Coatí: características, comportamiento y hábitat

Eugenio Fernández · 15 diciembre, 2017

El coatí es un mamífero americano muy llamativo por su anatomía única. Este prociónido (primo del mapache) miembro del género Nasua tiene infinitos nombres (significa nariz alargada en la lengua local), como gatos solos, pizotes o cuchuchos. De hecho, los españoles lo confundieron con un tejón la primera vez que vieron uno.

Existen únicamente dos especies de coatí: el coatí de nariz blanca y el coatí de cola anillada. Ambos comparten gran parte de su hábitat, y lo cierto es que conviven en varias regiones de América Central.

Características del coatí

El coatí es un animal similar a un mapache, pero de colores castaños, con un hocico alargado y una cola estilizada en bandas, similar a la de un lemur; e incluso ha sido confundido con estos primates. Posee unas poderosas zarpas y unos tobillos con doble articulación, lo que le permite caminar a cuatro patas por superficies verticales sin ningún problema, además de descender de los árboles boca abajo.

Coati caminando
Fuente: qfwfq78

Esta especie de prociónido puede llegar a medir 1,4 metros de longitud, si bien su altura es muy reducida. En cuanto a su pelaje, este puede ir del castaño claro al negro oscuro, o incluso del rojo al blanco. Por otra parte, el coatí se mueve fácilmente por los árboles gracias a sus tobillos, pero también se desplaza como un plantígrado por el suelo.

En cuanto a su alimentación, los coatíes son animales omnívoros y básicamente comen de todo; lo que le ha permitido dominar ecosistemas tanto selváticos como urbanos. Puede comer frutas, insectos, huevos o pequeños pájaros. 

Comportamiento del coatí

Es una especie muy sociable y vive en manadas de hasta 25 individuos. La mayoría del grupo serán hembras emparentadas, mientras que los machos permanecerán en el grupo durante su juventud, y en la etapa adulta solo volverán para reproducirse. Tras dicha época de celo, la hembra tiene una gestación de más de dos meses (de dos a seis crías), tras los cuales hará un nido dentro de los árboles, algo muy extraño en mamíferos.

Normalmente, existen vigías en el grupo que patrullan su territorio en busca de depredadores como el jaguar; y si descubren algún peligro, alertarán al resto del grupo. Son animales que se guían principalmente por el olfato y rastrean todo el rato gracias a su alargado hocico.

Coati saltando
Fuente: Michael Keen

Tras dicha época de celo, la hembra tiene una gestación de más de dos meses (de dos a seis crías), tras los cuales hará un nido dentro de los árboles, algo muy extraño en mamíferos.

Hábitat del coatí

Los coatíes viven en América y pueden encontrarse desde Argentina a Uruguay, y pueden llegar hasta el sur de Estados Unidos. Habitan en zonas boscosas y selvas tropicales, aunque se encuentran algunas poblaciones en zonas más desérticas, como la de Arizona.

Por desgracia, en algunos países se han convertido en especie invasora. Tras la prohibición del mapache en países como España por ese mismo motivo, se introdujo una nueva mascota de moda: el coatí. Esta especie trajo los mismos problemas que el mapache, pues son mascotas exóticas con fuerte mandíbula y garras, que tienden a morder y arañar. Además, su intrínseca vida grupal hace que se vean bastante afectados viviendo en una casa.

El problema más peligroso que acarrea el coatí es la transmisión de la rabia. Actúa como un vector silvestre como el zorro rojo, por lo que disemina una de las enfermedades infecciosas más peligrosas del mundo. Actualmente, está bastante controlada, pero puede ser devuelta a la vida por estas especies invasoras.

Asimismo, el coatí depreda los huevos de varias especies amenazadas, lo que afecta a la conservación de estas aves. Hoy en día existen varias colonias silvestres en España, especialmente en Mallorca, donde la administración suele sacrificar a estos animales ante la falta de centros para su alojamiento; es necesaria una mayor responsabilidad en la tenencia de estos animales.

El problema más peligroso que acarrea el coatí es la transmisión de la rabia. Actúa como un vector silvestre como el zorro rojo, por lo que disemina una de las enfermedades infecciosas más peligrosas del mundo. Actualmente, está bastante controlada, pero puede ser devuelta a la vida por estas especies invasoras.

Fuente de las imágenes: Neil Turner, qfwfq78 y Michael Keen