El carácter del caballo

Francisco María García 6 octubre, 2017

El caballo, como cualquier otro animal, goza de una individualidad que lo diferencia del resto, lo hace único dentro de sus congéneres. Uno de los elementos que caracterizan esta peculiaridad es su carácter. Conocer el carácter del caballo es importante tanto para los jinetes, como dueños o amantes de este hermoso animal.

Creer que los animales no poseen los mismos rasgos que los seres humanos, es una idea errónea. Al menos en lo que a carácter y temperamento se refiere. Y es útil diferenciarlos y saberlos identificar a la hora de establecer una relación con la raza equina. Sobre todo, porque de estos rasgos dependerá la manera en la que se produzca el acercamiento.

Características más habituales en el carácter del caballo

Cuando se habla de carácter, se hace referencia a aquello que identifica al animal. Ya sea en el box, o en las horas de trabajo en el caso que se dedique al deporte o al entrenamiento.

Por lo general, el carácter del caballo tiende a ser manso. Con seguridad, los cuidados precisos y respeto, es posible abordarlo y adiestrarlo.

El caballo se guía por instintos, y el más común de ellos es el de preservación. Ante la posibilidad de una amenaza, reacciona. Y por eso la importancia de generar una relación de confianza y conocer cómo responde ante las conductas humanas.

Se trata de un animal social, que vive en manadas cuando se encuentra en estado natural y que manifiesta sus emociones. Tiende a ser dominante y establece una jerarquía de dominio, sin ser violento. La agresividad no forma parte de su naturaleza y prefiere huir antes que combatir. Sin embargo, si se siente en peligro, reacciona dando coces o incluso mordiendo.

La conducta corporal, base para la comunicación

Como el ser humano, el caballo se comunica con los de su especie. Al no emitir casi sonidos, lo hace a través de los movimientos de su cuerpo. La observación de las maneras en las que se comporta, de los movimientos de sus orejas, hocico, cola y postura del cuerpo, ayudará a conocer qué formas tiene de comunicar. De esta manera será más fácil generar confianza e identificar su carácter.

¿Existe el mal carácter de los caballos?

El mal carácter entre los caballos existe, aunque no es la situación más común. Este rasgo se demuestra fundamentalmente a partir de ciertas actitudes particulares. Como ejemplos, cuando agacha o mueve las orejas, cuando mueve las manos y boca para masticar, estira los labios y arruga las quijadas, o cuando enseña la grupa o los dientes. Lo importante, en todo caso, es el vínculo que se genere con el ser humano y el grado de conocimiento mutuo.

Carácter y temperamento

Se los suele tratar con rasgos idénticos. Pero los caballos se diferencian sustancialmente.

El carácter del caballo se relaciona con aquello que caracteriza al animal durante la mayor parte del tiempo. Todo ello puede educarse. Se relaciona a su disponibilidad para aprender, a la voluntad para entrenar, o a la docilidad, entre otras.

El temperamento en cambio tiene que ver con el tipo de raza o línea de sangre. En general, el caballo se caracteriza por ser nervioso e hiperactivo.

Según el temperamento, existen tres tipos de caballos, a saber:

  • Los de sangre caliente: llamados también de pura raza; son los más activos, nerviosos y alertas. De mejor monta.
  • Los de sangre tibia: son aquellos producto de la cruza entre los de sangre caliente y fría.
  • Los de sangre fría: son por lo general tranquilos, mansos, provienen de razas pesadas de tiro.

El carácter ideal para caballos de deporte

Una de las cualidades por las que es valorado el caballo, es por su capacidad para el deporte. Y el carácter es un rasgo importante a considerar. Por tanto, es ideal para esta actividad:

  • Si demuestra buena disponibilidad, es decir, capacidad para comprender y seguir las órdenes del jinete.
  • Cuando reacciona de manera positiva ante las dificultades o los errores cometidos.
  • Si tiene buena capacidad para trabajar bajo presión y buen nivel de nervio.

Todas estas características no se vinculan directamente al “buen carácter” ni a los temperamentos tranquilos. Sí es cierto, no obstante, que debe tener un buen grado de docilidad.

En suma, el caballo es un animal fascinante, cuyo carácter puede comprenderse con observación y buena predisposición. Con una interacción positiva, basada en el respeto, y bajo la premisa de aumentar la confianza mutua, es posible lograr interpretar aquellos rasgos que lo definen.

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