Las aves marinas, amenazadas por el cambio climático y los plásticos

Eugenio Fernández · 27 abril, 2018
Poco adaptables a estas circunstancias, y por si esto fuera poco, se estima que en 2050 el 95% de estos ejemplares acabará ingiriendo plástico, lo que es exagerado si se tiene en cuenta que en 1960 se halló este material en 'solo' un 5% de los estómagos de estas especies

El cambio climático amenaza a todos los seres vivos del planeta, incluido el ser humano. Por desgracia, son aún más patentes los efectos que causan en animales como las aves marinas.

El cambio climático y las aves marinas

Recientes estudios revelan que muchas aves marinas no están siendo capaces de adaptar su ciclo reproductor a los cambios que se están produciendo en el clima. Estos cambios se están produciendo en otras especies, que sí han sido capaces de adaptarse, como las presas de estas aves.

Por contra, los científicos creen que las aves marinas no serán capaces de adaptarse a los cambios que se producirán en sus ecosistemas. Lo que ocurre, mayormente, es que el período en el que los huevos eclosionan suele coincidir con la época de abundancia de presas, pero el nuevo panorama climático no ha cambiado las costumbres de estas aves, que ahora crían a sus polluelos con escasez de alimento.

Las aves marinas son los pájaros más amenazados del planeta, y su baja fecundidad y alta longevidad las hace aún más proclives a verse afectadas por estos cambios ambientales. Esto ha producido que cuenten entre sus filas con numerosas aves en peligro de extinción.

Los plásticos y las aves marinas

Pero este no es el único problema al que se enfrentan estas aves, pues las aves marinas también son unos de los grupos animales más amenazados por la polución marítima de plásticos y otros residuos humanos.

El plástico mata animales

Estos pájaros tienen la desgracia de confundir tapones y otros elementos artificiales con alimento, lo que hace que aparezcan muertos por decenas, con el buche y el resto del aparato digestivo lleno de plástico.

Los datos que maneja la comunidad científica son preocupantes: se calcula que para 2050, el 99% de las aves marinas tendrán plástico alojado en su aparato digestivo. El dato contrasta con el que se manejaba en 1960, cuando solo aparecía plástico en el 5% de las necropsias realizadas.

Esta ingestión no es inocua, pues además de la posible toxicidad, estos pájaros sufren de obstrucciones intestinales, que desembocan en pérdida de peso y muerte. En algunas aves marinas se han localizado hasta 200 trozos de plástico por ejemplar, lo que pone en alerta a la comunidad científica internacional, pues se calcula que los plásticos en los océanos matan 1,5 millones de animales al año.

El albatros, una de las aves marinas más afectadas

De entre todas las especies de aves marinas que hacen frente a las mareas de plásticos y el cambio climático, el albatros es una de las especies más afectada. Esta familia de pájaros monógamos son aves marinas de grandes dimensiones, largos ciclos biológicos y grandes migraciones, lo que los convierte en especies poco adaptables.

Albatros: plástico

Además, su alimentación se basa en krill, peces y calamares, todos ellos afectados por la polución de plásticos, por lo que los albatros no solo pueden confundir plástico con comida: su propio alimento contiene plástico.

Estas especies de aves marinas nos dan una idea de cómo las actividades humanas afectan a ecosistemas lejanos: los albatros son aves coloniales, y nidifican en zonas remotas y aisladas, lejos de la actividad humana. Aún así, el plástico ha acabado llegando a sus estómagos, en lugares donde apenas debiera haber polución.

La producción de plástico ha aumentado de forma exponencial en los últimos años: aunque es útil, el plástico es muy contaminante y no desaparece con facilidad. Y lo peor de todo es que estamos viendo que el reciclaje no acaba de calar en la población y, de hacerlo, sigue siendo muy ineficiente.

Esto hace que cada vez más ecologistas, científicos y protectores de los animales se planteen el futuro del plástico. Muchos tienen claro que el reciclaje no es la solución; debemos optar por envases de cartón, cristal o tela, y renunciar a envasados de plástico: una bolsa de un supermercado español puede acabar en el estómago de una tortuga boba.