La mula, animal terco y perseverante

Virginia Duque Mirón · 14 febrero, 2018
Tuvo una gran aportación a la agricultura americana por ser incansable cara al trabajo duro; la creación de esta especie se debe totalmente a la intervención humana, en concreto a la idea del expresidente de los Estados Unidos George Washington de cruzar un burro español con una yegua americana

La mula es un animal que está con nosotros desde el principio de la historia de la humanidad. De hecho, ya sabes que es una de las protagonistas del belén en Navidad. Pues bien, a pesar de esto, pocos son los que saben su origen e historia. Nosotros te la contamos.

Origen de la mula

“Eres más terco que una mula” es una frase que hemos escuchado decenas de veces a lo largo de nuestra historia, y es que desde tiempos remotos ya se conocía la terquedad de este animal. De hecho, incluso se menciona en la Biblia un relato de una mula que al ver a un ángel se apostó en el suelo y, aunque su dueño la golpeaba, no se movía.

Por otro lado, la conocida frase tuvo su origen en Misuri, Estados Unidos, cuando se conoció la característica de este animal a negarse a arar. Parece ser que la mula, aunque tiene una larga historia de convivencia con el hombre, no es fácilmente domesticable y parece ir por libre.

Con el paso de los años, este animal dejó de usarse para transportes y trabajos del campo, ya que la industrialización y el descubrimiento de la facilidad de usar otros animales la desplazaron.

Su llegada a Estados Unidos

George Washington, quien fue presidente de los Estados Unidos, antes de serlo, la agricultura fue uno de sus hobbies e incluso fue uno de sus trabajos. Para el año 1785, el rey Carlos III le obsequió con un burro español, que no prometía mucho en el desarrollo de la raza.

Burro en el campo

Al parecer, era un animal sin deseos sexuales, que por más intentos no fue capaz de estar con ninguna hembra de la raza. Después de meses intentando que esto sucediera, nada pasó, así que Washington tuvo que pasar al plan B.

Tuvo la brillante idea de mezclar burros españoles con las mejores yeguas americanas. De ahí surgió la mula que conocemos hoy: un animal terco, sí, pero trabajador, estéril y poco glotón.

Su apariencia

La mula es muy similar al burro. De hecho, pocos son capaces de diferenciarlos. Aun así, hay características que difieren uno de otro. Por ejemplo, la altura, la forma de su cuello y la grupa son más similares a los caballos que a los burros. Además, sus dientes y su pelaje son muy diferentes del de los burros.

Fue usada desde tiempos inmemoriales como animal de trabajo gracias a su resistencia ante las enfermedades y a sus duras pezuñas.

Mula: animal maltratado

Comportamiento

La mula no es tan terca como se cree, solo exige respeto. Decimos esto porque ha quedado demostrado que cuando se quiere enseñar a una mula, si se hace con paciencia, amabilidad y cariño, no solo confía en el humano, sino que obedece.

Se pone terca cuando se ve amenazada, cuando se la trata mal y cuando no se siente comprendida. Es algo que lleva en los genes.

Problemas en la reproducción

Antes lanzamos una pincelada sobre que las mulas son estériles. Al menos en su gran mayoría, ya que ha habido casos excepcionales en los que una mula ha podido tener una sola cría, que en ocasiones ha sido un potro y en otras un pollino.

Esto es así porque las mulas no pueden quedarse preñadas por un mulo, ya que el semen de este tiene un problema que le impide fecundar. Los problemas de reproducción vienen generados por el elevado número de cromosomas que tienen los animales de los que proviene: el caballo 64, y el burro 62.

Una vez más hemos conocido a un animal que posiblemente no está cerca de nosotros, pero que es interesante saber de dónde se origina ya que ha acompañado al hombre desde tiempos remotos.