Mi perro no come con el calor, ¿qué hago?

El metabolismo de los canes se ve afectado con las altas temperaturas, de ahí que se deba reforzar la hidratación tanto con agua fresca como con alimentos húmedos

Con la llegada del verano, es muy común que nuestras mascotas reduzcan su apetito habitual. Generalmente, creemos que ello se debe al aumento de las temperaturas, pero la mayor cantidad de horas de luz también es un factor determinante. A continuación, analizaremos las causas de por qué tu perro no come con el calor, y veremos cómo estimular su apetito.

¿Por qué mi perro no come con el calor?

La mayoría de los perros come menos en verano y ello es fácil de percibir. No obstante, su apetito empieza a reducirse ya durante la segunda mitad de la primavera. Como se trata de un proceso suave y gradual, es posible que los propietarios solo se den cuenta pasadas algunas semanas.

¿Y por qué sucede esta falta de apetito? El calor puede afectar algunos hábitos de nuestras macotas y requiere cuidados específicos para conservar su buena salud. Entre los mayores riesgos del verano, encontramos la deshidratación y los golpes de calor. También podemos constatar el aumento de la fatiga y una disminución de la actividad física.

De una forma diferente de nosotros, los perros no transpiran por toda su piel y solo poseen glándulas sudoríparas en sus almohadillas. Para regular la temperatura de su cuerpo, se ‘ventilan’ a través del jadeo.

Cuando hace mucho calor, es muy probable que el animal necesite tomar más agua que comer; el líquido les ayuda a refrescarse y disminuir la sensación de calor en su cuerpo.

Alimentación de los perros en verano

La luz también influye en su apetito

A pesar de lo anterior, no son solo las altas temperaturas las que originan una reducción del apetito de los perros en verano. Aunque no hay una conclusión exacta sobre las razones de este fenómeno, se ha observado que hay muchos mamíferos que reducen naturalmente su ingesta de comida cuando hay más horas de sol en el día.

Cuando comienza el invierno y los días son más cortos, los animales comen más. Se supone que el cerebro asocia la disminución de la claridad a la llegada del invierno. Con ello se dispara un mensaje al sistema endócrino, que ordena acelerar el metabolismo para almacenar nutrientes y prepararse para la escasez de alimentos.

Por el contrario, cuando son muchas las horas de sol y la comida es abundante, el metabolismo retoma un ritmo más equilibrado. Ello se refleja no solo en un apetito menos intenso, sino también en un comportamiento más sereno.

¿Qué debo hacer si mi perro no come con el calor?

En primer lugar, es importante entender que la reducción del apetito en los canes durante el verano es un fenómeno natural. Si tu perro no come con el calor, no es eficaz ni recomendable obligarlo a ingerir alimentos. Es importante estar atentos para evitar que el animal pierda peso y desarrolle un cuadro de desnutrición.

Consejos para la alimentación de tu perro en verano

Comida del perro

Reforzar la ingesta de líquidos

El perro debe contar con agua fresca y limpia a su disposición durante todo el año. Además, debemos reforzar este cuidado con la llegada de las altas temperaturas; para ello podemos estimularlo a tomar más líquidos con bebidas saludables y frescas, como es el caso de zumos de frutas.

Los yogures y el kéfir también pueden ser recomendables para reforzar su hidratación y beneficiar su salud. Estos probióticos naturales son excelentes para reponer su flora intestinal, mejorar su digestión y fortalecer su sistema inmunológico.

Preferir alimentos húmedos

Las comidas húmedas son especialmente beneficiosas para nuestros perros en el verano. Por un lado, estimulan su apetito al ofrecer aromas y texturas más agradables que el pienso seco. Además, colaboran en el refuerzo de su hidratación al aportar un buen nivel de líquidos a su dieta habitual.

Una buena opción es prepararle comida casera a tu mascota, con alimentos naturales y de origen orgánico. Es importante constatar si tu mejor amigo no es alérgico a algunos ingredientes, como huevos, pollo, pescado o cereales. Hay que consultar al veterinario de confianza antes de realizar cualquier cambio en la alimentación de tu perro.

También podemos optar por una solución más sencilla y templar su pienso con agua o caldo de pollo caliente. A continuación, haremos una papilla con el pienso remojado y dejaremos enfriar antes de ofrecerlo a nuestro perro.

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