5 especies animales de granja indispensables

Aitana 20 julio, 2018
Si vas a ser un granjero primerizo, has de tener en cuenta los cuidados que necesitarán los ejemplares que pretendas incorporar, para así valorar su rentabilidad económica

5 especies animales de granja indispensables

Una granja no deja de ser un ecosistema en el que cada animal desempeña su propio papel dentro de la cadena alimentaria. Para que tu terreno y tu negocio prospere, ten en cuenta a estas cinco especies animales de granja.

Los patos, los mejores amigos del granjero primerizo

Los patos –en la imagen que encabeza este artículo– son las aves más fáciles de criar y las que menos espacio requieren. Cuando son polluelos, con un corralito en el jardín de atrás que les mantenga seguros tendrán suficiente. Una vez hayan crecido, bastará con instalar una pequeña casita donde puedan refugiarse por las noches.

El principal inconveniente de los patos es que requieren más comida que, por ejemplo, las gallinas. No obstante, sus huevos son más grandes, su carne más jugosa y, en general, respetan tanto el terreno como las plantas circundantes, a diferencia de las gallinas.

Un aspecto a tener en cuenta es que, al ser aves de mayor tamaño, son más vulnerables a los depredadores.

Defensores y detractores del conejo de granja

Los conejos son animales entrañables que no requieren muchos cuidados y son relativamente baratos de mantener. Además, en muchos países su carne es apreciada por su sabor y textura.

Conejos de granja

Para los defensores de los conejos como especies animales de granja, estos pequeños mamíferos suponen una fuente natural de fertilizante para el suelo. Estos animales, además, solo requieren una pequeña casa para refugiarse del frío.

Para los detractores de los conejos, el principal problema es el riesgo de que la población se descontrole. Las camadas de conejos suelen producir más de 6 crías por hembra, cuyo periodo de gestación es de sólo un mes.

Las tradicionales gallinas de granja son una inversión segura

La principal ventaja de tener gallinas es que producen tanto huevos, como carne y fertilizante, todo de una forma barata y sin demasiado esfuerzo. Un gallinero convencional puede llegar a ocupar, dependiendo del número de ejemplares que quieras tener, hasta una parcela entera de terreno.

Gallinas de granja

La alimentación de las gallinas es de lo más variada: puedes darles tanto hierba como fruta, sobras, compost o pienso. Cada raza produce un número diferente de huevos, así que procura preguntar antes de comprar al azar un polluelo.

En este listado te damos una idea de qué raza puede convenirte más a la hora de comprar gallinas como especies animales de granja:

  • Las gallinas babcock son famosas por sus huevos de tamaño gigantesco. Su naturaleza tranquila la ha convertido en la raza más popular.
  • La gallina castellana negra sólo puede encontrarse en España. Ponen más de 220 huevos al año y su origen se remonta hasta el siglo XV.
  • La gallina pinta asturiana es famosa por su carne y sus huevos. Su importancia para la economía local de Asturias es tal que desde 2003 la Asociación de Criadores de Pita Pinta se encarga de conservar la especie.

El importante papel de las cabras en la granja

La cabra es un animal todoterreno que te proporcionará lácteos, carne y un inesperado servicio de jardinería, todo en uno. ¿Sabías que las cabras pueden producir entre dos y cuatro litros de leche al día?

Cabras de granja

La alimentación de la cabra incluye hierba, heno, madera, pequeñas ramas procedentes de matorrales, verduras y pienso. Puedes dejarlas pastar para que acaben con las malas hierbas y harán el trabajo encantadas. Eso sí, procura darles cobijo en invierno, pues suelen ser propensas a enfermedades.

El pilar de la granja, el cerdo

A pesar de su fama de animales sucios, los cerdos suelen mantener un nivel de higiene bastante decente si dejas que corran libremente en vez de encerrarles en un espacio cerrado. La calidad de la carne, además, mejorará considerablemente.

Cerdos de granja

Los cerdos pueden alimentarse de casi todo: leche, pan, maíz, compost, o cualquier cosa que te sobre en casa y que vayas a tirar a la basura. Por ello, suele salir más rentable dejar que estén a su aire para que se alimenten por sí mismos. No hacerlo supone un desembolso importante. Ten en cuenta, además, que son animales fuertes, así que tu valla debe ser resistente.

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