Gelada: características, comportamiento y hábitat

Eugenio Fernández · 4 diciembre, 2017

Existen cientos de especies de primates, pero pocas tan esquivas como el gelada (Theropithecus gelada). Esta especie sobrevive en los pastizales más altos de Etiopía, y es conocido como el mono del corazón sangrante, debido a la singular coloración de su pecho.

El gelada es el último miembro del género Theropithecus, al que pertenecieron los babuinos gigantes. Uno de ellos, Theropithecus oswaldi, habitó España y otros países europeos, y alcanzaba el peso de primates enormes como el gorila actual.

Características del gelada

Los geladas son primates de tamaño medio y pelaje castaño, que llegan incluso a los 30 kilos, si bien lo normal es que vayan de los 12 a los 20 kilos. Tanto machos como hembras presentan un pecho rojizo, que parece conformar un corazón en el género masculino y uno femenino en hembras.

Disponen de una cola no prensil, solo presente en primates americanos como el mono capuchinoLa especie tiene una esperanza de vida de 14 años, un ciclo reproductivo de algo más de un mes y una gestación de seis meses.

Cabe reseñar que se han descrito dos subespecies de esta especie, T. gelada gelada y T. gelada obscurus, cuyo pelaje es más oscuro. Esta especie de primate africano presenta un gran diformismo sexual: los machos tienen un volumen mayor de pelo, especialmente en hombros, cabeza y mejillas. Sus párpados de tonalidad pálida y sus enormes colmillos hacen que los gestos amenazantes de estos animales sean aterradores.

Esta especie de primate africano presenta un gran diformismo sexual: los machos tienen un volumen mayor de pelo, especialmente en hombros, cabeza y mejillas.

Comportamiento

A diferencia de buena parte de los primates, el gelada es exclusivamente terrestre. Este primate diurno vive en sociedades donde un macho líder cuenta con un grupo de hembras y algún macho más conocido como seguidor. Sin embargo, estos conjuntos centrales suelen estar apoyados por grupos de 300 individuos.

Simio gelada

Los geladas pasan la mayoría del tiempo consumiendo hojas y hierbas, y dedican gran parte del día a manipular alimento, lo que ha producido un desarrollo superior del pulgar oponible. Esta inversión de gran parte de su jornada en el alimento hace que, aunque ponga en práctica el acicalamiento, como otros primates, esté apoyado por vocalizaciones en forma de murmullos.

Las vocalizaciones le convierten en el único primate no humano que puede modular el volumen y el tono de su voz de forma rápida y adaptable, de forma muy similar al ser humano. Esto lo hace a través del chasquido de sus labios.

Estos animales tienen una relación muy especial con el lobo etíope. Esta especie se encuentra en peligro de extinción, y los geladas le permiten cazar entre ellos, lo que aumenta su éxito. Esto se debe a que las presas de estos animales carnívoros son roedores. El gelada no parece obtener ninguna ventaja de esta relación, lo que parece indicar que es altruismo o simple indiferencia.

Los geladas pasan la mayoría del tiempo consumiendo hojas y hierbas, y dedican gran parte del día a manipular alimento, lo que ha producido un desarrollo superior del pulgar oponible.

Hábitat

Los geladas viven únicamente en las praderas de gramíneas de alta montaña, entre los 1 400 y 4 400 metros de altura. La distribución de sus dos subespecies, T.gelada gelada y T. gelada obscurus, se reduce a las cercanías del lago Tana y el lago Takezé, en Etiopía.

Se considera que ninguna de las subespecies está en peligro, pues existen más de 50 000 ejemplares. A pesar de ello, su población está muy amenazada por la caza furtiva, que tiene como objetivos la elaboración de pelucas y su uso en la investigación. La fragmentación de su hábitat es también otra de sus grandes amenazas.

Sin embargo, su mayor amenaza es el cambio climático. Su elevado hábitat mantiene las temperaturas adecuadas para la especie y su alimento, y el aumento de las temperaturas hace que el gelada deba aumentar la altura de su hábitat año tras año. El problema es que ya no puede subir más alto, y por lo tanto su hábitat se está reduciendo aún más. Esto convierte al gelada en auténtico refugiado climático.