Ballena jorobada: hábitat, características y comportamiento

La ballena jorobada es capaz de disparar la imaginación de cualquier persona que tenga la suerte de ver un ejemplar en la naturaleza. Descubre aquí.
Ballena jorobada: hábitat, características y comportamiento
Sara González Juárez

Escrito y verificado por la psicóloga Sara González Juárez.

Última actualización: 22 junio, 2021

La ballena jorobada o yubarta, conocida por saltar varios metros por encima del agua, encierra grandes misterios dentro de su hermoso canto y sus larguísimas migraciones. Los investigadores llevan muchos años tratando de descifrar su lenguaje y su comportamiento y cada paso que avanzan deja más preguntas que respuestas.

Este cetáceo pertenece al orden de los misticetos o ballenas barbadas, que poseen una cortina filtradora de láminas en lugar de dientes. Su nombre proviene de la pronunciada curvatura dorsal que este mamífero acuático exhibe cuando se está sumergiendo en el agua, parecida a una joroba. Si quieres saber más sobre él, sigue leyendo.

Hábitat de la ballena jorobada

Las ballenas jorobadas pueden encontrarse en las aguas de todos los océanos, aunque no se las ve en mares polares. Actualmente, se tienen localizadas 3 grandes poblaciones de ballenas jorobadas: una en el Atlántico Norte, otra en el Hemisferio Sur y una tercera en el Pacífico Norte.

Cuando no están migrando, estas ballenas suelen mantenerse cerca de tierra firme, aunque rara vez se acercan a núcleos de población humana. También se las observa en mar abierto cuando van en busca de grandes bancos de alimento.

Características físicas

La ballena jorobada (Megaptera novaeangliae) pertenece a la familia Balaenopteridae, caracterizada por los pliegues gulares que recorren su parte ventral, desde la boca hasta el ombligo. Su cuerpo es robusto y se estrecha significativamente en la cola.

Por otro lado, esta especie presenta folículos pilosos en ambos lados de la cabeza, que tienen aspecto de protuberancia. Sus aletas pectorales son de las más grandes entre los misticetos, ya que abarcan un tercio de su tamaño total.

Estos mamíferos son de color negro en la parte superior de su cuerpo y las tonalidades son más claras en el vientre. Cada individuo tiene un patrón de moteado único en la parte ventral de la cola, a modo de huella dactilar.

La reproducción de las ballenas.

Tamaño y peso de la ballena jorobada

Una yubarta adulta mide de 13 a 16 metros de la cabeza a la cola y pesa unas 30-40 toneladas. Es una especie que presenta dimorfismo sexual, siendo las hembras de mayor tamaño que los machos. Los ejemplares que viven más cerca de zonas frías tienden a ser más grandes que los que habitan más cerca de los trópicos, con una diferencia de 20 toneladas entre unos grupos y otros.

Comportamiento y migración

Se trata de un animal gregario, pero no es habitual ver ejemplares adultos en grupos grandes. Los vínculos más estables son entre madres e hijos, pues los machos exhiben una gran rivalidad —especialmente en épocas de apareamiento— y no suelen juntarse demasiados ejemplares si no es para alimentarse.

En ocasiones, pueden observarse a machos escoltar a madres con hijos, defendiéndolos de otros ejemplares que se acerquen a ellas.

Se le atribuye a esta especie un alto grado de sociabilidad, pues se han visto a ballenas jorobadas interaccionar con otras especies, como aves marinas y otros cetáceos. También sacan la cabeza del agua para, presumiblemente, ojear lo que hay en la superficie del agua.

Su comunicación se realiza a través de vocalizaciones, más largas y complejas en machos y más cortas y débiles en hembras. Esto tiene una relación directa con los cantos de la época de apareamiento, aunque también lo usan para comunicarse entre grupos a través de largas distancias.

Las yubartas migran 2 veces al año, buscando las aguas más cálidas y la abundancia de alimento. Pasan los veranos en las aguas frías de altas latitudes y se mueven a zonas tropicales para reproducirse, recorriendo la friolera de 25 000 kilómetros anuales. Durante estos viajes no descansan ni se alimentan, pero se nutren de las reservas de grasa de su organismo.

La única población que no migra es la del Golfo Pérsico, donde la época del monzón las alimenta durante todo el año.

Dieta y alimentación de la ballena jorobada

La base de la dieta de este cetáceo consiste en krill, plancton y pequeños peces como el arenque, capelán o caballa. Se alimenta principalmente en verano para recuperarse de la migración y prepararse para la siguiente. Al carecer de dientes, no puede depredar sobre animales grandes, pues no es capaz de triturar tejidos.

Sus técnicas de caza no se limitan a atravesar bancos de peces, sino que las yubartas exhiben comportamientos realmente curiosos. En ocasiones, crean paredes de burbujas liberando aire por el espiráculo, de manera que los peces quedan encerrados y solo tienen que nadar hacia ellos con la boca abierta para engullirlos de una sola vez.

Reproducción de la ballena jorobada

Las yubartas son mamíferos placentarios que alcanzan la madurez sexual a los 10 años. Se aparean cada 2 años aproximadamente y el período de gestación es de 10 a 11 meses.

Durante el apareamiento, macho y hembra nadan primero en línea y juntos, para después voltearse y agitar la cola. Tras ello, se sumergen y copulan mientras nadan a la superficie, vientre con vientre, terminando con un salto en vertical fuera del agua.

Las crías miden cerca de 4-5 metros al nacer y pesan alrededor de una tonelada. Permanecen con su madre hasta el año de vida, aunque pueden destetarse a los 6 meses. La leche de la madre es rica en grasas, proteínas y lactosa y la cría llega a consumir 400 litros al día.

Estado de conservación

Actualmente, la ballena jorobada se encuentra en un estado de conservación de preocupación menor. Se estima que hay alrededor de 6000 ejemplares —cifra que tiende al alza—, aunque antes de la explotación humana se calculaban unos 100 000 individuos.

Más de 60 000 ballenas jorobadas murieron entre 1910 y 1916 en el hemisferio sur. En el Pacífico norte, se registraron capturas máximas de más de 3000 ejemplares entre 1962 y 1963.

En 1970 se prohibió la caza de ballenas a nivel mundial, pero Japón, Noruega e Islandia cazan ballenas en sus aguas a pesar de ello. En la actualidad, se combina la lucha contra esta caza con la protección del medioambiente, ya que el cambio climático, la pesca insostenible y las prospecciones petrolíferas son las principales amenazas para estos cetáceos.

Durante el confinamiento de 2020 por el COVID-19 se avistaron ballenas en las costas de Chile, Argentina, la Palma, las Islas Canarias y Marsella. La ausencia del ser humano permitió que las aguas se limpiaran y que las ballenas se adentraran en territorios que dejaron de ser suyos hace mucho tiempo.

Relación de la ballena jorobada con el hombre

La caza intensiva de la ballena jorobada tenía como objetivo la obtención de su grasa y su carne para el consumo. Además, sus huesos triturados servían como fertilizante. Actualmente, la fascinación por estos cetáceos ha fomentado también el turismo de avistamientos, en el que los barcos se acercan a sus zonas de paso para verlas saltar por encima del agua.

Por otro lado, al ser animales gigantescos que viven en la inmensidad de los océanos, las ballenas pueblan el imaginario colectivo de muchas culturas. Es una figura asociada con el caos y la furia incontenida, pero también con la protección del mar y la creación del mundo.

La representación más antigua de una ballena que se conoce proviene de una cueva de Noruega y data de alrededor del año 1800 a.C. En ella, unos cazadores persiguen a una enorme criatura que lanza un chorro de agua desde la parte superior de su cabeza.

Una ballena jorobada de gran tamaño.

En el momento presente, la forma de concienciación más efectiva pasa por la divulgación y la creación de proyectos de conservación. La esperanza de poder devolverles a estos seres tan místicos como fascinantes a nivel científico su espacio y verlos vivir en paz es lo último que se pierde.

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