Scolopendra gigantea: cuidados y cría en cautiverio

La escolopendra gigante es un animal potencialmente peligroso, su picadura puede ser mortal y se escapa fácilmente de los terrarios.
Scolopendra gigantea: cuidados y cría en cautiverio
Ana Díaz Maqueda

Escrito y verificado por la bióloga Ana Díaz Maqueda.

Última actualización: 05 febrero, 2021

Scolopendra gigantea o escolopendra gigante del Amazonas es un tipo de miriápodo recientemente popularizado como mascota exótica. Es un animal imprevisible, agresivo y venenoso.

Su cuidado en cautividad no es complicado, pero se debe ser muy cuidadoso en lo que al recinto se refiere para evitar escapes indeseados. En las siguientes líneas, hablaremos del cuidado en cautividad de esta especie, pero antes veamos los peligros que atañe.

Consideraciones previas

Antes de tener una Scolopendra gigantea como mascota, hay que pensárselo dos veces. Estos miriápodos son animales realmente peligrosos, ya que se desconoce la mortalidad de su veneno. En algunas personas puede causar una molesta picadura dolorosa, pero en otras el cuadro clínico podría complicarse mucho y provocar la muerte.

De hecho, en sus presas comunes, este veneno provoca la ralentización de la frecuencia cardiaca, así como la elevación de la temperatura corporal, inflamación y mucho dolor.

Estos animales cazan pájaros, anfibios e incluso pequeños mamíferos. Por esta razón, tener un ejemplar en casa implica exponer de forma indirecta a las personas y otras mascotas que viven en el hogar. Además, la escolopendra es una experta escapista: cualquier hueco o rendija supondrá su liberación accidental.

Por estas razones, la escolopendra gigante del Amazonas está totalmente prohibida en algunos países por el potencial daño que podría causar. Si aun así una persona se decide a tener este animal como mascota, debe tener en cuenta que, aparte de la probable ilegalidad, es un animal potencialmente peligroso (PP).

La cara de un ciempiés.

Cuidados en cautiverio de Scolopendra gigantea

Los cuidados en cautividad de Scolopendra gigantea no son muchos ni difíciles de cumplir. Lo más importante a la hora de mantener a este animal en cautividad es asegurarse de que el terrario es totalmente antifugas.

Un terrario antifugas

Scolopendra gigantea, como bien describe su nombre científico, es la mayor escolopendra de su género. Puede llegar a medir 30 centímetros de longitud, aunque lo normal es que los adultos alcancen un tamaño de entre 25 y 30 centímetros. 

Al ser un artrópodo tan grande, las dimensiones mínimas del terrario deben ser 50 x 45 x 40 centímetros —longitud, altura y ancho—. Es muy importante que el habitáculo sea totalmente hermético, con ventilación protegida por malla para evitar que el animal escape.

Como sustrato, la tierra de maceta o fibra de coco son perfectas para esta especie, pues este debe retener suficiente humedad. Lo más importante es proporcionarle al animal lugares de ocultación como cuevas, troncos huecos y piedras. Además, puede añadirse vegetación natural para dar un aspecto más completo al terrario.

Es muy recomendable que el terrario se mantenga fuera del alcance de niños, mascotas y personas que desconozcan la peligrosidad del animal. Lo mejor es colocarlo en una habitación bajo llave. No se recomienda cerrar con llave el propio terrario, pues los cierres dejan siempre una pequeña abertura por donde podría escapar el animal.

Para esta especie es necesario un terrario con tapa superior, nunca frontal.

Condiciones ambientales

La escolopendra gigante proviene de climas húmedos y cálidos. La temperatura del terrario debe mantenerse entre los 22 y 28 ºC. Para ello, se colocará un calentador de cerámica o una almohadilla térmica. Ambos aparatos resecan mucho el ambiente y las escolopendras son propensas a la deshidratación.

La humedad relativa en el recinto debe ser alta, entorno al 75 %. Para ello, se puede nebulizar con agua o humedecer la tierra para que siempre se mantenga la misma humedad. Por último, la ventilación es importante, pero las mallas ventilatorias de la instalación deben estar escrupulosamente protegidas para evitar fugas.

Alimentación de Scolopendra gigantea

La alimentación de la escolopendra gigante dependerá en todo momento de su tamaño. Los ejemplares más grandes necesitarán alimentos como ratones o lagartijas. Los individuos jóvenes pueden alimentarse con escarabajos, mariposas, polillas, grillos o lombrices.

Todo el alimento ofrecido debe estar vivo para que este letal depredador pueda cazarlo. Al alimentar a la escolopendra, se debe abrir el terrario, algo muy peligroso si no se hace con cuidado, pues estos animales son increíblemente rápidos y ágiles.

Cría en cautividad de Scolopendra gigantea

Criar en cautividad a esta especie si no eres un profesional no es nada recomendable: si los adultos tienen facilidad para escapar, las crías —que son minúsculas— mucho más. A pesar de ello, muchas personas tienen las instalaciones adecuadas para hacerlo.

El periodo de cría comienza en primavera, es en ese momento cuando el macho empieza a construir una estructura donde deposita los espermatóforos, formaciones reproductoras que contienen espermatozoides. Una vez confeccionada, puede introducirse a la hembra y comenzará la cópula externa, que durará aproximadamente una hora.

Pasado un mes desde el apareamiento, la hembra pondrá unos 20 huevos, que incubará bajo su cuerpo durante 1 o 2 meses, de forma que los protege de depredadores e infecciones. Poco a poco, las crías saldrán y deberán ser separadas para evitar enfrentamientos entre ellas.

Una escolopendra gigante.

Como hemos visto, mantener a este animal en cautividad es realmente peligroso, sobre todo por la constante probabilidad de fuga. Al mínimo despiste, estos invertebrados se escapan. Solo es una mascota exótica apta para los criadores más experimentados.

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