Mascotas independientes

Francisco María García · 21 octubre, 2017

Se suele hablar mucho de los cuidados, inteligencia y cualidades de nuestros animales domésticos. Pero, por lo general, nos centramos en el comportamiento de nuestros perros y gatos cuando interactúan con nosotros. Cabría preguntarse lo siguiente: ¿tenemos en realidad mascotas independientes?

A ciencia cierta, la única forma de responder esta pregunta es verificar cómo es su respuesta cuando los dejamos solos en casa. Además, todas las especies manifiestan comportamientos distintos, siendo unas más dependientes y otras totalmente autosuficientes.

La siguiente información cambiará totalmente nuestra perspectiva, sobre todo a la hora de ir de vacaciones y dejar a nuestro amiguito de cuatro patas en casa.

Domesticación vs Independencia

La historia de la domesticación animal es precisamente una historia de dependencia. De hecho, los biólogos investigadores creen que los perros de la actualidad son la evolución de lobos. De aquellos que se acercaron a los asentamientos humanos en búsqueda de comida.

Mirada de un gato bobtail americano
Fuente: torbakhopper

Por ello, cuanto más domesticado sea un animal, más difícil será que pueda resolver el grueso de sus problemas por sí mismo. Esto ocurre mucho, por ejemplo, con los animales que se encuentran en cautiverio cuando se les trata de introducir en sus ecosistemas naturales, en condición de salvajes.

Este es quizás el criterio básico que se debe tener antes de abordar una temática tan complicada y relativa, como es la de las mascotas independientes. Esto no significa que algunas especies tengan la capacidad de ser autosuficientes cuando no estamos.

Quién es más independiente: ¿el perro o el gato?

Evidentemente, es bueno comparar el nivel de independencia de las dos especies domesticas por excelencia. Y, a decir verdad, son muchas las razones que ubican al gato como el claro favorito frente a esta interrogante.

Los gatos son solitarios por naturaleza y están acostumbrados a rodear edificios enteros sin tener que interactuar con nosotros. Todo esto es posible gracias a su instinto y el potencial de sus propias habilidades físicas tan particulares.

En contraste, los perros parecen estar diseñados instintivamente para interactuar con el hombre en busca de comida, protección y estabilidad emocional. Un can sin su dueño tendrá problemas para alimentarse bien y, sobre todo, será un canino triste.

Los perros no pueden pasar mucho tiempo alejados de sus amos

Está comprobado que la soledad por largos periodos de tiempo genera impactos negativos y notorios en los perros domésticos. Los especialistas hablan incluso de ansiedad por abandono, y se cree que 8 horas es el tiempo límite que podemos dejar solo al “mejor amigo del hombre” en casa.

Los efectos del estrés en los caninos son el incremento de la actividad motora, ladridos excesivos y llanto. A esto le añadimos la predisposición a defecar y orinar en sitios no recurrentes o prohibidos dentro de su disciplina.

Y, siendo sinceros, todos estos síntomas de estrés se evidencian cuando dejamos a nuestra mascota sola. Las reacciones dependerán de variables como la edad del perro, la raza, aspectos conductuales y el adiestramiento. Pero, en esencia, estos no son animales independientes.

El gato es definitivamente un poco más independiente

A diferencia de los canes, los gatos tienen mayores facilidades para mantenerse bien mientras no estamos en casa. Sus interacciones con los seres humanos pueden ser muy complejas y estrechas, pero ellos no dependen de sus amos para sentirse seguros.

Probablemente, si les dejamos solos por algunos días, encontraremos su recipiente de comida y su caja de arena intactos y sin ninguna modificación. Para completar, estos se asean por si solos y sus movimientos son mucho más finos. Hablamos sin duda de mascotas independientes.

Otras mascotas independientes

Pareciera que los animales que no tienen la capacidad de afrontar procesos de socialización complejos son más independientes. Este es el caso de reptiles como la tortuga y la iguana verde, cuya interacción con los humanos es poco intensa, lejana e inconsciente.

Autor: Leandro Martinez

Otras mascotas simplemente no pueden vivir sin nosotros más allá de que su socialización sea poca o nula. Por ejemplo, los conejos y los peces requieren que sus dueños los alimenten continuamente. Entre otras cosas, porque estos han sido sacados de sus ecosistemas naturales para ser introducidos en jaulas y peceras, respectivamente.

En pocas palabras, el ambiente en el que se desenvuelve el animal también es un factor predominante para medir su autosuficiencia.

Mascotas independientes: en busca de un criterio equilibrado

Esto no significa que todo está perdido. De hecho, existen adiestramientos que pueden contribuir a que nuestros perros sean un poco más independientes. Por otro lado, la autosuficiencia gatuna no puede ser interpretada como una evidencia de desapego.

Lo que sí debemos entender, es que cuando domesticamos a un animal, lo hacemos dependiente de nosotros en la mayoría de los casos. Bien sea porque estos se apeguen a nivel existencial, o debido a que los hemos sacado de sus ecosistemas, la domesticación implica algún grado de dependencia.

Fuente de la imagen principal: Gabriel Vasquez