¿Por qué no se puede tener un mono como mascota?

Los monos, y en general, los primates, son animales que nos llaman especialmente la atención por su parecido a nosotros. Pero ello no debe llevarnos a pensar que es buena idea tener un mono como mascota.

Como todo animal exótico, sus requerimientos y su coste de mantenimiento son muy altos, pero además, hay una serie de razones por las cuales no se debería querer un mono como mascota, que te contamos a continuación.

Está prohibido en muchos países

En países como España la tenencia de primates por particulares está prohibida, y únicamente se pueden tener en núcleos zoológicos o para proyectos de conservación e investigación.

Mono en un arbol
Fuente: Yumaesmanolito

Ello no impide que se vendan este tipo de animales, pero se hace de forma ilegal. Su compra puede suponer penas de cárcel y cuantiosas multas, además de sustentar el tráfico ilegal de especies amenazadas.

En muchas ocasiones se venden supuestamente con papeles, pero pueden ser falsificados fácilmente. En otros países está menos regulado, y es por ello que vemos vídeos en internet de gente con monos en su casa. Sin embargo, existen muchas razones por las que no deberíamos tener un mono como mascota, aunque fuera legal en nuestro país.

Transmiten enfermedades muy peligrosas

Como son primates, al igual que nosotros, monos y personas compartimos muchas enfermedades. Ello hace que tener un mono como mascota suponga un riesgo enorme para la salud.

Existen enfermedades que para estos animales no son peligrosas, pues son portadores que no enferman, aunque para nosotros podrían ser mortales. Un ejemplo es el herpesvirus B, presente en las poblaciones de macaco, que a nosotros nos causa una enfermedad neurológica mortal.

Al adquirirse estos animales de forma ilegal nunca pasan por el veterinario, y por supuesto, no llevan vacunas. Es por ello que no es raro que estos animales tengan enfermedades como el sida, por lo que pueden contagiarnos por mordiscos.

Un ejemplo es el herpesvirus B, presente en las poblaciones de macaco, que a nosotros nos causa una enfermedad neurológica mortal.

Para ellos es un trauma psicológico

A diferencia de la mayoría de animales que conviven con nosotros, para tener un mono como mascota hay que arrebatarle su identidad. Todos los primates precisan largos periodos de aprendizaje junto a su madre, que pueden alcanzar los 10 años.

Esto hace que, al apartarlos de sus madres con meses, estos animales no sepan como comportarse y terminen humanizados. Como la mayoría acaban abandonados, luego es imposible rehabilitarlos psicológicamente en los santuarios de primates.

Las relaciones entre madres e hijos son tan importantes en primates que muchas madres suelen morir para evitar que se lleven a su cría. De hecho, estas crías suelen acabar bañadas en la sangre de su madre al ser raptadas por los cazadores furtivos que alimentan este mercado ilegal.

En el caso de que estos animales sean criados en cautividad para ser vendidos, se aparta a las madres de sus crías una y otra vez, dándose casos de madres que dejan de comer y terminan muriendo de pena.

Para llevar a las ciudades a estos animales de forma ilegal se meten en maletas o botellas de plástico, en las que muchos mueren asfixiados. Se calcula que por cada animal que sobrevive y es vendido, mueren nueve en el transporte, lo que se traduce en uno de los caso más terribles de maltrato animal.

Se aparta a las madres de sus crías una y otra vez, dándose casos de madres que dejan de comer y terminan muriendo de pena.

Siempre son abandonados

Es imposible tener un mono como mascota durante mucho tiempo en una casa. Comparten con nosotros una expresividad facial que, sin embargo, tiene significados totalmente distintos. Ello hace que sean normales los malentendidos que terminen en mordiscos.

Mono en la selva
Fuente: Alpsdake

La mayoría además vive muchísimos años: de 20 a 60 años. Esto significa que, cuando son adultos y se vuelven más fuertes y peligrosos, se conviertan en uno de los más tristes casos de abandono de animales. A veces, incluso son apartados al desván o sacrificados, con objeto de evitar las multas por poseer un animal ilegal.

Por su parte, los que tienen más suerte acaban en santuarios de primates, donde se les intenta volver a enseñar a ser monos. Este proceso es muy largo, lo que puede llevar más de una década el superar sus fobias y miedos. En muchos casos es imposible, y quedan condenados a vivir solos toda su vida.

 

Te puede gustar