Comportamiento del erizo

13 julio, 2021
Este artículo fue redactado y avalado por la psicóloga Sara González Juárez
El comportamiento del erizo no se limita a hacerse una bola cuando se asusta. ¿Quieres conocer el resto de sus increíbles detalles?

Las espinas y una cara adorable son el contraste perfecto para llamar la atención a nivel físico. De todos modos, más allá de su forma, el comportamiento del erizo también tiene su peculiaridades, pues se ha podido estudiar en profundidad gracias a aquellos ejemplares que se mantienen en cautividad.

A pesar de ser un animal conocido a nivel popular, algunos detalles curiosos de su conducta no son especialmente famosos. Si quieres saber un poco más de los erizos, sigue leyendo.

Características del erizo

Los erizos son representantes de la familia Erinaceinae, del orden Eulipotyphla. Su aspecto físico se caracteriza por la presencia de espinas de pelo rellenas de queratina —que crecen en su lomo— y por su hocico puntiagudo.

Estos animales se encuentran ampliamente distribuidos en el continente africano, en Europa y en Asia. Ocupan una gran variedad de hábitats: estepas, desiertos, áreas abiertas y bosques. Cumplen un gran papel como controladores de plagas de insectos y otros pequeños animales y esto, sumado a su gran capacidad de adaptación, los convierte en potenciales invasores.

Su dieta es fundamentalmente insectívora, ya que está compuesta por caracoles, mosquitos, saltamontes y otros muchos invertebrados. No obstante, son mamíferos oportunistas: también pueden llegar a alimentarse de pequeños ratones e incluso enfrentarse a víboras, pues son inmunes a su veneno.

Los juguetes para erizos son esenciales.

Carácter del erizo

Los erizos son solitarios —solo se buscan en la época reproductiva— y de hábitos nocturnos. Tienden a ser territoriales, especialmente con otros machos que puedan introducirse en su área y comerse sus recursos. Su capacidad de adaptación a diferentes temperaturas, humedades y fuentes de alimento es sorprendente.

Comunicación de los erizos

La principal vía de comunicación en el comportamiento del erizo es a través del olfato. Una conducta muy curiosa a este respecto es el ungimiento: el erizo, al detectar un olor o sustancia nueva, la recoge con la boca para mezclarla con saliva y untársela por las espinas.

Las causas del ungimiento no están muy claras y se baraja que pueda servir para llamar la atención de las hembras, de la madre o como un método de camuflaje ante depredadores.

La otra forma principal de comunicación en el erizo es la auditiva, a través de vocalizaciones. Las más importantes las tienes a continuación:

  • Vocalizaciones agudas de llamada a la madre por parte de las crías.
  • Gruñidos, chasquidos y bufidos de territorialidad ante la presencia de otro erizo en su área. Es más un sondeo que una advertencia, pues se les puede observar a los ejemplares olisqueándose el uno al otro o midiéndose entre ellos con golpes de cabeza.
  • Si los erizos sienten amenazas el territorio, emiten silbidos agudos y un equivalente al escupitajo, con el que rocían al contrincante con gotas de saliva.
  • Las hembras atraen a los machos con una serie de vocalizaciones parecidas a quejidos. El macho, por su parte, corteja con resoplidos y vocalizaciones agudas parecidas a silbidos.

Comportamiento del erizo

Ahora que conoces las características básicas y la comunicación de los erizos, aquí puedes entrar en materia con el comportamiento del erizo en diferentes aspectos de su vida. No te lo pierdas.

Comportamiento del erizo en su hábitat natural

Una parte de la conducta de este mamífero va orientada a encontrar un refugio adecuado. Tiende a buscar sitios con un ambiente seco, evitando emplazamientos con vegetación muy densa. Durante el día, el erizo suele descansar en refugios que va cambiando habitualmente, aunque en ocasiones pasa temporadas en un mismo lugar.

Dependiendo del clima de la zona en la que habiten, los erizos pueden llegar a hibernar.

Su refugio ideal es una zona abierta, con vegetación que le brinde una cierta protección —pero que no sea densa— y una buena fuente de alimentos en forma de poblaciones de insectos. Si además hay materia orgánica que permita crecer hongos, mejor, pues en ocasiones también sirven de alimento.

Además, cabe destacar que los erizos evitan aquellas zonas que parezcan buenos lugares para la anidación de sus depredadores, como serpientes, zorros, tejones o rapaces nocturnas. Si encuentran indicios de su presencia, se alejan y buscan otros lugares.

Comportamiento del erizo en cautividad

Cuando está en cautiverio, el comportamiento del erizo suele ser más sedentario que el de los ejemplares salvajes, ya que no tiene oportunidad de realizar las actividades que normalmente le llevarían toda la noche, como son encontrar comida y refugio. Esto, a su vez, aumenta el riesgo de obesidad, enfermedades hepáticas y cardiomiopatías.

Los machos que se mantienen en grupo pueden llegar a convivir si consiguen establecer una jerarquía entre ellos. Si esto no funciona, es posible que se peleen o incluso se maten por el territorio, así que nunca se aconseja tener a más de un ejemplar por jaula.

Las hembras preñadas, debido al estrés de su exposición al humano —o a otros erizos, si se las mantiene en grupo—, suelen llegar a incurrir en el canibalismo de sus crías. Si no puede estar aislada durante el parto y las semanas posteriores, es posible que otros erizos también se coman a sus crías.

Los erizos no son buenos animales de compañía. Requieren jaulas de mínimo 1 metro de largo y una cantidad de estímulos ambientales difíciles de proporcionar en una casa.

Comportamiento alimenticio

Aunque a simple vista no lo pueda parecer, el erizo es un gran escalador, lo que le da la oportunidad de explorar varios estratos del hábitat: desde los insectos enterrados en el suelo hasta los que trepan por las ramas de los arbustos. Al ser de hábitos generalistas, es posible verlo consumir materia vegetal si encuentra algo apetecible en el suelo, como semillas o raíces.

Cuando los erizos exploran un potencial alimento son prudentes, cubriendo ligeramente su cara con el pliegue de púas que tienen sobre los ojos. Si su presa es pequeña, juguetean un poco con ella y luego se la comen. Si por el contrario se trata de algo de gran tamaño —como ratones o lagartijas—, lo prenden con los dientes a gran velocidad y lo zarandean hasta que muere.

Comportamiento reproductivo

El período de apareamiento del erizo discurre desde abril hasta septiembre y el de nacimientos se sitúa desde mayo hasta octubre, puesto que la gestación dura alrededor de un mes. Las hembras pueden tener varias camadas en el mismo periodo, ya que entran en celo 2 veces.​

Para llamarse, la hembra emite unos sonidos parecidos a silbidos. Cuando finalmente un macho la encuentra, este corre en círculos alrededor de ella, tratando de olfatearle la cola, durante varias horas. Si la hembra no está receptiva mantendrá erizadas las púas e incluso atacará al macho, pero si está dispuesta aplanará las púas para evitar herirle durante la cópula.

Las crías nacen con un tamaño de 6 a 9 centímetros y sus púas están recubiertas por una membrana acuosa que protege a la madre durante el parto. Al mes se realiza el destete y a los 10 meses alcanzarán la madurez sexual.

Comportamiento defensivo

Quizá, el comportamiento del erizo más famoso sea el de hacerse una bola sobre sí mismo cuando se siente amenazado. Esto es una forma de aprovechar su defensa natural: las púas.

A esto añaden una conducta realmente curiosa: en ocasiones, mediante el ungimiento, los erizos se untan venenos de otros animales en las espinas, aumentando así el peligro para el depredador que quiera atacarlos. Normalmente, obtienen las toxinas estimulando a sapos venenosos con pequeños mordiscos.

Si a pesar de todo son capturados por un depredador, pueden llegar a chillar fuerte y agudo, lo que confunde al atacante y genera la posibilidad de que le suelte. Esto es útil para depredadores como el zorro, que orina encima del erizo para obligarle a desenrollarse cuando está hecho una bola.

Un erizo.

Un animal con potencial invasor

Ninguna de las especies de erizo se encuentra en alguna categoría de amenaza importante en cuanto a su conservación. Sin embargo, las poblaciones naturales de varias especies se enfrentan a problemas como la destrucción de sus hábitats, el mascotismo y los atropellos  accidentales.

El erizo ha sido introducido en diversos países, como Nueva Zelanda o Inglaterra. Es de vital importancia ser responsable en cuanto a la tenencia de estos animales exóticos, pues liberarlos en entornos ajenos puede perjudicar gravemente los biomas y, por si fuera poco, las medidas suelen consistir en exterminarlos una vez se han convertido en un problema.

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