Anécdotas caseras sobre gatos

Francisco María García · 2 septiembre, 2018
Estas anécdotas, quizás ficticias, reflejan lo divertida que puede llegar a ser la convivencia entre felinos y dueños

Los gatos son animales muy especiales, que despiertan enorme interés y curiosidad en todos nosotros. Por esta razón, son muchas las leyendas, historias y mitos de la cultura popular que involucran a estos felinos, sus habilidades instintivas y supuestos poderes ‘extrasensoriales’. A continuación, veremos algunas anécdotas caseras sobre gatos, su aspecto, comportamiento y relación con los seres humanos.

5 anécdotas caseras sobre gatos

1. Un gato, su dueña y una visita inusual al veterinario

Un día cualquiera como hoy, una señora de cierta edad ingresa en una clínica veterinaria llevando un gato dentro de un transportín. La mujer solicita hablar con el veterinario por un problema muy urgente que contarle.

Transporte de mascotas

La mujer afirma que su hermana, durante la semana anterior, había despertado con un gusano en su cama. Al escuchar el relato, y sin entender muy bien por qué la mujer le consultaba, el profesional sugiere que su hermana busque un médico. E inmediatamente le pregunta el motivo de su visita a su clínica…

Pero la señora aún no había terminado su relato y siguió explicándole la problemática. Entonces, le dice que su hermana ya había recurrido al médico, quien le había recetado un antiparásitos. Incluso, ya había tomado la medicación el fin de semana, la noche anterior y en el mismo día.

Ya sintiéndose cansado del relato incoherente, el veterinario comenta que le parecía perfecto que la hermana siguiera las órdenes de su doctor. Sin embargo, y nuevamente, la mujer aún no había terminado su historia…

La señora sigue diciendo que su hermana había quitado al minino un parásito de tres larguísimos metros (una imagen nada agradable de imaginar). A lo que el veterinario le contesta que existen las tenias de vacas y cerdos, que pueden medir aún más.

No era el gusano, era el gato

La señora sigue con su relato, siempre muy nerviosa… Le dice que su hermana había puesto el enorme parásito en un frasco para mostrárselo a su médico. Lógicamente, el veterinario le pregunta sobre qué le había dicho el médico al ver semejante gusano.

Pero la mujer le dice que no pudieron llegar al medico con el parásito, porque se lo había comido su gato. Entonces, su consulta real al veterinario era saber qué podría hacer con su felino tras ese asqueroso episodio con el gusano.

2. Un hogar coqueto, una gatita regordeta y un final inesperado

En el quinto piso de un edificio muy coqueto vivía una señora de casi 60 años. La mujer, que siempre estaba muy bien vestida, era la orgullosa propietaria de una gatita negra llamada Cindy.

Gato negro

Cierto día, la señora concurre a la clínica veterinaria muy preocupada por el sobrepeso y el nerviosismo de su minina. Según ella, Cindy había ganado peso rápidamente y se mostraba más inquieta de lo habitual.

El veterinario realiza algunas preguntas para verificar los síntomas, pero no encuentra ningún indicio de enfermedad. Entonces, pregunta a la señora si su minina estaba entera o había sido castrada. A eso la señora le contesta que no le gustaba castrar a sus animales y que Cindy jamás se había operado.

El veterinario procede con un minucioso examen físico, en especial en el abdomen de la gatita. Tras palpar su panza y detectar la presencia de fetos en pleno desarrollo, el médico mira a la mujer y le dice: “Pero señora, ¿está su gata embarazada y usted no me ha dicho nada?”.

Mostrando cierto enfado frente a la pregunta del profesional, la señora contesta: “No, señor, eso es imposible. Cindy jamás sale de mi apartamento”. Por supuesto, el veterinario pone una cara consternada y, por algunos segundos, duda de su propio diagnóstico.

Pero Cindy no estaba tan sola…

El veterinario, al mirar por su ventana, observa a un gran y bello felino en la ventana de un apartamento vecino. De esa forma, pregunta a su clienta: “Perdón, señora, pero usted no me ha dicho si tiene otro gato en su apartamento”.

“Si usted no me ha preguntado eso, doctor. Sí, de hecho, tengo otro gato en casa”, contesta la mujer con un tono entre cansado y enfadado.

-“Le pido perdón, señora, pero cuénteme, ¿este gato es macho o hembra?” Pregunta el veterinario con un claro alivio al constatar que sus conocimientos veterinarios no habían fallado.

Como ya imaginarás, la mujer le contesta que tiene un gato macho. Con una semisonrisa en el rostro, el veterinario le pregunta si el otro minino está castrado.

“Doctor, ya le dije que no me gusta castrar a mis animales. Es entero mi gatito”, contesta la señora nuevamente, con algo de enfado en su tono de voz.

Frente a esta respuesta, el veterinario le comunica que sus gatos se habían apareado y Cindy estaba embarazada. Con total y sincero horror al escuchar esta afirmación, la señora afirma con mucha seguridad:

“Imposible, doctor, él es su hermano”.

Aprovechando estas graciosas anécdotas caseras sobre gatos, te recordamos la importancia de mantener un efectivo control reproductivo en nuestros mininos. Además, recuerda ofrecer una adecuada medicina preventiva a tus mascotas durante toda su vida.