Entrenar a tu perro con la técnica del silbato

Francisco María García · 25 marzo, 2019
La técnica de entrenar a nuestro can con un silbato no está libre de críticas; analizaremos por qué el silbato puede ayudarte a entrenar a tu perro y cuáles son los pros y contras de estos entrenamientos

El silbato es una de las herramientas más utilizadas en el adiestramiento canino. La idea básica es emplearlo para captar la atención del perro, incluso a largas distancias, y así aprovechar su audición bien desarrollada.

¿Qué es el silbato para perros?

Como su nombre indica, se trata de un tipo de silbato desarrollado específicamente para el entrenamiento de los perros. Como los canes son capaces de percibir frecuencias que no pasan desapercibidas, el sonido de silbato solo puede ser captado por los canes, lo que resulta imperceptible para las personas.

Ello solo sucede porque la audición de los perros es capaz de captar frecuencias desde 20 kHz hasta 60 kHz, mientras nosotros solo podemos escuchar frecuencias de hasta 20 kHz. Por lo general, los silbatos ultrasónicos para canes emiten ondas que varían de 25 a 55 kHz, por lo que no podemos oírlos.

Sin embargo, una de las curiosidades sobre el silbato para perros es que, inicialmente, fue creado para los seres humanos. A mediados del año 1876, Sir Francis Galton inventa este dispositivo con la finalidad de probar los límites y el alcance de la audición humana. En este entonces el silbato era compuesto por un pequeño tubo de latón y una lengüeta.

Movido por su natural curiosidad, Galton decidió probar la audición de otras especies utilizando su invención. Y fue de esta manera que percibió que los perros, en especial los de razas más pequeñas, respondían de forma rápida y eficaz a la frecuencia emitida por su silbato.

Entrenar a tu perro

Beneficios del silbato ultrasónico para entrenar a tu perro

Muchos dueños se preguntan sobre las ventajas de utilizar un silbato en la educación de sus canes. Claramente, uno de los beneficios más evidentes es la posibilidad de captar la atención del animal incluso a largas distancias y sin contar con el contacto visual.

Antes de empezar las sesiones de adiestramiento, es indispensable enseñar a tu perro a acudir a tu llamada  y lograr que se concentre en esta actividad. Para ello, el primer paso es hacer que venga hacia ti y preste atención a tus instrucciones.

Además, durante los paseos, eventualmente tu perro puede alejarse más de lo deseado, por lo que el silbato te ayudará a encontrarlo con más facilidad. O mejor dicho, hacer que tu mascota te encuentre más fácilmente al percibir las vibraciones que emites con tu silbato.

Otra importante ventaja del silbato para perros es que es una herramienta muy simple de utilizar, ligera y fácil de transportarse, por lo que resulta muy práctica para las sesiones de entrenamiento en el exterior. Hay que aclarar que el silbato no implica dolor al perro, ya que simplemente emite una frecuencia que es percibida por sus oídos.

Eligiendo el silbato más apropiado para entrenar tu perro

Al igual que ocurre con los seres humanos, no todos los perros tienen las mismas características y alcances auditivos. Algunas razas son más sensibles, como el border collie o el pastor alemán, por lo que suelen responder casi de inmediato al silbato.

Silbato para perros

Por ello, será esencial elegir el silbato más apropiado para las necesidades propias de tu mejor amigo. Será importante considerar las siguientes características fundamentales de un buen silbato:

  • Materiales resistentes: el aparato debe tener un cuerpo rígido, fabricado en materiales resistentes, de buena calidad y lavables.
  • Emisión de un sonido consistente: el silbato debe emitir sonidos prolijos, que no varíen radicalmente cuando el usuario lo sopla de diferentes maneras.
  • Vibraciones claras: las frecuencias emitidas deben expandirse por una distancia minina de unos 200 metros en ambientes externos.

Acondicionando el perro al nuevo silbato

El primer paso para educar a tu perro con un silbato será acondicionarlo a sus sonidos, de forma similar a cuando se empieza a cargar el clicker. Este proceso debe ser realizado en un lugar tranquilo y seguro para que el perro pueda concentrarse con más facilidad.

Luego haremos sonar el silbato y ofreceremos un premio a nuestro perro (una golosina, por ejemplo): hay que repetir este paso durante unos 10 minutos. El objetivo es que el perro asimile que atender a la llamada del silbato es algo positivo, que le genera una recompensa.

Además, para descubrir las frecuencias a las que tu perro no es sensible basta con soplar muy suavemente el silbato mientras el animal duerme. Las frecuencias que no le provoquen alguna reacción leve no servirán para entrenar a tu perro, ya que pasan desapercibidas por su su audición.