Fases de celo en los perros

Francisco María García · 8 octubre, 2018
Durante las fases de celo en los perros, las hembras pierden sangre, que contiene feromonas que atraen a los machos

Cuando los perros dejan de ser cachorros su instinto reproductivo aparece, a menos que el animal esté castrado o esterilizado. Esta es una etapa de vital importancia para nuestros fieles amigos. ¿Cuáles son las fases de celo?

En la práctica, la fase del celo puede traer cambios importantes en el comportamiento de las mascotas, por lo que es aconsejable informarse sobre ciertos aspectos. Puede ser una época complicada que requiere un manejo adecuado y cuidadoso.

Por ejemplo, ¿se debe bañar a un animal en celo? La respuesta es sí. A continuación, veremos algunos elementos para entender mejor la fase de celo en los perros.

¿Qué es el celo?

El celo es la etapa en la que las perras hembras ovulan. Durante este período buscan un macho para aparearse y reproducirse. Esta fase tiene una duración limitada que suele ser de algunos días, durante los cuales la hembra se deja montar por el macho. Cabe señalar que este ciclo solo ocurre en las perras que no han sido esterilizadas.

Las fases de celo aparecen aproximadamente entre los seis y ocho meses de vida, dependiendo de la raza y del tamaño del animal, así como de otros factores: las razas pequeñas suelen ser más precoces. A partir del primer celo, la perra es adulta y fecundable.

El celo de las perras suele durar aproximadamente tres semanas. Esta fase se repite más o menos cada seis meses. Es recomendable anotar la fecha del último celo, con el fin de llevar un control y poder estar atentos en caso de que exista alguna anomalía.

Periodo de apareamiento de los perros

Síntomas del celo

Existen algunas señales que nos permiten saber que una perra está en celo: estas son físicas y también de comportamiento. Una clara indicación de que esta fase ha comenzado es la inflamación de la vulva, que tiene lugar durante las dos primeras semanas.

Poco a poco, la zona genial de la hembra puede oscurecerse; es normal que la perra tienda a lamerse esta parte con más frecuencia. Durante ese período, las perras están más sensibles a las infecciones urinarias y genitales.

La perra también perderá sangre durante las fases de celo. Esta situación también tendrá el efecto de llamar la atención de los machos. En efecto, la sangre que las hembras pierden en este período reproductivo contiene feromonas que atraen a los machos.

Los cambios hormonales que ocurren en el cuerpo de la perra en esta etapa provocan ciertos cambios en su comportamiento. Suele ocurrir, por ejemplo, que esté más afectuosa y juguetona. O, al contrario, que no le preste ninguna atención a sus dueños. También suele suceder que las perras tengan una pérdida de apetito en ese momento.

Uno de los cambios de comportamiento más evidentes es sin duda el mayor interés que mostrará la perra por los perros. Tendrá una clara actitud de cortejo; querrá jugar con los perros y se olerán mutuamente más de lo normal, en señal de atracción.

Pasear perra en celo

¿Qué pasa con los perros machos?

Los perros machos no experimentan fases de celo propiamente dichas. Sin embargo, su comportamiento frente una hembra en celo será de interés permanente. Y las señales de que esto ocurre también serán muy evidentes; su comportamiento será distinto al habitual.

Al igual que las hembras producen hormonas durante el celo, los machos también lo hacen. Fabrican testosterona y cortisol, dos hormonas masculinas. Estas hormonas hacen que el perro se vuelva más agresivo y ansioso de lo normal.

El perro macho puede oler las feromonas de una perra hembra en celo hasta una distancia de cuatro kilómetros. Esto hace que el animal quiera salir corriendo a buscarla. Es por esa razón que, cuando hay una perra que se encuentra cerca está en celo, el macho muestra una actitud inquieta y ansiosa.

La producción hormonal de los perros combinada con un rechazo puede también provocar cambios en su estado de ánimo, como la depresión. La depresión canina es mucho más frecuente de lo que se podría pensar; se manifiesta a través de llanto, aullidos y falta de apetito.

Las hormonas femeninas que producen las perras durante el celo también provocan que la percepción del perro macho se desestabilice. Esto genera una necesidad de marcaje mucho mayor. El perro marcará con su orina cada rincón que encuentre a su paso, incluso los que están dentro de la casa.