Ojo seco en perros: causas, síntomas y tratamiento

Francisco María García · 16 octubre, 2017

El ojo seco en perros es una enfermedad oftalmológica compleja que puede afectar nuestros mejores amigos. Por ello conocerla y saber reconocer sus síntomas es la clave para impedir la ceguera y daños severos a la visión.

¿Qué es el ojo seco en perros?

“Ojo seco” o “síndrome del ojo seco” son los nombres más populares para la enfermedad oftalmológica Queratoconjuntivitis Seca (QCS). Consiste en una inflamación crónica, que afecta las glándulas lagrimales, la conjuntiva y la córnea.

Este proceso inflamatorio ocasiona alteraciones en la cantidad y en la calidad de la producción de lágrimas. Ello puede provocar déficit de lágrima, baja calidad del fluido lagrimal y/o distribución desequilibrada de las lágrimas en la estructura ocular.

La consecuencia más directa es la deficiencia en la humectación protectora del ojo. Por ello el avance de la enfermedad hace con que la estructura ocular quede cada vez más vulnerable. Y si no es tratada a tiempo, puede llevar a la ceguera o a daños irreversibles a la visión.

Cabeza de perro apoyada en una mano

Conociendo mejor los ojos y el mecanismo de la visión

La parte visible del ojo es una pequeña porción de la estructura óptica. Así pues, en la parte posterior y no visible se encuentran la córnea, el cristalino, la retina, los nervios y el disco óptico.

Una alteración en cualquiera de estas estructuras ocasiona daños a la capacidad visual.

También existen trastornos oftalmológicos más complejos que pueden acometer a una gran variedad de animales. El glaucoma y el ojo seco en perros son las enfermedades que más comúnmente afectan los ojos de nuestras mascotas.

¿Cómo identificar el ojo seco en perros?

Es necesario estar muy atento para los pequeños cambios en apariencia y conducta para identificar el ojo seco. El diagnóstico temprano es clave para mejorar las opciones de cura e impedir el avance de la enfermedad.

Los principales síntomas del ojo seco en perros son:

  • Molestia, ardor y/o picazón en la zona ocular.
  • Enrojecimiento del ojo.
  • Secreción mucosa con o sin pus en uno o ambos ojos.
  • Parpadeo frecuente.
  • Ímpetu de rascar permanentemente la zona ocular.
  • Inflamación de la córnea.

En los casos más graves, la inflamación pude provocar el despeje excesivo de lágrimas (lagrimeo).

¿Y cuáles son las causas?

Hay múltiples aspectos que pueden provocar y/o acentuar el proceso inflamatorio del ojo seco en perros.

  • Envejecimiento

El paso de los años provoca una disminución natural en la lubricación ocular. Por ello, los perros más mayores tienen mayor probabilidad de desarrollar el síndrome del ojo seco.

  • Predisposición genética y/o anatómica

El Yorkshire y el Pug presentan alteraciones congénitas que facilitan el desarrollo del ojo seco.

Los perros con braquiocefálicos o morro chato, como los Bulldog Francés e Inglés, son más propensos a presentar una mala distribución del fluido lagrimal. Lo que puede derivar en una Queratoconjuntivitis temprana.

No está totalmente comprobado, pero se supone que también existe una predisposición en las siguientes razas: Teckel, Boston Terrier, Cocker Spaniel, Lhasa Apso, Pequinés, Shih Tzu, Cavalier King Charles Spaniel, Samoyedo e Schnauzer.

  • Enfermedades sistémicas, autoinmunes o metabólicas

Estos trastornos también pueden ocasionar el ojo seco en perros. Es el caso del lupus, de la diabetes, del hipotiroidismo o del distemper, entre otros.

  • Infecciones virales

La exposición a ciertos virus deriva en una inflamación crónica en los ojos. El moquillo es una enfermedad grave de alta letalidad que está asociada al síndrome del ojo seco.

  • Intoxicaciones

La exposición a sustancias tóxicas es un factor de riesgo para el desarrollo de enfermedades neurológicas, oftalmológicas y nerviosas.

Perro en el veterinario

¿Existe tratamiento para el ojo seco en perros?

El tratamiento del síndrome puede variar de acuerdo a la causa primaria. Cuando el proceso inflamatorio es un síntoma secundario de otra enfermedad, es necesario combatir la raíz del problema.

Las medidas curativas comunes consisten en la aplicación de colirios o lágrimas artificiales. Paralelamente se puede administrar un fármaco estimulante de la producción lagrimal.

En casos más avanzados, se recomienda la intervención quirúrgica. Aquí, el objetivo es trasplantar glándulas o conductos salivares y corregir la mala lubricación.

¿Cómo prevenir el ojo seco?

La predisposición genética y el envejecimiento no se pueden combatir. Pero sí se pueden prevenir los factores de riesgo y retardar la aparición de la enfermedad.

Lo fundamental es proporcionar una buena alimentación, incentivar la práctica de ejercicios y respetar la carta de vacunación y desparasitación. Eso fortalece el sistema inmunológico del animal e impide el desarrollo de diversos procesos inflamatorios e infecciosos.

Una medida preventiva específica para el ojo seco en perros es evitar la exposición a factores que resecan el ojo. El animal no debe estar expuesto a un exceso de radiación solar, vientos naturales o artificiales, aire acondicionado o calefacción.

Fuente de la imagen principal: Javier Enjuto