3 síntomas que te alertarán si tu perro tiene una infección

6 octubre, 2019
Este artículo fue redactado y avalado por la bioquímica Luz Eduviges Thomas-Romero
Si tu perro tiene una infección, el reconocimiento de los síntomas tempranos puede ayudar a un diagnóstico y tratamiento oportuno. En este artículo conocerás tres síntomas entre los más comunes.

Como dueño atento, es posible que te preocupe cómo saber si tu perro tiene una infección. Pues, al igual que sucede en los humanos, cualquier animal puede contagiarse a lo largo de su vida.

Ten presente que, en general, no hay razón para alarmarse. Sin embargo, debes estar atento si existe una situación de epidemia en tu vecindario.

Si sabes qué signos reconocer, puedes ayudar a la detección temprana y al tratamiento oportuno de cualquier infección que se manifieste en tu perro.

¿Qué es una infección?

Se define como infección a la invasión de los tejidos corporales por microorganismos causantes de enfermedades. Los microorganismos que viven naturalmente en el cuerpo no se consideran infecciones.

Recordemos que todos los que vivimos en este planeta llevamos sobre –y dentro– de nuestro cuerpo millones de microorganismos que conviven con nosotros. Con esos seres microscópicos no solo vivimos en equilibrio, sino que resultan imprescindibles para muchos de nuestros procesos vitales. A ese conjunto de microorganismos ‘buenos’ la ciencia los ha bautizado como microbioma.

Por otro lado, los agentes causantes de enfermedades infeccionas normalmente no están presentes en el cuerpo. En cuanto a su naturaleza, puede tratarse de bacterias, virus o parásitos.

Las enfermedades infecciosas –son trasmisibles– y se producen por la multiplicación del agente causal. Otra característica de las infecciones es la reacción de los tejidos del huésped ante el patógeno o las toxinas que producen.

Aunque normalmente un proceso infeccioso causa una serie de síntomas, existen las infecciones asintomáticas. Esto refiere las infecciones que cursan sin síntomas visibles, que se denominan como infecciones subclínicas.

1. Fiebre

La fiebre es uno de los mecanismos de protección que el organismo pone en marcha para protegerse. Al aumentar la temperatura, el cuerpo pone en alerta a su sistema inmunitario para defenderse ante la infección.

Fiebre en perros

Es posible que hayas escuchado que puedes saber si tu perro tiene fiebre al tocar su nariz: caliente y seca significa fiebre, pero no es cierto. De hecho, la fiebre del perro a menudo no se reconoce o no se detecta.

La única forma precisa de saber si su perro tiene una temperatura corporal aumentada es tomar su temperatura rectal.

Una temperatura de más de 39 ºC se considera fiebre en el perro, aunque puede tener esta temperatura si está muy excitado o estresado. Comúnmente, la fiebre puede estar acompañada de letargo, estado de ánimo deprimido, temblores, pérdida de apetito, vómitos, tos o secreción nasal.

2. Agrandamiento de ganglios linfáticos

Los ganglios linfáticos son órganos pequeños con forma ovalada. Estos ganglios contienen células del sistema inmunitario que atacan y matan agentes patógenos, como los virus.

Cuando el perro tiene una infección, sus ganglios linfáticos se activan y envían células que combaten la enfermedad, y pueden inflamarse o doler. La condición de tener ganglios linfáticos inflamados se conoce como linfadenitis.

Aunque los ganglios linfáticos se encuentran en el cuerpo de tu perro, los más fáciles de encontrar cuando están hinchados son los submandibulares. Quedan a cada lado de la cabeza, cerca de la parte posterior de las mandíbulas, donde se unen al cuello. También están los ganglios axilares y los poplíteos, que se ubican en la parte trasera de las rodillas.

3. Secreciones

Es bueno tener presente que, en general, los signos de infecciones bacterianas dependen de la ubicación de la infección. Las infecciones visibles a menudo son subcutáneas, pero también pueden afectar la superficie de la piel. Las lesiones pueden verse como heridas o áreas de hinchazón.

La hinchazón puede aparecer como un área endurecida y firme o suave. Las zonas infectadas pueden o no estar ulceradas en la superficie y pueden presentar una descarga de secreción.

La consistencia y el color de la secreción puede variar desde acuosos y rosados ​​o rojos –sero-sanguinolentos– hasta gruesos y de color amarillo o verde (pus). Esta secreción puede tener un olor desagradable, especialmente si parece pus.

Si la infección está presente dentro del cuerpo, donde no se puede ver a simple vista, tu perro puede mostrar otros signos de enfermedad. En este caso, puedes observar letargo, pérdida de apetito y pérdida de peso.

En los casos de infección de vías respiratorias puedes notar signos como tos, estornudos o respiración anormal. En estas situaciones, las secreciones pueden estar presente desde la nariz o la boca o el área de los ojos. Tu perro, incluso, puede tener problemas para comer o tragar.

Infecciones oculares en perros

Si tu perro tiene una infección, ¿qué debes saber?

Las infecciones preocupan a los propietarios porque pueden resultar fatales si no se atienden oportunamente. La gravedad de cualquier tipo de infección dependerá del tipo de herida o lesión, la ubicación, cuánto tiempo se ha dejado sin tratamiento y el sistema inmunitario del perro.

La infección puede presentarse en cualquier parte del cuerpo, como los pulmones (neumonía), los riñones (pielonefritis), el cerebro (encefalitis) o incluso la piel.

Es importante que no dudes en contactar a tu veterinario de inmediato si notas en tu perro picazón, enrojecimiento e inflamación y mal olor. También si observas que tu perro se rasca, lame o muerde excesivamente la piel. La presencia de diarreas y vómitos también pueden ser signos de que tu perro tiene una infección.

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