El uso de corticoides en perros

Francisco María García · 28 noviembre, 2017

La administración de fármacos corticoides en perros es recomendada para diversas patologías crónicas y ciertas deficiencias metabólicas. Sin embargo, su eficiencia curativa es objeto de muchas controversias por culpa de sus efectos secundarios en el organismo.

A continuación, veremos más sobre los medicamentos corticoides, sus riesgos y beneficios para la salud de nuestros mejores amigos.

¿Qué son los corticoides?

Pertenecientes al grupo de hormonas llamadas esteroides, el organismo de humanos y perros libera naturalmente dosis moderadas de ciertos corticoides, como el cortisol (hidrocortisona) y la corticosterona. Estas hormonas son producidas en la corteza de las glándulas suprarrenales, lo que explica sus nombres.

La función orgánica de los corticoides está asociada al control de situaciones de estrés o ansiedad. En estos casos, pequeñas dosis son segregadas en la corriente sanguínea para generar una respuesta rápida.

Perro en el veterinario

Sin embargo, su utilización farmacológica se debe a la potente acción antiinflamatoria. Los corticoides impiden la acumulación de células inflamatorias en las zonas afectadas, por lo que se revierten los síntomas.

Uso de corticoides en perros: ¿en qué enfermedades se aplican?

Los corticoides pueden ser recetados por vía oral (pastillas), aplicación tópica (pomadas y cremas), inhalaciones e inyecciones. La forma de aplicación debe ser la recomendada por el veterinario, y depende de qué enfermedad se desea tratar.

Su administración trata de contener el proceso inflamatorio y aliviar los síntomas agudos generados por las siguientes condiciones:

  • Alergias e inflamaciones dermatológicas.
  • Trastornos metabólicos, como la insuficiencia adrenocortical.
  • Enfermedades reumáticas.
  • Alergias y patologías respiratorias.
  • Conjuntivitis alérgicas.
  • Síndrome nefrótico (renal).
  • Enfermedades autoinmunes, como Addison y Crohn.
  • Trasplantes de órganos.
  • Tendinitis y lesiones musculares inflamatorias.
  • Tratamientos paliativos de neoplasias malignas.

¿Por qué el uso de corticoides en perros genera polémica?

En principio genera polémica porque no son capaces de tratar la verdadera causa de la inflamación. Es decir, su efecto es paliativo, por lo que solo amenizan los síntomas de forma provisonal.

Como no establecen criterios para su acción, inhiben la función inmunológica de linfocitos y macrófagos en las regiones inflamadas. Por ello, suelen tener efectos inmunosupresores que perjudican el organismo y dejan al animal vulnerable ante otras afecciones.

De hecho, pueden tener un efecto contrario al deseado, ya que incluso impiden la dilatación de vasos sanguíneos y la liberación de enzimas, que precisamente son cruciales para mediar naturalmente con la inflamación.

Efectos secundarios leves del uso de corticoides en perros

En dosis moderadas para tratamientos cortos los corticoides pueden generar las siguientes reacciones:

  • Aumento de la sed y del apetito.
  • Tendencia al sobrepeso.
  • Acumulación de líquidos e hinchazones en diferentes regiones del cuerpo.
  • Alteraciones comportamentales: ansiedad, trastornos del sueño, etc.
  • Taquicardia e irregularidades del ritmo cardíaco.
  • Cambios de humor.
  • Cicatrización lenta.

Efectos secundarios crónicos del uso de corticoides en perros

También se han detectado efectos secundarios graves derivados del uso prolongado de medicamentos corticoides en perros. Los daños pueden llegar a ser crónicos, lo que afectará al animal durante toda su vida, pues requerirá un tratamiento permanente.

Los corticoides reducen la producción y liberación de moco gástrico, motivo por el que eliminan la principal camada protectora de las paredes estomacales. Por otro lado, aumentan la segregación de ácido clorhídrico, por lo que favorece la aparición de gastritis y úlceras.

Muchas mascotas han desarrollado problemas en la fijación del calcio, lo que ha supuesto que sus huesos sean más vulnerables cara a enfermedades degenerativas, como displasia y artrosis.  También se mostraron más propensos a fracturas y traumas por el desgaste de su masa ósea.

Además, se han encontrado diferentes alteraciones metabólicas en los animales sometidos a altas dosis de corticoides. Ello incluye del desequilibrio en los niveles de vitaminas y minerales, así como en la producción hormonal.

Los corticoides también interfieren en la metabolización de los hidratos de carbono ingeridos diariamente en la dieta. Como consecuencia, el perro puede sufrir una hiperglucemia y desarrollar diabetes.

Perro dalmata tumbado en el sofa

Otros efectos secundarios del tratamiento con corticoides

  • Edemas generalizados a consecuencia de la acumulación excesiva de líquidos en la cavidad abdominal.
  • Desgaste de las estructuras cardíacas y aumento del riesgo de un infarto de miocardio.
  • Aumento de la presión del globo ocular, que favorece el desarrollo de cataratas y glaucoma.
  • Cuadros severos de inmunodepresión.
  • Hipertensión arterial.

Corticoides en perros: contraindicaciones

El uso de corticoides en perros diagnosticados con gastritis (o úlcera), diabetes, patologías cardíacas e infecciones es contraindicado. Y es que los efectos inmunosupresores podrían llevar el animal a fallecer rápidamente.