contrario la víctima es más grande que el félido, la mata con un mordisco en la garganta, presionando la tráquea para cortarle la respiración.

En raras ocasiones, puede observarse comportamiento cooperativo entre parejas reproductoras para la caza. A la hora de alimentarse, los machos tienen preferencia sobre las hembras, a no ser que esta tenga crías lactantes. Dentro de las crías también se observa jerarquía a la hora de comer, ya que las más grandes son las primeras en alimentarse.

Comportamiento reproductivo

El sistema de apareamiento más común en el Lynx pardinus es la poliginia, estrategia en la que el macho copula con todas las hembras que puede. Normalmente, esto está sujeto a la disponibilidad de hembras que solapen su territorio con el del macho.

El lince ibérico alcanza la madurez reproductiva a los 2 años. No obstante, no es hasta que se ha establecido un territorio propio que las hembras comienzan a estar disponibles sexualmente. El estro es estacional y normalmente ocurre en invierno.

Durante la época de apareamiento, las hembras comienzan a vocalizar con llamadas específicas para indicar el celo. Los machos disponibles se adentran en el territorio de las hembras, espacio que compartirán durante 2 o 3 semanas hasta que copulen.

Tras el apareamiento, las hembras buscan un refugio que les brinde protección ante depredadores e inclemencias meteorológicas. La gestación dura entre 63 y 66 días y, por lo general, los partos ocurren a finales de marzo. Pueden dar a luz de 2 a 4 cachorros que solo cuidará la madre, pues el macho abandona el territorio tras la cópula.

Durante la lactancia —que dura entre 5 y 6 meses—, la hembra puede cambiar de refugio. Los cachorros permanecen con su madre hasta que comienza el periodo de dispersión tras su primer año de vida, que es cuando las crías se van separando paulatinamente de la progenitora a medida que se hacen independientes.

Estado de conservación del lince ibérico

El lince ibérico se encuentra en peligro de extinción. Sus mayores amenazas son la pérdida del hábitat por la tala indiscriminada y la urbanización, además de la caza furtiva. También se documentaron atropellos accidentales allí donde se habían construido carreteras en sus lugares de paso.

Afortunadamente, su población aumenta gracias a los esfuerzos de conservación de varias organizaciones. Los programas de cría en cautividad y la protección de sus territorios están dando pequeños y esperanzadores frutos para estos felinos.

Sin embargo, estas victorias se consiguen contra viento y marea, con recortes de presupuesto, cazadores furtivos que salen impunes y constructoras que invaden sus territorios. Apoyar a estas organizaciones, aunque sea con la difusión a través de las redes, también es un trabajo fundamental para que estos maravillosos felinos sigan poblando la Península.