Milpiés: cuidados generales y cría en cautiverio

A diferencia de los ciempiés, los milpiés no son venenosos y se pueden tener como mascotas sin grandes problemas. Sus cuidados generales son bastante sencillos.
Milpiés: cuidados generales y cría en cautiverio
Ana Díaz Maqueda

Escrito y verificado por la bióloga Ana Díaz Maqueda.

Última actualización: 16 febrero, 2021

Los milpiés son una clase de miriápodos conocidos como diplópodos. En general, son animales fáciles de cuidar y, aunque no pican ni producen veneno, sus cuerpos pueden segregar distintas sustancias tóxicas cuando se sienten amenazados. Muchas de las especies son aptas para mantenerse como mascotas y resulta fascinante observar cómo se desplazan.

Estos invertebrados no requieren cuidados especiales, pero sí se deben cumplir sus necesidades básicas para mantenerlos sanos. Además, son un buen complemento para algunos tipos de terrarios, pues forman parte de la cadena detritívora y ayudan con la limpieza del tanque. A continuación, te mostramos cómo cuidar de los milpiés en cautividad.

Consideraciones previas

A diferencia de los ciempiés, como las escolopendras, los milpiés no producen veneno ni pican, por lo que no son considerados animales potencialmente peligrosos y su tenencia es totalmente legal. Eso sí, puede ocurrir que algunas especies estén protegidas, por lo que hay que informarse bien del animal que se adquiere, así como del punto de venta.

Como método defensivo principal, estos animales se enrollan sobre sí mismos, ya que tampoco son rápidos en la huida. Al adoptar esta postura, su duro exoesqueleto protege las partes más vulnerables de su cuerpo.

No obstante, como dijimos al comienzo, algunas especies pueden segregar sustancias como el cianuro de hidrógeno, que pueden irritar y quemar la piel. El efecto también dependerá de la sensibilidad de la persona a los compuestos segregados.

Por otro lado, no todas las especies de milpiés son comunes como mascota. Cuando no existen datos sobre los cuidados de alguna especie en concreto, es mejor no adquirirla. Si se hace y no se tienen conocimientos suficientes, lo más probable es que el animal sufra y termine muriendo.

Las especies que más se conocen y se sabe que tienen un cuidado sencillo en cautividad son las siguientes:

  • Milpiés de fuego de Madagascar (Aphistogoniulus sp.).
  • Milpiés de marfil (Chicobolus spinigerus).
  • Milpiés gigante de Florida (Narceus gordanus).

Otras especies que se encuentren a la venta y no sean una de estas presentan problemas: o son muy difíciles de cuidar o bien se desconocen sus cuidados y necesidades. Por desgracia, no existen legislaciones que tengan en cuenta el bienestar animal de las especies de artrópodos. Por ello, tenerlos o no dependerá de la ética de la persona.

Los cuidados del milpiés son sencillos.

Cuidados en cautividad de los milpiés

En la naturaleza, estos animales habitan en una gran variedad de hábitats. Pueden vivir tanto encima como dentro del propio suelo, ya que forman parte de la cadena detritívora y se encargan de descomponer restos vegetales que llegan al suelo.

Terrario

Las indicaciones mostradas a continuación sirven para cualquier especie de milpiés, pero al ser muy generales, hay que revisar las necesidades específicas de la especie adquirida para evitar problemas.

Este tipo de miriápodo necesita un terrario a prueba de fugas. Son animales muy plásticos, por lo que pueden escaparse por cualquier pequeña rendija. Además, este tanque debe ser grande, alrededor de 3 veces la longitud total del animal en todas las direcciones.

Por ejemplo, un ejemplar de milpiés de fuego de Madagascar puede medir más de 18 centímetros. Entonces, el terrario deberá tener una dimensiones mínimas de 54x54x54 centímetros de alto, ancho y largo.

Una vez se determina el tamaño del tanque, hay que proporcionar el sustrato adecuado. La tierra para macetas es el mejor tipo de sustrato para estos animales. El suelo deberá tener un espesor de 15 centímetros como mínimo ya que, de esta forma, el animal puede realizar todas sus conductas naturales sin problemas.

Para terminar de montar el terrario, habrá que colocar multitud de escondites. Las macetas de barro, piedras con poco peso, cuevas artificiales o pequeñas cajas de cartón son una buena opción.

Como decoración extra, pueden colocarse plantas vivas. El milpiés no se las comerá y aportarán ambientación al tanque. Asimismo, puede cultivarse musgo dentro del terrario: a este animal le encanta comerlo y, además, favorece que se acumule la humedad.

Condiciones ambientales

Las especies nombradas anteriormente —y en general todas las especies de milpiés mantenidas como mascotas— provienen de climas tropicales. Por ello, habrá que recrear estos factores fisicoquímicos dentro del terrario.

La temperatura debe mantenerse constante dentro del rango óptimo de la especie, entre 18 y 28 ºC. Los artrópodos son muy sensibles a los cambios ambientales y necesitan que los parámetros sean lo más regulares posibles.

Con respecto a la humedad, a estos animales les gusta mucho un ambiente húmedo y lo necesitan para poder comer y mudar. La humedad relativa que debe haber en el terrario oscilará entorno al 75 %. 

No está de más diferenciar un par de lugares dentro de la instalación, uno donde la humedad sea más alta y en otro más baja. De este modo, el animal podrá elegir dónde necesita estar en base al gradiente ofrecido. 

Alimentación

El sustrato debe ser la principal fuente de alimentos de los milpiés. Junto a la tierra para macetas ya nombrada, se puede añadir una capa de materia orgánica hecha de madera y restos vegetales como hojas y raíces, siempre en proceso de descomposición. 

Además, a algunas especies se les pueden ofrecer frutas y verduras. Eso sí, cuando estas empiecen a pudrirse es mejor retirarlas, para evitar la proliferación de hongos —que podrían resultar peligrosos para la mascota—.

Cría en cautiverio de los milpiés

La cría en cautiverio de los milpiés no es complicada en las 3 especies más comunes. Solo se necesitan 2 animales adultos de distinto género. Cuando ambos individuos se enrollen en una especie de abrazo, significará que la cópula está teniendo lugar.

 El punto más crítico se encuentra en la puesta de los huevos y en la eclosión de los mismos. Para que la hembra ponga los huevos, el suelo debe tener un espesor mínimo de 15 centímetros y debe estar muy húmedo, pero nunca encharcado.

Para cuando los huevos eclosionen, es importante que el sustrato sea rico en materia vegetal podrida como la madera. Además, esta madera debe ser de muy buena calidad, ya que sino las crían morirán.

Al nacer, las crías tienen pocos segmentos y pocas patas. Tras realizar mudas sucesivas, adquieren más de estas estructuras, hasta llegar a hacer honor a su nombre común. Cuando ya tengan una buena cantidad de patas, saldrán del suelo y comenzarán a vivir como ejemplares adultos, aunque no lo sean.

Un milpiés en la arena.

Como has podido comprobar, el cuidado de estos animales no es más complicado que el de otros tipos de artrópodos mantenidos como mascotas. Quizá la cría en cautividad puede traer algunos quebraderos de cabeza, sin embargo, solo es cuestión de probar y seguir los consejos aquí listados.

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