El tuátara: un superviviente de la era de los dinosaurios

29 julio, 2019
Este artículo fue redactado y avalado por la bióloga Elsa M. de Arribas
El tuátara es un fósil viviente cuyo linaje se remonta al menos a unos 200 millones de años en el tiempo, y es que eran contemporáneos de los dinosaurios; este animal es endémico de Nueva Zelanda y es el único presente en la actualidad del orden rinconcéfalo

El tuátara es un reptil perteneciente al orden de los rincocéfalos, y es endémico de Nueva Zelanda. Se asemeja a un lagarto, pero presenta características propias de los reptiles de la era Terciaria, y es que su linaje se remonta a hace 200 millones de años, durante el Triásico.

Clasificación

El tuátara está clasificado en el orden de los rincocéfalos. Este orden de reptiles diápsidos es sumamente antiguo. Su máxima expansión aconteció en el Jurásico, para verse irremediablemente conducidos a la extinción durante el Cretáceo.

Hace 60 millones de años –aproximadamente– desaparecieron prácticamente todas las especies de este orden. Excepto una. La especie que sigue presente en la actualidad es  Sphenodon puntactus, denominado tuátara neocelándes.

Sin embargo, existe otra especie, Sphenodon guntheri, así como una subespecie, Sphenodon puntactus puntactus. Pueden diferenciarse gracias a que S. guntheri es significativamente más pequeña que S. puntactus.

Características del tuátara

Este ‘fósil vivientese caracteriza principalmente por la cresta espinosa presente tanto en hembras como en machos, aunque es menos visible en los ejemplares femeninos. Por otro lado, su cutis blando y rugoso forma parte de una cabeza grande.

Esta especie también carece de orejas externas. Por otra parte, se ha observado que sus extremidades son robustas y están desarrolladas. En relación al tamaño, pueden alcanzar los 50-70 centímetros de longitud y pesar entre 0,5 y 1 kilos.

Son animales extraordinariamente longevos y con un desarrollo lento. Las hembras no empiezan a reproducirse hasta que no alcanzan los 20 años. Una vez que se han reproducido y han puesto los huevos, los huevos no eclosionan hasta que no se cumplen dos años de la fecundación.

Esfenodonte

Se calcula que su esperanza de vida puede alcanzar el siglo. Por lo tanto, la reproducción en sí misma es un evento un tanto raro.

Hábitat y dieta del tuátara

Las dos especies y la subespecie se localizan en diferentes regiones geográficas, en concreto de los dos archipiélagos a lo largo de Nueva Zelanda:

  • Sphenodon puntactus. El tuátara común está presente en la isla Norte de Nueva Zelanda.
  • Sphenodon guntheri. Presente en los islotes del Estrecho de Cook, fue descubierto en el año 1989.

Son animales terrestres, que prefieren terrenos rocosos, en particular costas rocosas. Este reptil tiene la particularidad de que respira lentamente; en reposo puede transcurrir una hora entre una inhalación y la siguiente.

Son animales nocturnos carnívoros e insectívoros: poseen una dieta variada, y es que se alimentan de insectos, caracoles, huevos, crías de aves o lagartos. En ocasiones, se han registrado casos de canibalismo.

Conservación

Los tuátaras son animales en riesgo de extinción. Fueron incluidos en la lista roja en el año 1996. Y actualmente se han clasificado como animales en menor riesgo o preocupación menor (lower risk en inglés).

En la actualidad no se conoce el número exacto de individuos que conforman este género. No obstante, se ha dado a conocer que la población está severamente fragmentada.

Sphenodon

Entre las medidas que forman parte del plan de conservación, destacan las siguientes:

  • Creación de refugios.
  • Translocación de ranas, para favorecer la alimentación de los reptiles.
  • Traslado o control de mamíferos.
  • Reintroducción en parques nacionales. 

Los tuátaras estuvieron en riesgo de extinción hace unas décadas debido a la acción humana, que supuso la pérdida de parte de su hábitat. Adicionalmente, la introducción de nuevas especies, como ratas o mustélidos, redujeron la extensión de su hábitat y alimento.

Curiosidades sobre los tuátaras

Los tuátaras fueron contemporáneos de los dinosaurios hace 240 millones de años aproximadamente. Aunque por convergencia evolutiva pueda pensarse que son familiares de las iguanas, en realidad no están emparentados de manera cercana en el tiempo.

Hasta la fecha, no se ha logrado descubrir la función del ‘tercer ojo’  u ‘ojo pineal’ del tuátara, situado en la parte superior del cráneo. Dentro de él, mediante una capa de tejido conjuntivo, está protegido el órgano pineal. Se cree que es sensible a la luz y hay estudios que sugieren que capta radiacción infrarroja, que les ayuda a la hora de cazar.

La glándula pineal suele tener diferentes funciones según el grupo en el que se encuentre. En reptiles se encarga de regular la temperatura del cuerpo, mientras que en mamíferos se encarga de controlar la duración del ciclo día-noche. También regula el comportamiento estacional, como la hibernación o el celo.

A los tuátaras, en contraposición con otros reptiles, les agrada el frío. Son capaces de sobrevivir en temperaturas de 5 ºC durante la hibernación. Sin embargo, las temperaturas superiores a los 25 ºC son letales para los tuátaras.