Tortuga laúd: características, alimentación y hábitat

Laura Huelin · 11 agosto, 2018
Los ejemplares de esta especie pueden medir más de dos metros de largo y alcanzar un peso de nada menos que 600 kilos; aun siendo un reptil, es capaz de regular su temperatura y mantenerla más alta que la exterior, algo propio de los mamíferos

La tortuga laúd es la más grande de todas las tortugas que conocemos. Viaja por todos los mares, y quizás por eso tiene una concha con una forma tan peculiar. Descubre todas las curiosidades de este reptil a continuación:

Características de la tortuga laúd

La tortuga laúd es la más grande todas las tortugas conocidas: puede crecer hasta medir más de dos metros de largo y pensan alrededor de 600 kilogramos. Una vez se descubrió una tortuga que había alcanzado casi los 900, pero se trataba una anomalía.

Como el resto de tortugas, pertenece a la familia de los reptiles. Sin embargo, tiene una característica que todavía es un misterio: este animal consigue conservar su cuerpo a una temperatura más alta que el exterior. Los reptiles dependen de la temperatura exterior para regular su cuerpo; ser capaz de generar su propio calor corporal es propio de los mamíferos.

Tortuga laúd: alimentación

A pesar de esto, la característica más curiosa de la tortuga laúd es su caparazón: normalmente, el exterior de las tortugas es una coraza dura formada por escudos óseos. Sin embargo, el caparazón de la tortuga laúd es blando, compuesto de un tejido que puede recordar al cuero.

Por tal motivo, esta tortuga no tiene una forma redondeada con los bordes del caparazón y el peto bien diferenciados, como ocurre con otras familiares cercanas a ella. Por el contrario, su cuerpo forma una curva suave que se afila así como se acerca la cola: esta forma tan curiosa recuerda al laúd, el instrumento musical que le da nombre.

Alimentación de la tortuga laúd

La tortuga laúd no tiene dientes: su boca está formada por un pico y en la garganta tiene unas barbas que le ayudan a tragar sus presas. La dieta de este animal se basa sobre todo en medusas. Se desplazan a lo largo de todo el planeta buscando medusas para cazar, aunque si es necesario también pueden cazar pequeños peces, crustáceos, calamares e incluso algas.

La tortuga laúd come una gran cantidad de medusas: puede llegar a ingerir su propio peso al día. Por eso, estos reptiles son muy importantes para mantener el equilibrio ecológico y controlar el tamaño de las poblaciones de medusas.

Es tristemente frecuente que confundan basura humana con comida: los plásticos pueden parecer medusas. Se han encontrado numerosas tortugas laúd muertas con el estómago lleno de bolsas de plástico, hilo transparente o trozos de redes de pesca.

Hábitat de la tortuga laúd

Suelen distribuirse por océanos más fríos que el resto de especies de tortugas gracias a su capacidad de mantener su temperatura corporal, y quizás por eso también están más repartidas por todo el planeta que el resto de sus familiares. Excepto en los polos, están presentes en todos los océanos.

Tortuga laúd: hábitat

Durante los meses de verano, a las tortugas laúd se les suele ver más en las costas de Norteamérica, tanto en el Atlántico como en el Pacífico. Cuando se acerca el invierno emigran y se concentran en los mares más cálidos: las costas de Sudamérica, mientras que las europeas viajan al sur, hacia el centro de África. Las tortugas asiáticas se concentran alrededor de Indonesia y Australia.

Sin embargo, estos animales pueden cambiar de océano a lo largo de su vida. Se han descubierto tortugas que se habían observado en un continente, y unos cuantos años después estaban al otro lado del planeta. Sabemos que se orientan y que realizan sus viajes gracias a los campos magnéticos de la Tierra.

Les gusta vivir y desplazarse a bastante profundidad de la superficie del mar: se sabe que pueden descender hasta los 900 metros. Es capaz de pasar largos períodos de tiempo sumergida gracias a que es capaz de extraer oxígeno del agua que la rodea para poder respirar.

Conservación de la tortuga laúd

Las tortugas laúd adultas son animales grandes que no tienen depredadores, pero los huevos y las crías son muy vulnerables: pocos juveniles llegan a ser ejemplares adultos.

Conservación de la tortuga laúd

La mayor amenaza que afecta a las poblaciones de estos reptiles proviene de la actividad humana: una de ellas es la destrucción o alteración de las playas donde las tortugas ponen los huevos y en las que las crías recién eclosionadas deben encontrar el mar.

Para los ejemplares adultos, la contaminación que les hace ingerir plásticos, envenanarse o enredarse y quedarse inmovilizadadas es la mayor amenaza. Son pocos los casos de tortugas que colisionan contra barcos.

La tortuga laúd se considera actualmente un animal en peligro de extinción, pero su situación no es preocupante. A pesar de esto, se sabe que su población no deja de descender y cada vez son más los problemas ante los que se encuentran: si no se encuentra una solución para la contaminación de los oceános, pronto sí habrá que lanzar alarmas urgentes.