Gluvia dorsalis: hábitat y características

La especie Gluvia dorsalis pertenece al grupo de las arañas camello, unos arácnidos muy difíciles de ver en el entorno europeo. Es el único solífugo que se distribuye por España, así que merece la pena conocerlo.
Gluvia dorsalis: hábitat y características
Samuel Sanchez

Escrito y verificado por el biólogo Samuel Sanchez.

Última actualización: 17 octubre, 2022

La biodiversidad de la península ibérica es muy amplia, pues esta región posee la mayor riqueza biótica de Europa occidental, con un total de 60 000 especies distintas de animales. De todas formas, existen ciertos órdenes y familias que se ven muy poco representados en el ambiente mediterráneo, como son los solífugos o arañas camello. Gluvia dorsalis es la única especie de este grupo típica de España.

Las arañas camello o solífugos (orden Solifugae) son un grupo de arácnidos muy poco conocidos, con apenas 1000 especies descritas distribuidas en unos 153 géneros. No se han registrado muchas de las particularidades de su ecología y reproducción, pero aún así son seres fascinantes que no dejan de sorprendernos. Conoce con nosotros a su representante europeo Gluvia dorsalis.

Hábitat de la especie

Como hemos dicho, Gluvia dorsalis es la única especie representante del orden Solifugae que habita la península ibérica. Es un invertebrado de pequeño porte típico de zonas semiáridas y se extiende por España y Portugal, siempre y cuando el ambiente sea de tipo mediterráneo. 

Parece ser que su mayor densidad se encuentra en el centro y sur de la península, siendo mucho más raro (e incluso está ausente) en lugares con humedad relativa alta. Por ello, no se distribuye por zonas costeras del norte como Galicia, Asturias o Cantabria.

Esta especie tiene predilección por zonas arenosas y secas, como canteras abandonadas o secarrales de arbusto bajo.

Características físicas

Antes de describir a Gluvia dorsalis en específico, vemos de interés repasar de forma somera el plano general de todos los solífugos. Estos arácnidos tienen el cuerpo dividido en 2 secciones o tagmas: un prosoma o cefalotórax (tagma anterior) y un abdomen u opistosoma de 10 segmentos (tagma posterior). Estas estructuras no se encuentran claramente separadas por un pedicelo, como sí ocurre en las arañas.

El prosoma contiene la cabeza, el aparato alimenticio, la mayoría de estructuras sensoriales, los pedipalpos y las patas marchadoras (4 pares). En los solífugos los pedipalpos están muy modificados y echados hacia adelante, lo cual les otorga la apariencia de un quinto par de patas. Estos se utilizan para sortear obstáculos, para la quimiorrecepción y para el cortejo.

Lo más llamativo de los solífugos es su par de quelíceros cefálicos, que a veces ocupan casi 1/3 de la longitud total del animal (son más grandes que el propio prosoma). Estas estructuras están articuladas con un segmento inferior y otro superior, así que cada quelícero supone una pinza funcional ideal para disgregar el alimento.

Por su parte, Gluvia dorsalis se considera una araña camello de tamaño medio que alcanza unos 3 centímetros de longitud es su estadio adulto. Su prosoma y extremidades son de tono cobrizo, mientras que el abdomen se muestra algo más oscuro. También destaca por presentar muchas pilosidades en todo su cuerpo, esenciales para la recepción de estímulos.

Existen especies de arañas camello mucho más grandes que alcanzan sin problema 12 centímetros de longitud.

Un ejemplar de Gluvia dorsalis sobre un fondo blanco.

Comportamiento de Gluvia dorsalis

Tal y como se ha mencionado en líneas previas, se conoce muy poco sobre la ecología de la mayoría de los solífugos. De todas formas, sí que se ha podido registrar que son animales nocturnos, aunque tienen una visión sorprendentemente sofisticada a pesar de lo básico que es su aparato ocular. Huyen de las fuentes de luz potentes como el Sol, de ahí su nombre común.

Según estudios recientes, Gluvia dorsalis tiene preferencia por los campos abiertos con poca vegetación, así que es más abundante en ecosistemas como pseudoestepas y campos de cultivo. Los ejemplares adultos se encuentran activos forrajeando por la noche desde mayo hasta noviembre, pero cuando se instaura el invierno vuelven a sus madrigueras a hibernar.

Estos artrópodos son muy veloces y es común verlos corriendo de un sitio para otro en las zonas arenosas. También les gusta escarbar de forma superficial y fabricarse nuevos sitios de descanso, sobre todo entre las 22:00 y 00:00 horas de la noche.

La actividad de Gluvia dorsalis se correlaciona de forma negativa con las precipitaciones y positiva con la temperatura. Es decir, cuanto más calor y menos humedad, más sale a buscar comida.

¿Es una especie venenosa?

En este punto, cabe destacar que ni Gluvia dorsalis ni ningún otro solífugo portan veneno. Sus quelíceros son muy fuertes y una mordida puede ser desagradable, pero estas estructuras no están conectadas a glándulas productoras de toxinas. Por ello, esta especie en concreto es inofensiva para el ser humano en todos los sentidos.

Alimentación de Gluvia dorsalis

Como arácnidos que son, todos los solífugos adoptan un tipo de alimentación estrictamente carnívora. De todas formas, por su pequeño tamaño Gluvia dorsalis solo puede acceder a ciertas presas: hormigas (42 % de su dieta), isópodos o cochinillas de la humedad (32 %) y escarabajos (10 %).

Para atrapar a sus presas, las arañas camello confían en su velocidad y en sus fuertes quelíceros, pues no tienen ningún método de inmovilización o acecho específicos que faciliten la caza. De todas formas, se atreven a enfrentarse a víctimas que tienen casi su tamaño (2-2,5 centímetros).

Reproducción

Lo que menos se ha estudiado hasta ahora de las arañas camello es su tipo de reproducción. Se sabe que son arácnidos ovíparos, que tienen un cortejo bastante agresivo y que la fecundación se produce mediante la transmisión de un espermatóforo por parte del macho a la hembra. En la especie Gluvia dorsalis, la cópula solo tiene lugar una vez al año, en junio.

Una vez fecundada, la hembra se entierra en su guarida y pone de media unos 84 huevos (de 47 a 163). Por desgracia, muere debido a la extenuación 9 días después de la oviposición. Las larvas tardan unos 56 días en nacer y pasan unos 17 días en una forma que no se alimenta hasta que mudan de nuevo para convertirse en individuos juveniles.

Gluvia dorsalis es bienal, es decir, que vive solo 2 años de media.

Esta especie es el ejemplo viviente de que tenemos que hacer mucho más caso a los invertebrados endémicos de nuestros países, pues se conoce muy poco sobre Gluvia dorsalis a pesar de lo fascinantes que son los solífugos en general. Sin duda, debemos preservar y admirar a todos los seres que nos rodean, pero sobre todo a aquellos que solo se pueden encontrar en nuestras tierras.

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