Hipovitaminosis A en reptiles: causas, síntomas y tratamiento

La hipovitaminosis A en reptiles suele manifestarse de forma ocular, entre otros muchos signos clínicos. Si no se aborda, puede resultar letal a largo plazo.
Hipovitaminosis A en reptiles: causas, síntomas y tratamiento
Samuel Sanchez

Escrito y verificado por el biólogo Samuel Sanchez.

Última actualización: 30 enero, 2021

La hipovitaminosis A en reptiles se define como una condición en la que el animal presenta una falta, falla o deficiencia en la cantidad de vitamina A que su organismo requiere o necesita normalmente. Este compuesto es imprescindible para tortugas y lagartos, pues juega un papel esencial en la visión y crecimiento óseo, entre otras cosas.

Normalmente, se les suele ofrecer complementos vitamínicos accesorios en forma de polvos a los reptiles domésticos de forma esporádica. Esto se hace porque, de base, se asume que es muy difícil otorgarle al animal la cantidad de nutrientes adecuados que obtendría en su medio natural con la dieta. Descubre cómo afecta la hipovitaminosis A a estos animales.

Causas de hipovitaminosis A en reptiles

La causa de la hipovitaminosis A en reptiles radica, en casi todos los casos, en una dieta pobre. Esto es sobre todo común en las tortugas acuáticas, pues muchos tutores primerizos deciden alimentarlas únicamente a base de pienso seco y mariscos deshidratados, comidas disponibles en tiendas de animales generalistas.

La dosis adecuada de vitamina A en un reptil, sobre todo quelonio, es de 5000-10 000 IU/kg —Unidades Internacionales por Kilogramo del animal—. Para que la cantidad administrada sea letal, este valor aumenta a 100 000 IU/kg. Este riesgo solo se concibe, generalmente, cuando se le administra el compuesto al reptil de forma intravenosa en una clínica.

Los reptiles enteramente herbívoros rara vez sufren hipovitaminosis A, pues son capaces de sintetizarla por sí mismos y la obtienen además de una dieta basada en plantas. La lechuga, la batata o la zanahoria son ricos en betacarotenos, precursores del compuesto que aquí nos atañe. El problema suele presentarse en reptiles omnívoros, sobre todo tortugas.

Una tortuga se asoma a la superficie.

Síntomas

Como hemos dicho, las tortugas carnívoras y las omnívoras son las que sufren una clara predisposición a la hipovitaminosis A, si bien puede surgir en otros animales. Algunos de los signos clínicos más comunes son los siguientes:

  • Piel anormalmente seca y ulcerada: la vitamina A es esencial para la reparación y mantenimiento de los tejidos epiteliales. Si hay una falta de la misma, se producen heridas y lesiones.
  • Inflamación de los párpados que no permite la apertura de los ojos: este compuesto es esencial para la regeneración de rodopsina en la retina, un receptor fotolumínico que forma parte del proceso de captación de imágenes.
  • Hiperqueratosis de las glándulas lacrimales: esto obstruye los conductos lacrimales, lo que fomenta la hinchazón del ojo.
  • Depresión, letargia, anorexia y pérdida de peso.

Por desgracia, no solo los tejidos externos del reptil pueden verse comprometidos. En los casos más graves, las mucosas internas pueden sufrir lesiones —lo que incluye a las superficies respiratorias—. Esto provoca dificultad para respirar, debilidad extrema y una predisposición a sufrir infecciones. En este punto, el pronóstico es reservado.

Tratamiento

Ante cualquiera de estos signos clínicos, se hace esencial acudir al veterinario con presteza. En los casos en los que los síntomas se han hecho evidentes, casi siempre se requieren las inyecciones de vitamina A, siempre administradas por un profesional en la materia. También se tiene que desinfectar el área ocular del reptil, además de administrarle pomadas oftálmicas.

Dependiendo de la gravedad de la hipovitaminosis, la inyección será de 1500-200 UI/kg durante 2 a 6 semanas. En los casos que requieran un abordaje inmediato y la vida del animal peligre, se puede considerar una única administración de 11 000 UI/kg.

De todas formas, hay que tener mucho cuidado: la vitamina A es liposoluble y se acumula en el organismo del animal, así que un exceso de ella puede ser tóxica. El tratamiento indiscriminado a base de dosis elevadas puede causar un proceso conocido como hipervitaminosis iatrogénica, igual de peligroso que el cuadro que se está intentando solventar.

Prevención

Otorgar una dieta variada al reptil es la mejor prevención para evitar la hipovitaminosis A. En el caso de las tortugas omnívoras —las que presentan más riesgo— se recomienda seguir los siguientes consejos:

  • Ofrecer de forma esporádica a los animales carne de pollo, ternera y otras.
  • Añadir carne de pescado en la dieta usual del animal. Es mejor que esta contenga la piel, espinas y vísceras intactas.
  • Ofrecer hígado y vísceras: la vitamina A se almacena en el hígado. No debes abusar de estos alimentos, pues son los únicos que pueden fomentar una hipervitaminosis A.
Una tortuga de Florida sobre una roca.

La hipovitaminosis A en reptiles es una de esas condiciones que se pueden atajar enteramente con una dieta variada. Si tienes dudas sobre los alimentos que debe consumir tu mascota exótica, lo mejor es que acudas a un profesional que despeje todas tus dudas con eficacia. En cuestiones de salud, siempre es mejor prevenir que curar.

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