Foliculitis canina: diagnóstico y tratamiento

27 diciembre, 2019
Este artículo fue redactado y avalado por la bioquímica Luz Eduviges Thomas-Romero
Debido a que la foliculitis canina puede tener diferentes orígenes, es esencial llegar a la raíz del problema para tratar y curar adecuadamente a tu mascota

La foliculitis canina es una enfermedad inflamatoria que afecta a los folículos capilares. Típicamente, cursa con intensa picazón que puede hacer miserable la vida de tu perro. Este trastorno puede provenir de una variedad de causas; por lo tanto, los síntomas y los tratamientos pueden variar.

Debes tener presente que, si bien la foliculitis canina es una afección cutánea bastante común, no siempre es fácil deshacerse de ella sin la asistencia profesional de tu veterinario.

Los síntomas de la foliculitis canina

La foliculitis se manifiesta con diversas lesiones cutáneas, desde bultos, pústulas y piel escamosa hasta alopecia. Esta afección resulta de la infección del folículo piloso. Típicamente, estas infecciones son causadas por bacterias u hongos que invaden el folículo piloso. También puede ser causada por parásitos externos como los ácaros o, en casos más graves, un sistema inmunitario comprometido.

Los síntomas de la foliculitis canina, generalmente, se focalizan en áreas específicas del cuerpo, principalmente en las axilas, la región abdominal o las ingles. En general, el perro tendrá mucha picazón y, en algunos casos, puede notar la pérdida de pelo.

Perro con alopecia por sarna

1. Infecciones bacterianas como causa de la foliculitis canina

En la mayoría de los casos, la infección bacteriana es la causa más común asociada con esta condición. De hecho, la foliculitis es en realidad un síntoma secundario resultante del pioderma bacteriano o infección bacteriana de la piel.

En el caso de que existan afecciones cutáneas preexistentes, como la sarna o seborrea, también pueden aparecer infecciones bacterianas por estafilococos.

La resistencia al tratamiento de antibióticos

Es importante tener presente la resistencia a antibióticos de los estafilococos. Desafortunadamente, la susceptibilidad ha cambiado y los estafilococos multiresistentes son cada vez más más frecuentes como agentes causales de la foliculitis canina.

Esta realidad complica la selección de la terapia antimicrobiana: la amikacina, la rifampicina y el cloranfenicol se están convirtiendo en los medicamentos de elección, según indique el cultivo bacteriano y las pruebas de sensibilidad.

Adicionalmente, se emplea el tratamiento tópico de la lesiones. Así, se usa como complemento el tratamiento con solución diluida de hipoclorito de sodio. También se emplea la clorhexidina, el peróxido de benzoilo, lactato de etilo, triclosán o una mezcla de ácido bórico o ácido acético.

2. Infección por dermatofitos como causa de la foliculitis canina fúngica

Los dermatofitos son hongos que se alimentan de la queratina de la piel y producen la dermatofitosis o tiña. Esta es otra de las formas más comunes de infecciones del folículo piloso.

Los síntomas de la tiña en los perros están marcados por una acumulación de células superficiales de la piel (escamas), lesiones, piel enrojecida e inflamada (eritema), piel oscura en el sitio de la infección (hiperpigmentación), picazón, pérdida del pelo que puede formar lesiones circulares o irregulares y pobre pelaje.

Tratamiento de la dermatofitosis

Varios ‘azoles’ están disponibles en formulaciones para el tratamiento tópico. Estos incluyen crema, champú y acondicionador. La clorhexidina no es efectiva en el tratamiento de la dermatofitosis.

Las opciones sistémicas para tratar la dermatofitosis incluyen ketoconazol, fluconazol, itraconazol, griseofulvina y terbinafina.

Demodex folliculorum

3. Sarna demodécica como causa de la foliculitis canina

La infección con el ácaro Demodex canis puede provocar foliculitis. Es una infección frecuente en los cachorros que tienen un sistema inmunitario inmaduro y, como resultado, no pueden combatir los ácaros.

En algunos casos raros los perros adultos pueden desarrollar foliculitis por sarna; sin embargo, generalmente es indicativo de un problema subyacente con su sistema inmunitario o su salud general.

Tratamiento de la sarna

La primera opción de tratamiento suele ser ivermectina, pero ciertamente hay casos en los que esta no es una opción de terapia adecuada o aceptable.

El empleo de terapias complementarias con productos como la rotenona o el gel de peróxido de benzoilo se pueden aplicar de manera tópica hasta que los raspones de la piel sean negativos. El champú de lactato de etilo es una medida adicional para el paciente con sarna.

Existen varias opciones –por ejemplo, la milbemicina– útiles para perros que podrían no tolerar la ivermectina.

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