Síntomas y comportamientos del celo en perros

Yamila · 24 octubre, 2018
Más allá de las típicas manchas de sangre que se dejan en el suelo durante el celo en perros, tanto hembras como machos presentan claros cambios comportamentales

Cuando nuestra mascota está preparada para reproducirse, ‘sufre’ algunos cambios en su comportamiento. También podemos detectar ciertos síntomas físicos y emocionales durante el celo en perros. Te contamos más en este artículo.

Celo en perros: qué saber

Como primera medida tenemos que aprender aunque sea lo básico sobre el celo en perros. Se trata de una etapa en la cual la hembra comienza a ovular y, posteriormente, a llevar a cabo la reproducción.

Durante este periodo ella intentará llamar la atención de los machos de diferentes maneras. Los cambios hormonales interfieren en la conducta y comportamiento del animal, y podemos darnos cuenta de que ‘algo sucede’ con nuestra perra mucho antes de ver manchas de sangre en sus mantas o almohadas.

El primer celo en las perras aparece entre los seis y los ocho meses de vida, y se repite una o dos veces al año. Esto es así para garantizar la supervivencia de los cachorros, una ‘herencia’ que han recibido de sus familiares directos los lobos.

No hay una época exacta del año para la aparición de celo, aunque es más frecuente que se produzca a finales del invierno e inicios de la primavera.

El ‘periodo’ de los canes puede tener una duración de hasta 23 días, pero no en todo ese tiempo la hembra tiene la posibilidad de procrear. Es bueno saber que si la perra es castrada, todos los síntomas del celo desaparecerán.

Etapas de celo de una perrita

Signos de celo en perros

Tal y como sucede con todos los mamíferos, las hembras atraviesan diferentes cambios hormonales, físicos y emocionales durante el celo. Podemos observar entonces que nuestra perra se comporta de forma diferente en estos días, e incluso que de una mañana esté de una manera y por la tarde de otra. Algunos de los síntomas de celo en perros son:

1. Más cariñosa

Durante los primeros días del celo es probable que la perra se muestre mucho más cariñosa de lo que es habitualmente. También estará más ‘pegada’ a los dueños y buscará mimos y caricias continuamente: puede sufrir ansiedad por separación si la dejamos muchas horas sola.

2. Órganos sexuales inflamados

Este es uno de los signos físicos de las perras cuando entran en celo. La inflamación de la vulva es normal durante las dos primeras semanas del periodo. En algunas perras también esa zona se oscurece y es probable que veas que se lame con mayor asiduidad.

3. Búsqueda de machos

Debemos ser muy cuidadosos en caso de que no queramos que nuestra perra procree, si observamos que durante un paseo por la calle o el parque se acerca más a los machos que a las hembras. Cuando está cerca de una posible pareja es probable que quiera jugar solo con ella y no prestar atención al resto.

Perra busca perro

4. Sangrado

Otro de los signos típicos del celo en las perras es la pérdida de sangre, igual que sucede con las mujeres durante la menstruación. En este caso, el sangrado se produce junto con la inflamación de vulva y se utiliza para llamar la atención de los machos. Hay que tener en cuenta que ellos se guían por el olfato y, a través de la sangre, la hembra suelta feromonas para atraer a sus posibles parejas.

5. Cambios en la alimentación

Algunas perras, cuando están en celo, no comen como de costumbre. Quizás se quedan echadas más horas que lo habitual y muestren un poco de desgano.

¿Y qué sucede con los machos?

Los machos no entran en celo como las hembras, pero sí cambian su comportamiento cuando detectan que muy cerca hay una posible pareja de apareamiento.

Puede que se vuelvan más agresivos debido al aumento de hormonas, testosterona y cortisol, que esté muy inquieto, que ladre o aúlle por las noches, que intente escaparse de casa o que marque territorio en todos lados a través de la orina.

A su vez, los machos pueden padecer depresión cuando no salen de casa, sentirse algo confusos o distraídos y que se peleen entre sí.

Para evitar todos estos signos, tanto en machos como en hembras, la mejor alternativa es la castración. Además, tiene el beneficio de prevenir grandes camadas que puedan derivar en perros abandonados en las calles.

Freeman, S. (2009). Reproducciòn animal. Biologìa.