Adéntrate en el fascinante mundo del tiburón gris

Aitana Bellido · 19 noviembre, 2018
Este gran depredador se encuentra en peligro de extinción porque estamos destruyendo su hábitat.

El tiburón gris, localizado mayoritariamente por la zona del Indo-Pacífico, es una especie de tamaño mediano que suele morar por las barreras de coral de nuestro planeta. Este discreto escualo, amenazado por la pesca humana, puede verse muy perjudicado por la paulatina desaparición de los arrecifes de coral.

Hábitat y morfología del tiburón gris

Podemos encontrar esta especie de tiburón vagando por las aguas tropicales del océano Índico, el Pacífico y el mar que conecta ambos, cercano a Indonesia. Esta especie suele preferir aguas cálidas y superficiales de no más de 800 metros de profundidad.

El tamaño máximo que puede alcanzar el tiburón gris es de 2 metros y medio de largo, con un peso máximo de 37 kilos. Su esperanza de vida suele ser de unos 25 años. Esta especie cuenta con un  gran sentido del olfato que hace sea el perfecto depredador de calamares y pulpos, aunque también suele alimentarse de especies que viven típicamente en mar abierto.

Tiburón gris.

El tiburón  gris, un depredador muy sociable

A pesar de la tendencia generalizada de los tiburones a vagar solos  por el océano, esta especie puede encontrarse formando grupos de hasta 100 ejemplares que permanecen activos tanto durante el día como durante la noche. Su tamaño, superior al de otros tiburones que habitan las aguas cercanas a los arrecifes, hace de él una de las especies más dominantes del Indo-Pacífico.

El tiburón gris es vivíparo, lo cual implica que los huevos se desarrollan en el interior de la hembra, que dará a luz a las crías vivas. El embarazo dura entre 9 y 14 meses y suele producir entre 1 y 6 ejemplares. Los machos alcanzan la madurez sexual en torno a los 4 o 5 años de edad, mientras que las hembras tardan una media de entre 6 y 8 años en estar listas para reproducirse.

La pesca y los arrecifes de coral

Tiburones grises con un banco de peces.

El principal enemigo del tiburón gris es, como suele pasar en cada vez más casos, el hombre. La pesca comercial y la destrucción de los arrecifes de coral, principalmente por la utilización de métodos de arrastre que acaban con hectáreas enteras de hábitats naturales, están empezando a hacer mella en la población del tiburón gris.

La cultura  culinaria asiática, por añadidura, valora mucho esta especie en platos populares como sopas, así como para la producción de comida para peces. Los tiburones grises no suponen una amenaza real para el ser humano, y solo atacan si hay una fuente de comida cercana que les abra el apetito.

El gobierno australiano está financiando iniciativas locales para determinar el estado actual de sus poblaciones de tiburón gris y ha financiado hace poco un estudio de la organización Threatened Species Network (TSN) en Queensland.