¿Cómo sé si mi gata va a parir? 9 señales

Los gatos son animales que tienen muchas reservas al mostrar sus emociones, pero es necesario aprender a interpretarlas. Aquí te mostramos 9 signos que indican el parto en gatas.
¿Cómo sé si mi gata va a parir? 9 señales
Samuel Sanchez

Escrito y verificado por el biólogo Samuel Sanchez.

Última actualización: 13 septiembre, 2022

El milagro de la vida es un proceso fascinante independientemente de la especie en al que se produzca. De todas formas, los gatos son seres bastante esquivos y reservados, por lo que es posible que un tutor no sea capaz de detectar cuándo va a alumbrar su mascota embarazada. Aquí te mostramos 9 señales de que tu gata va a parir para que puedas asistirla en este momento.

Los felinos tienen varias épocas de celo al año y cada una de ellas se instaura por 15-22 días. La gestación de la gata dura de 64 a 67 días, o lo que es lo mismo, unas 9 semanas. Además, cabe destacar que una camada puede estar compuesta por más de un padre, ya que las hembras se aparean muchas veces durante su celo. Si quieres conocer más datos sobre la gestación y el parto de las gatas, sigue leyendo este espacio.

¿Cuándo se pueden quedar embarazadas las gatas?

Las gatas son conocidas por ser ovuladoras reflejas, lo que significa que ovulan cuando un macho copula con ellas. Esto significa que pueden quedar embarazadas en cualquier época del año. Claro está, siempre que se cumplan ciertas condiciones climatológicas que activan su periodo reproductivo.



Aunque parezca raro, los ciclos sexuales de los felinos domésticos están controlados por el ambiente, específicamente por la cantidad de horas luz. Sin embargo, debido a los cambios climatológicos y a la presencia de iluminación artificial, esto ya no es una limitante. En consecuencia, el celo de las hembras puede prolongarse durante todo el año sin importar las condiciones del clima.

A pesar de que ocurra la cópula, la hembra no queda embarazada de inmediato. De hecho, queda receptiva por alrededor de 7 días más, durante los cuales otro macho puede intentar fecundarla. Por lo tanto, los hijos de la camada podrían llegar a ser de diferentes padres.

En el momento que quedan embarazadas, las gatas comienzan a presentar cambios fisiológicos y conductuales. Por ello, se suelen utilizar estos signos para intentar controlar la gestación y cuidar bien de la mascota. Una vez conocidas estas generalidades, te mostramos las señales más evidentes del parto en gatas.

1. Comportamiento de nido (nesting behavior)

Al igual que la mayoría de animales, las gatas tratan de buscar el lugar adecuado para parir y comenzar a cuidar a sus crías antes de dar a luz. Si no encuentra un sitio que le convenza pronto, la madre empezará a mostrarse inquieta y agitada. Para ayudar a la formación del nido, el tutor puede brindarle a su mascota los siguientes elementos:

  1. Una caja amplia, tapada por arriba y con una entrada lateral. Puede ser específica para gatos o fabricada por el propio tutor.
  2. Mantas abundantes.
  3. Una zona lejos de la actividad humana, templada y sin cambios de temperatura bruscos.

Si el tutor elige el sitio adecuado para la colocación del nido, la gata no tardará en reconocerlo y empezará a pasar mucho más tiempo dentro de él. En este punto, es cuestión de días que el parto tenga lugar.

Un nido de un gato.

2. Cambios en la temperatura

La temperatura normal de un gato adulto se encuentra entre los 37,7 y los 39,1 °C. De todas formas, una de las señales de que una gata va a parir es la reducción en este intervalo térmico, ya que su temperatura interna bajará a los 37,2 °C.

Es posible medir este parámetro con un termómetro en la zona axilar del felino, pero quizá sea mejor no molestar en exceso. Tal y como indica el portal veterinario Guildecrest Cat Hospital, existen otros signos más fácilmente observables y menos intrusivos para la madre.

3. Incremento del tamaño de las glándulas mamarias

Uno de los síntomas de embarazo en gatas es que sus glándulas mamarias comienzan a crecer poco a poco. Estas se disponen en 2 filas paralelas y en total son 8, por lo que se hacen bastante observables al final de la gestación. La gata empieza a producir leche un par de días antes del parto. 

Tienes que tener mucho cuidado al observar este signo clínico. Fíjate en que todas las mamas hayan crecido por igual, pues de lo contrario el abultamiento de 1 o 2 pezones podría indicar un tumor mamario. Por desgracia, estas neoplasias casi siempre son cancerígenas en gatos.

La castración reduce de forma drástica las probabilidades de que la gata sufra cáncer de mama a lo largo de su vida.

4. Poco apetito

La ingesta calórica de la gata aumenta a medida que los fetos crecen en su interior, llegando a consumir hasta el 50 % más de lo normal al final de la gestación. Notarás que tu mascota está a punto de parir si de repente come bastante menos en los 2-3 días antes del parto. Es normal, pues los gatitos están presionando su abdomen y, por ende, tendrá menos apetito.

5. Cambios en la conducta

Una de las señales de que la gata va a parir es que presentará cambios de conducta muy marcados durante la última semana de embarazo. Es posible que se recluya en una sola zona de la casa (casi siempre en el nido) o que se vuelva extremadamente cariñosa. 

6. Lamido en la zona vulvar

Una gata a punto de parir se lamerá mucho la vulva, ya que de ella emanan descargas naturales que avisan de los cambios fisiológicos en su organismo. Esta conducta es natural y no hay de qué preocuparse, pues la mascota se está higienizando lo máximo posible para evitar infecciones (y para que los gatitos lleguen limpios al mundo).



7. Nerviosismo

Todo mamífero es capaz de sentir en su organismo algo tan importante como el parto. Como es normal, una gata a punto de dar a luz (sobre todo si es primeriza) tendrá problemas para canalizar sus emociones. Por ello, es frecuente que se muestre inquieta, que camine de un lado para otro de forma constante o que maúlle como “si quisiera decir algo”.

Lo mejor que puedes hacer en estos casos es acompañar a tu gata y no castigar su conducta. Deja que sea ella la que te busque y evita agobios innecesarios, pues de lo contrario podrías generar en ella hostilidad o agresividad.

8. Secreciones en su nido

Al igual que ocurre en los humanos, una de las señales indudables de que la gata va a parir es la presencia de secreciones marrones en su vulva. Estas suelen ser una combinación de líquido amniótico con otras secreciones internas, por lo que aparecen justo cuando los mininos están a punto de salir. Claro está, también es posible que no se presenten de manera evidente, pues la madre se lame la vulva para limpiarse.

9. Inicio de las contracciones

Tal y como ocurre en los seres humanos, la musculatura uterina de la gata comienza a contraerse en la primera fase del parto para promover el avance de las crías por el canal. Además, se puede observar a simple vista el aflojado del perineo (área entre el ano y la vulva).

Puedes percibir las contracciones de tu gata observando su zona abdominal o poniendo la mano (de manera gentil) sobre su barriga. En caso de detectarlas, se puede afirmar con seguridad que el parto ha comenzado.

Una gata embarazada tumbada sobre un fondo blanco.

Un proceso lento y demandante

Te hemos presentado 9 señales de que tu gata va a parir, pero el verdadero desafío comienza cuando empieza el parto per se. El proceso completo suele durar entre 2 y 5 horas, pero es común que la gata deje de dar a luz, dé de mamar a sus crías y luego vuelva a parir en las próximas 24-36 horas. Por ello, es necesario alargar la monitorización todo lo que sea necesario.

Lo normal es que la gata de a luz a entre 3 y 6 mininos, pero esto depende mucho del tamaño y de la raza del felino. A menos que se le haya realizado una ecografía con el veterinario, es probable que se desconozca la cantidad de crías que tiene la madre. Por ello, la mejor manera de determinar que el parto de la gata ha terminado es observar su comportamiento.

En cuanto la gata termina de parir, comienza a dedicarse más a sus cachorros. Esto significa que los lame, los acomoda, los amamanta y trata de darles calor. Claro está, en este punto se le puede observar más tranquila y cariñosa, lo cual es muy diferente al nerviosismo y ansiedad del proceso de parto.

¿Cómo ayudar en el parto a las gatas?

El parto es un proceso en el que las gatas deben tener el control absoluto. Esto significa que los tutores no deben intervenir en ningún momento, a menos que los pequeños no respiren o se produzca un sangrado abundante. Sobre todo, evita tocar a la madre y a los hijos, pues en este instante es cuando la familia genera sus lazos a través del olfato. Por ello, cualquier aroma extraño podría ocasionar que la madre abandone a sus crías.

Los mininos salen dentro de unas bolsas que los mantienen a salvo. Debido a ello, la gata puede llegar a detener el parto de manera momentánea para romper la bolsa y limpiarlos. Este proceso es normal y se repite según la cantidad de mininos que existan, pero los tutores deben asegurarse de que se lleve a cabo y no ocurra nada raro. Las señales de alerta que indican algo malo durante el parto son:

  • La madre se observa decaída o apática.
  • Ha pasado demasiado tiempo entre la salida de un minino.
  • La madre se observa nerviosa y respira agitada.
  • Salen secreciones sanguinolentas o verdes.
  • Se observan contracciones pero no sale ningún minino.

En general, si observas que cualquier cosa va mal, no dudes en llevar a tu mascota al veterinario de urgencia. Una actuación temprana no solo salvará la vida de las posibles crías comprometidas, sino que también pondrá fuera de peligro a la propia madre.

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