Melanoma en gatos: síntomas, causas y tratamiento

Como es bien sabido, cualquier enfermedad que afecte a un animal altera el equilibrio de su bienestar general. La identificación oportuna de cada condición permite que el pronóstico de su recuperación sea favorable.
Melanoma en gatos: síntomas, causas y tratamiento
Daniel Aguilar

Escrito y verificado por el veterinario Daniel Aguilar el 08 septiembre, 2021.

Última actualización: 08 septiembre, 2021

Cuando se trata de la salud de tu mascota, siempre se buscan las mejores y más eficientes medidas para evitar que los procesos patológicos empeoren. Algunas enfermedades (como el cáncer) predisponen al propietario a una gran preocupación inmediata, pero ¿habías escuchado hablar sobre el melanoma en gatos?

Esta patología está presente en muchas especies y puede llegar a ser muy peligrosa en los felinos. En algunos casos sus características son un llamado de atención para que acudas a una clínica veterinaria a la brevedad y que tu mascota sea valorada por un profesional. Te invitamos a seguir leyendo y que conozcas un poco más sobre esta enfermedad.

¿Qué son los melanomas?

El organismo de todos los seres vivos se encuentra formado por millones de células, cada una con funciones específicas. Si nos enfocamos en el sistema tegumentario, podrás observar que la piel, entre muchas otras cosas, está compuesta por varias capas. En una de ellas (conocida como epidermis) se encuentran nuestros objetos de estudio: los melanocitos.

Los melanocitos reciben este nombre por ser los encargados de sintetizar la melanina. Este pigmento oscuro le da color al pelo, la piel y los ojos. Su presencia en el cuerpo es normal, sin embargo, puede sufrir alteraciones y volverse peligrosa. Un melanoma en gatos es la forma maligna del melanocito, el cual se ha convertido en una célula neoplásica debido a ciertos cambios genéticos.

Un melanoma en gatos no tiene un tamaño definido, ya que puede ser milimétrico o incluso alcanzar los 10 centímetros. Es una masa de consistencia firme y altamente pigmentada (en la mayoría de los casos) y su textura no es fija, pudiendo ser lisa o rugosa. En algunos cuadros en los que haya una presencia bacteriana secundaria, el gato presentará una infección y prurito local (picor).

El linfoma en gatos es un tipo de cáncer muy común.

En cuanto a su localización, el melanoma en gatos se presenta de forma habitual en la cabeza, la cola, la zona lumbar y la parte distal de las extremidades. Sin embargo, puede aparecer en otras zonas del cuerpo de tu mascota. Su peligrosidad radica en la capacidad de infiltrarse desde el lugar en el que se encuentra y provocar una metástasis.

Epidemiológicamente, menos del 1 % de las neoplasias orales y cerca del 0,5 % de neoplasias cutáneas en felinos son causadas por un melanoma. El sexo y la edad no interfieren con la manifestación de la enfermedad, pero aun así se ha observado que el melanoma en gatos tiene una mayor presencia en pacientes que rondan entre los 8 y 12 años de edad.

Tipos de melanoma en gatos

Existen varios tipos de melanomas que pueden atacar a tu gato. Todos ellos tienen una gran importancia médica y merecen atención profesional. A continuación, te mencionamos sus variantes principales:

  • De células fusiformes: está compuesto por células en un acúmulo ordenado en haces irregulares. La dirección en la que se ven reflejadas no sigue un patrón específico.
  • Epiteloide: está formado por células redondas.
  • Dendrítico: está compuesto por células fusiformes con estructura en espiral, frecuentemente localizado en piel.
  • Mixto: es la combinación de varios tipos de células de melanoma en gatos.
  • De células en ‘anillo de sello’: el tumor está compuesto por células grandes, en ocasiones pálidas. Suele aparecer en la boca.
  • De células claras: está compuesto por células con citoplasma granular y un núcleo redondo. Estos tumores pueden aparecer en cualquier parte de la piel.

¿Cuáles son los síntomas del melanoma en gatos?

La sintomatología que provoca el melanoma en gatos puede variar según el sitio de aparición. Para reflejar su variabilidad, te mostramos una clasificación de los síntomas del cuadro basándonos en los 3 lugares principales en los que suele presentarse. Pon mucha atención.

Melanomas orales

Podrás observar que tu gato presenta mal aliento (halitosis) de manera prolongada, dificultad para tragar (disfagia), sangrado de encías y salivación excesiva (sialorrea). Las estructuras óseas próximas a la cavidad oral también suelen verse comprometidas, debido a la proliferación de masas locales que aparecen cuando se presentan melanomas orales.

Como le cuesta mucho comer, el gato baja de peso. 

Melanomas cutáneos

El principal y más característico signo de esta enfermedad es la presentación de zonas hiperpigmentadas. Aún sabiendo esto, te recomendamos evitar fiarte al 100 % de ello: algunos pacientes que han presentado melanomas cutáneos con  las características que te mencionamos anteriormente (consistencia firme, masa solitaria e irregular) mostraron poca pigmentación en estas estructuras.

La pauta que marcará el momento ideal para visitar al médico veterinario será cuando visualices zonas extrañas nuevas en el cuerpo de tu mascota, independientemente de su color. Lo mejor siempre será realizar una exploración física completa en la clínica y descartar el melanoma en gatos.

Melanomas oculares

En las enfermedades oftálmicas, los signos suelen tener mucho parecido entre sí. Los melanomas oculares en gatos no son la excepción. La signología que tu masctoa podría presentar en este caso es la siguiente:

  • Inflamación ocular (uveítis).
  • Sangrado en la cámara anterior del ojo (hifema).
  • Hiperemia conjuntival.
  • Edema corneal.

Diagnóstico del melanoma en gatos

Como es costumbre, el médico veterinario comenzará realizando una exploración clínica completa de tu mascota. Habitualmente, se opta por efectuar una biopsia de la masa tumoral. Este estudio será un excelente indicador de la situación médica del paciente.

La signología que presenta el melanoma en gatos tiene una gran similitud con otras patologías como tumores foliculares, de célula basal, sebáceos y apocrinos. Debido a esta situación, el realizar un diagnóstico diferencial será un punto clave para su identificación temprana y el comienzo del tratamiento.

Otros métodos útiles en el diagnóstico del melanoma en gatos son citologías, inmunohistoquímica y exámenes histopatológicos. Realizar estas pruebas provee al médico veterinario de información importante sobre el índice mitótico de las células afectadas. Además, es posible predecir su comportamiento clínico entre el 91 y 93 % de los casos.

Tratamiento del melanoma en gatos

Cuando se ha identificado un caso de melanoma en gatos, es hora de comenzar con las medidas terapéuticas. El tratamiento de elección en casi todas las ocasiones es la extirpación quirúrgica del tumor. Para obtener mejores resultados, el médico veterinario tomará un amplio margen de seguridad alrededor del melanoma.

Retirar un melanoma del paciente supone una reducción de las posibilidades de padecer cáncer. A pesar de ello, entre el 50-75 % de casos son propensos a desarrollar una metástasis postcirugía. Como ves, el pronóstico no es muy prometedor.

Uno de los mayores obstáculos a los que se enfrenta el médico veterinario en la búsqueda por solucionar el melanoma en gatos es la prevención de la metástasis. En ocasiones, la extirpación del tumor junto con un tratamiento biológico convencional en combinación con fármacos quimioterápicos y redioterápicos no son suficientes.

Algunos tratamientos tan novedosos como la terapia génica y la inmunomodulación están siendo utilizados. El índice de éxito es bastante más alto que en las terapias convencionales.

Prevención

En algunos casos es posible reducir los factores predisponentes para la manifestación de una enfermedad. Cuando se trata de melanoma en gatos, existen algunas acciones que pueden prevenir la presentación de esta patología, o en su defecto, minimizar sus afectaciones. A continuación, te compartimos los tres principales puntos que te aconsejamos seguir:

  1. Evitar tiempos prolongados de exposición al sol en tu mascota.
  2. Ofrecer piensos con un contenido nutricional alto, el cual favorecerá el buen mantenimiento del sistema inmunitario del animal.
  3. Realizar revisiones periódicas en busca de alguna irregularidad en su cuerpo.
Una veterinaria trata a un gato con coccidiosis.

Recuerda: sea cual sea la enfermedad que pudiera llegar a presentar tu gato, una temprana identificación junto con un adecuado manejo y tratamiento pueden ser la clave en la mejora de su salud.  Lo más importante siempre será mantener en equilibrio su bienestar.

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