Pez betta (Betta splendens): cuidados y cría en cautiverio

1 enero, 2021
Este artículo fue redactado y avalado por la bióloga Ana Díaz Maqueda
Los bettas son peces muy comunes en la acuariofilia, pero pocas personas conocen cómo cuidarlos adecuadamente.

Sin duda alguna, el pez betta es una de las especies de peces más populares entre los acuaristas. Sus brillantes colores y su peculiar comportamiento han hecho que estos seres se vuelvan muy comunes desde su descubrimiento en 1910.

Por desgracia, parece que estos peces han quedado relegados a ser meros objetos ornamentales, pues suelen ser mantenidos en pequeñas peceras sin ningún tipo de control de los parámetros fisicoquímicos o decoración. Si deseas tener un pez betta, en las siguientes líneas te contamos cómo hacerlo sin comprometer el bienestar del animal.

Consideraciones previas

Cuando los peces betta fueron descritos en el año 1910, medían entre 5 y 5,5 centímetros de longitud. Además, sus colores eran una mezcla de marrón y verde y su comportamiento no era tan agresivo ni territorial.

Debido a la cría en cautividad y a la selección por parte del ser humano de los ejemplares más grandes y vistosos, esta especie ha cambiado. Los distintos individuos pueden llegar a medir hasta 6,5 centímetros, pero la transformación más grande se ha observado en su comportamiento.

Los machos pueden ser de una gran cantidad de colores —desde rojos hasta azules— y su temperamento se ha vuelto excesivamente agresivo. Esta conducta tan agresiva hace imposible la convivencia entre machos, por lo que estos siempre deben mantenerse de forma individualizada. Eso sí, nunca en un triste jarrón.

Por el contrario, las hembras sí pueden colocarse en acuarios en pequeños grupos, alrededor de 3 individuos. Juntar machos y hembras no es una buena idea, excepto en las 24 horas previas a la cópula. En estas situaciones, las hembras se sienten intimidadas e intentan alejarse y refugiarse.

Si se decide alojar a un pequeño grupo de hembras, estas también pelearán si el tanque no es lo suficientemente grande. No obstante, estas peleas no son tan agresivas ni interminables. Por último, se han documentado casos de peces betta que viven en pequeñas comunidades de machos y hembras, siempre y cuando el tanque sea muy grande.

En él, las hembras pueden moverse en grupos alejadas de los machos si lo desean. Por otro lado, los machos pueden mantener la distancia de seguridad con otros machos y tener la posibilidad de huir si no desean pelear. Aun así, no recomendamos probar esta disposición colonial bajo ningún concepto.

Un betta.

Cuidados en cautiverio del pez betta

Mantener un pez betta en cautividad no es difícil, siempre y cuando se controlen correctamente todos los parámetros y el tanque esté bien acondicionado. En este sentido, el enriquecimiento ambiental es fundamental, mucho más si se desea tener más de un individuo.

Este enriquecimiento ambiental causa a los animales la sensación de ser controladores de su medio. Como resultado, ante situaciones de estrés o amenazas potenciales, un pez betta en un ambiente enriquecido actuará de una forma más acorde a como lo haría en la naturaleza, sin tener que acabar siempre enzarzado en una pelea fatal.

¿Cómo debe ser el acuario para el pez betta?

Lejos de lo que puede observarse en las tiendas de acuarios, donde los peces bettas son mantenidos en jarrones, en realidad cada individuo necesita al menos 25 litros de agua para vivir bien. 

Si se quiere mantener más de un animal, por cada individuo extra deberá ampliarse el tanque en 25 litros. Por ejemplo, si quieren alojarse dos parejas, el acuario deberá tener una capacidad de 100 litros. 

Estos litros deben estar distribuidos de forma que el tanque sea más ancho y largo que alto. Asimismo, debe tener una tapa que evite que el pez salte fuera de la pecera.

Con respecto al sustrato, una mezcla de arena fina y gravilla es la mejor opción, de forma que se intente asemejar el acuario a su hábitat natural, el lecho de los ríos. Colocar plantas naturales es una buena idea. Estas absorberán sustancias de desecho y aportarán oxígeno al agua.

No puede faltar un filtro que oxigene el agua a través del movimiento de esta. No obstante, el caudal filtrado de agua debe ser mínimo, ya que los peces machos construyen nidos de burbujas y si la corriente del agua los destruyen pueden deprimirse. En este punto, es interesante colocar plantas flotantes que faciliten la creación de estos nidos.

Además, deberán colocarse multitud de lugares de ocultación. Las plantas también tendrán aquí su papel, pero es fundamental colocar otro tipos de cuevas, sobre todo si se mantiene más de un animal.

Parámetros ambientales

Para que el pez betta se mantenga sano, se debe controlar la calidad del agua. Los parámetros principales que se deben tener en cuenta son los siguientes:

  • Temperatura: estos animales provienen de zonas cálidas y llevan muy mal el agua fría. La temperatura del tanque debe mantenerse entre 24,4 °C y 27,7 °C. Por ello, se debe colocar un termómetro y un calentador en el acuario.
  • Concentración de amonio, nitritos y nitratos: mantener el tanque limpio, no dejar restos de comida en proceso de putrefacción, colocar plantas vivas y medir asiduamente estos parámetros evitarán que los peces desarrollen enfermedades.
  • pH: el pez betta es un animal de agua preferiblemente ácida, en torno a 5,28 y 5,80.

Alimentación

Los peces betta silvestres son animales carnívoros y se alimentan principalmente de larvas de mosquitos. En cautividad, pueden ser alimentados con escamas para peces, pero es mejor el alimento vivo o congelado. Algunos ejemplos de alimentos para peces betta son las Daphnias o las artemias.

Sin embargo, para asegurar que los peces están tomando todos los nutrientes que necesitan, es mejor ofrecerles una dieta combinada de alimento formulado para peces carnívoros con alimento vivo.

Reproducción del pez betta

Criar peces betta en cautividad sin contar con las instalaciones necesarias es una ardua tarea. Además, se debe tener en cuenta que tras la fertilización externa de los huevos, el macho suele matar a la hembra.

Para que una pareja críe, se necesitará un tanque de al menos 130 litros, con una lámina transparente que divida el tanque en dos y cada animal ocupe su propio espacio hasta que ambos se adapten al nuevo tanque.

La temperatura en este tanque deberá ser superior a los 29 ºC y el macho, antes de cortejar a la hembra, habrá tenido que construir varios nidos de burbujas. Tras la fertilización de los huevos que la hembra deposita, el macho se encargará de todos los cuidados que necesiten. Estará continuamente reconstruyendo el nido o haciendo uno nuevo. 

Cuando empiecen a eclosionar, los pequeños alevines caerán al fondo y el macho los irá recuperando una y otra vez. Cuando todos hayan eclosionado, los alevines se colocan cabeza abajo durante el primer día, tras el cual toman su posición horizontal natural.

Llegados a este punto, el macho deja de cuidar a las crías y ya puede ser retirado del tanque. Los pequeños alevines alcanzarán el tamaño adulto en unos 9 meses. Mucho tiempo antes de que llegue este momento, deberán ser individualizados.

Una pareja puede tener varios cientos de crías, por lo que si no tienes varios cientos de pequeños acuarios para mantenerlos, es mejor que no decidas crías con ellos.

Un pez betta enfadado.

Ante todo, como hemos visto, no mantengas a un pez betta dentro de un jarrón sin ningún tipo de control de los parámetros ambientales ni enriquecimiento. En tus manos está mantener el bienestar de tu mascota.

  • Pleeging, C. C. F., & Moons, C. (2017). Potential welfare issues of the Siamese fighting fish (Betta splendens) at the retailer and in the hobbyist aquarium. Vlaams Diergeneeskundig Tijdschrift, 86(4), 213-223.
  • Watson, C., DiMaggio, M., Hill, J., Tuckett, Q., & Yanong, R. (2019). Evolution, culture, and care for Betta splendens. EDIS, 2019(2).