Japón seguirá con la caza de ballenas

Este artículo fue redactado y avalado por el veterinario Eugenio Fernández Suárez
· 31 diciembre, 2018
La caza de ballenas en el país nipón es muy inferior actualmente, pues en los 60 se consumía unas 230 000 toneladas de su carne al año, mientras que en la actualidad se comercializan 4 000

La caza de ballenas es una actividad que, si bien estuvo extendida a lo largo de todo el mundo, a día de hoy apenas se practica. A pesar de la Comisión Ballenera Internacional prohibió su caza, Japón se ha salido del acuerdo para continuar esta práctica tras su permanencia durante más de tres décadas.

Japón y el consumo de carne de ballena

Japón nunca ha dejado la caza de ballenas a pesar de la prohibición: tras la excusa de los fines científicos que escudaba al país ballenero se encontraba la venta comercial de carne de ballena, cuyo consumo ha descendido en el país, aunque se sigue produciendo.

Y es que aunque Japón defiende que la única forma de realizar ciertos estudios es bajo el sacrificio de los animales, lo cierto es que la carne siempre ha sido vendida. Si bien Japón se escuda en el aprovechamiento, la realidad es más bien otra.

De hecho, Japón consumía en la década de los 60 nada más y nada menos que alrededor de 230 000 toneladas de carne de estos colosales cetáceos al años, mientras que en la etapa actual apenas se ingieren 4 000, una cifra ciertamente inferior, especialmente si tenemos en cuenta lo que se ha reducido a lo largo del tiempo.

De hecho, actualmente la industria apenas da trabajo a 1 000 trabajadores y se mantiene a través de subsidios. Sin embargo, en Japón la caza de ballenas es aceptada e incluso apoyada.

Captura de ballenas

Y es que aunque históricamente la caza de ballenas ha sido importante en Japón, su verdadero auge se produjo tras la Segunda Guerra Mundial, cuando la carne de ballena comenzó a ser una importante fuente de proteínas para los japoneses.

Japón y la caza de ballenas

Así, año tras año Japón ha capturado centenares de ballena en la Antártida con fines supuestamente científicos. La única buena noticia es que ahora su actividad, ajena a la Comisión Ballenera Internacional, será únicamente realizada en sus costas. Sin embargo, los límites los marcará el país, de modo que la masacre de ballenas por parte de Japón continúa.

Para algunos la noticia es incluso positiva, ya que Japón no enmascarará más la caza de ballenas con sus supuestos fines científicos. El paso que ha dado el país es declararse abiertamente como un cazador de ballenas, lo cual permite que se les prohiba su actividad en santuarios de la Antártida.

Caza de la ballena

Durante años, países como Australia y Nueva Zelanda han protestado enérgicamente y han intentado impedir por trámites legales que Japón no cazara en sus zonas protegidas. Existen ejemplos, como el santuario en Baleares, mucho más cercanos a nosotros y lejanos a la caza nipona.

Existen incluso grandes ONGs como Shea Sheperd que han tratado de impedir la caza de ballenas por parte de Japón por la fuerza. Los activistas utilizan sus barcos para impedir que los japoneses y otras naciones cacen a estos increíbles animales.

Además, durante años la principal preocupación de la CBI ha sido lidiar con Japón como miembro interno. Actualmente, el resto de miembros podrán centrar sus objetivos en la protección de las ballenas sin tener al enemigo en casa, y centrarse en problemas como el cambio climático y los plásticos.