Ácaros en reptiles: causas, síntomas y tratamiento

21 Enero, 2021
Este artículo ha sido escrito y verificado por el biólogo Samuel Sanchez
Los reptiles pueden presentar ácaros en su superficie corporal, entre las escamas. Estos parásitos se alimentan de la sangre que extraen del tejido del hospedador.

Por sorprendente que parezca, existen más de 250 especies de ácaros que pueden infectar a los reptiles domésticos. El más conocido de todos es Ophionyssus natricis, un exoparásito muy común en serpientes y otros herpetos que son extraídos de su medio natural. Los ácaros son vectores perfectos para transmitir enfermedades entre hospedadores.

Un reptil infestado con ácaros presentará un carácter decaído, escamas levantadas, heridas y manchas negras en la superficie de la piel, entre otras cosas. Es necesario atajar este cuadro clínico cuanto antes pues, de lo contrario, el animal tiene riesgo de desarrollar una anemia. Si quieres saberlo todo sobre los ácaros en estos animales, continúa leyendo.

Causas de los ácaros en reptiles

La mayoría de los reptiles domésticos que presentan ácaros ya vienen con ellos antes de llegar al hogar. Los animales que son sustraídos de su medio natural —conocidos como WC, de las siglas Wild Caught en inglés— suelen venir con parásitos tanto externos como internos y, además, su condición empeora con el estrés del transporte y manejo.

Aunque un animal parezca sano en primera instancia, puede que las infecciones concomitantes que presenta se manifiesten días e incluso semanas después, debido al cambio drástico de hábitat. El hecho de que el espacio del terrario sea limitado no hace más que empeorar el cuadro, pues hay una mayor densidad de parásitos por superficie de ambiente.

Además de todas estas razones, también es importante destacar que una infestación de ácaros puede producirse en entornos cautivos sin necesidad de que el animal haya sido sustraído de su medio natural. Un terrario sucio, falta de higiene general o demasiados ejemplares en la instalación pueden promover la aparición de esta patología.

Una serpiente del maíz sobre un sustrato de serrín.

Síntomas

A veces es difícil detectar los síntomas de esta patología, pues los reptiles son seres esquivos a los que no les gusta ser manipulados. Algunos de los signos clínicos, de todas formas, pueden evidenciarse con el tiempo. Entre ellos, encontramos los siguientes:

  • El animal infectado puede permanecer demasiado tiempo en el plato de baño, si es que la especie lo utiliza. Es el mecanismo natural del reptil para deshacerse de potenciales patógenos.
  • El reptil suele presentar núcleos de infestación alrededor de los ojos, en los labios y en los pliegues cutáneos de la mandíbula.
  • También puede mostrar escamas levantadas e incluso heridas sangrantes.

En los casos más graves, el nivel de sangre consumido por los ácaros puede causar una seria anemia en el animal. Esto se traduce en apatía, falta de movimiento, malestar generalizado e incluso muerte. Por esta razón, obviar las infestaciones parasitarias, por leves que sean, nunca es una opción.

Presta atención al entorno

Los ácaros son observables al ojo humano. Si sospechas de su presencia en el ambiente, fíjate con detenimiento en los decorados del terrario y en el cuerpo del animal. En el caso de que estén presentes, verás unas pequeñas «bolitas» en movimiento. No hay mejor forma para detectar a estos parásitos que observar con paciencia y atención el entorno.

Tratamiento

Sin duda, la mejor opción es acudir a un veterinario para que este recete el medicamento pertinente para cada especie. Por ejemplo, la ivermectina se suele utilizar para acabar con los ácaros en mamíferos, pero esta es altamente tóxica para las tortugas. Nunca adquieras un fármaco de uso humano con el fin de aplicárselo a tu reptil sin preguntar a un profesional.

Si no tienes un veterinario de exóticos cerca o careces de los medios monetarios para una consulta, existen otras opciones. Una de ellas es sumergir al reptil en agua tibia con una ligera dosis de Betadine diluido. La acción conjunta de el agua y este desinfectante matarán a los ácaros que vivan en la superficie del animal.

De todas formas, de nada sirve desinfectar al animal si el terrario sigue con parásitos. Debes limpiar a conciencia toda la instalación, lo que pasa por hervir los decorados, rocas y ramas, cambiar el sustrato y aspirar cada rincón posible. Antes de introducir al animal tratado, debes higienizar al máximo el terrario para evitar que los parásitos reaparezcan.

Una pogona sobre un fondo blanco.

Una enfermedad común en animales de captura

Los animales capturados de su medio natural (WC) son mucho más proclives a sufrir estas enfermedades. Por ello, siempre es recomendable adquirir ejemplares que hayan sido criados en cautiverio, pues es mucho más probable que presenten un estado de salud estable a largo plazo.

Además de esto, contribuir al comercio de especies exóticas es poco ético. En un un mundo donde el 28 % de los seres vivos se encuentran en peligro de extinción, lo que menos necesitan las poblaciones naturales es que el ser humano sustraiga ejemplares sexualmente activos.

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