Celo en yeguas

El celo en yeguas es una parte más de sus cuidados que debes conocer para garantizar su salud. Aquí te lo contamos en detalle.
Celo en yeguas
Sara González Juárez

Escrito y verificado por la psicóloga Sara González Juárez el 26 septiembre, 2021.

Última actualización: 26 septiembre, 2021

Conocer el funcionamiento del celo en yeguas es muy útil a la hora de detectar si la tuya podría estar preñada. Además, este proceso biológico conlleva una serie de cambios de comportamiento que se deben tener en cuenta si se quiere tratar con estos équidos.

Por eso, en este artículo tienes toda la información básica que debes conocer sobre el ciclo reproductivo de las yeguas, desde sus fases hasta las señales que muestran cuando están receptivas. No te lo pierdas.

¿Cuándo comienza el celo en yeguas?

El celo aparece por primera vez cuando las yeguas alcanzan la madurez sexual, entre los 12 y 24 meses de edad. En este periodo, comienzan a activarse los ciclos hormonales reproductivos en la hembra y se produce la primera ovulación.

No obstante, la yegua no dejará de crecer hasta los 4 años, por lo que se recomienda evitar que quede preñada hasta ese momento para que su cuerpo se desarrolle adecuadamente.

La yegua es poliéstrica estacional de días largos, es decir, su periodo fértil comienza cuando los días se alargan en primavera y verano. Durante estas dos estaciones, la hembra tendrá varios celos en ciclos de 21 días.

El resto del año, la hembra se mantiene en fase de anestro (sin celo). Esto ocurre gracias a que hay menos horas de luz, lo cual supone una mayor liberación de melatonina. Esta hormona inhibe el eje hipotalámico-hipofisario en la yegua, el responsable de inducir la ovulación si no existe ningún problema de salud.

Un caballo hispano-árabe y su tutora.

¿Qué es el ciclo estral?

El celo también es conocido como ciclo estral y se trata del conjunto de fases y eventos propios de los cambios hormonales reproductivos en las hembras. La duración total del ciclo estral en yeguas es de 18-24 días y se divide en 2 fases: folicular y lútea.

Fase folicular (7 a 9 días)

En esta etapa aumenta la vascularización del aparato genital de la hembra, de forma que le da un aspecto edematoso y lubricado a la vulva. Las paredes internas segregan mayor mucosidad y el cuello del útero se relaja y se abre. Dentro de la fase folicular se encuentran 2 periodos:

  • Proestro: durante aproximadamente 2 días, la hormona foliculoestimulante (FSH) promueve el crecimiento de los folículos ováricos, que son los que crean los óvulos. En esta fase se produce un pico de estrógenos en el organismo de la yegua.
  • Estro: en los 5-7 días posteriores se produce la ovulación. Aquí, el folículo ovárico se desprende tras alcanzar el tamaño adecuado.

Fase lútea (14 a 15 días)

Una vez finalizada la ovulación, el nivel de estrógenos baja para dar paso a un pico de progesterona. Esto prepara a la yegua para una posible gestación en caso de haber sido fecundada. El cuello uterino se cierra, disminuye su vascularización y la vagina pierde la lubricación y el enrojecimiento típicos de las etapas anteriores.

La fase lútea también se divide en 2 intervalos marcados:

  • Metaestro: etapa que dura de 2 a 3 días en la que se forma el cuerpo lúteo y aumenta la progesterona.
  • Diestro: dura unos 12 días y se mantiene el pico de progesterona. En esta fase, se empieza a producir el folículo ovárico dominante en el siguiente ciclo estral. Al final del diestro, el cuerpo lúteo produce prostaglandinas, que se encargan de romper la estructura citada (y la yegua vuelve a entrar en celo al cabo de 2 o 3 días).

Celos silentes o silenciosos y celo inexistente

Algunas yeguas no manifiestan signos de celo en ningún ciclo estral. No obstante, no se debe pensar que no son fértiles, pues pueden quedarse preñadas igual que cualquier otra.

En ocasiones, yeguas que sí suelen mostrar signos de estar en celo parece que se saltan alguno de ellos. Esto puede ocurrir porque están en un mal estado de salud o porque sus necesidades no están cubiertas. Es habitual que ejemplares desnutridos, de edad avanzada o que sufren enfermedades como el Cushing (hiperadrenocorticismo) tengan celos irregulares.

Aunque la yegua no se vaya a reproducir, un celo regular siempre será un signo de buena salud. Si estás a cargo de una hembra y presenta dificultades en este frente, asegúrate de mejorar sus condiciones de vida y acude a un veterinario, pues también puede ser que se haya quedado preñada.

Signos del celo en yeguas

Hay una serie de signos comportamentales que indican que la yegua está en celo. Conocerlos y registrarlos es una buena forma de llevar un control de sus ciclos. Los síntomas más comunes son los siguientes:

  • Inclinar la pelvis hacia el suelo.
  • Inquietud general y mayor nivel de actividad.
  • Levantar y apartar la cola para exponer la vulva.
  • Secretar moco y orina en pequeñas cantidades como forma de liberación de feromonas sexuales.
  • Enrojecimiento e inflamación de la vagina.
  • Exponer el clítoris mediante el movimiento repetido de los labios vulvares.
  • Cambios de conducta: su temperamento es más sociable y cariñoso y la yegua se muestra receptiva y atenta a las intenciones del macho.

Fuera de este periodo estral, si un macho se acerca a una yegua con intenciones de montarla, esta se percibirá distante e incluso agresiva si el otro ejemplar es muy insistente. También es común ver que las hembras no receptivas se tapan los genitales con la cola.

¿Los machos tienen celo?

Los équidos machos no tienen un periodo estral, pues son fértiles todo el año. De todas formas, es común verlos más activos durante el periodo de celo en yeguas, ya que lo detectan y responden de forma acorde.

Esta detección se realiza a través de las feromonas que libera la hembra junto con la orina. Cuando un macho capta este olor, reacciona con lo que se conoce como reflejo de Flehmen, que consiste en retraer el labio superior para captar las feromonas con el órgano vomeronasal (ubicado entre la nariz y la boca).

Muchas de las fotos virales de caballos “sonriendo” en realidad muestran el reflejo de Flehmen.

El celo del potro

Las yeguas que han parido recientemente, y en especial si ha sido mediante inseminación artificial, necesitan eliminar bacterias contaminantes, detritus celulares y exceso de espermatozoides introducidos en el útero. Esto lo hacen mediante la llamada endometritis fisiológica.

Este proceso aparece entre los 5 y 12 días tras el parto. Se conoce como el celo del potro y hay que tener cuidado, pues la hembra es fértil y podría quedarse preñada de nuevo. Su endometrio aún se está recuperando del parto y una monta supondría riesgos para su salud, como abortos o retenciones de placenta.

Una yegua con su cría después de nacer.

Como ves, es necesario llevar un registro del celo en yeguas y acomodar su entorno para garantizar el bienestar del ejemplar, especialmente si se produce una gestación. De esta forma, podrás tener seguridad de que tanto yegua como potro gozan de buena salud.

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