El mimetismo en el calamar

La capacidad para camuflarse mediante la contracción de sus músculos, o mediante la tinta, han sido objeto de estudios para aplicarlo a prendas que utiliza el ser humano

El calamar proviene de la familia de los cefalópodos, al igual que el pulpo y la sepia. Son especies de moluscos invertebrados, que se caracterizan por tener una cabeza voluminosa, tentáculos y capacidad de camuflaje. El mimetismo en el calamar es una peculiaridad que ha fascinado por años al ser humano; a causa de ese interés, se han llevado a cabo muchos estudios.

Los cefalópodos son capaces de mimetizarse con su entorno ante una situación de riesgo, peligro y también de apareamiento. Para ello, poseen un saco de tinta que expulsan como parte de su mecanismo de defensa; en muchas ocasiones, esta ‘habilidad’ les permite escabullirse de depredadores o atrapar a su presa.

Existen otros crustáceos, peces y anfibios capaces de camuflarse; pero el funcionamiento de esta capacidad varía respecto a la de los calamares. Hasta el momento, los científicos han visto mejores resultados en el comportamiento de la pigmentación del calamar.

El secreto del mimetismo en el calamar

El mimetismo en el calamar se debe a unas células distribuidas a lo largo de su piel. Estas células, llamadas cromatóforos, poseen una especie de sacos que contienen pigmentos que reflejan la luz.

En situaciones de peligro, de estrés o ansiedad para el cefalópodo, los sacos se deforman como resultado a contracciones musculares, lo que logra un efecto óptico de camuflaje con el entorno.

Para lograr expandir el saco, el cerebro del calamar envía un estímulo eléctrico a los músculos que rodean los sacos. Los músculos se contraen y los sacos se expanden hasta conseguir el reflejo de la luz; eso es lo que hace parecer que el calamar ha cambiado de color.

Camuflaje del calamar

Una condición similar se muestra en el espécimen Onychoteuthis banksii, que pasa de un estado transparente a un color opaco. La velocidad con la que un calamar puede mimetizarse le permite reaccionar rápidamente ante el riesgo. Además, su camuflaje resulta tan efectivo que incluso pasa desapercibido a la radiación infrarroja.

La tinta como arma de defensa

El calamar es de naturaleza carnívora y agresiva, lo que en muchos casos lo pone en riesgo de ser devorado por otros depredadores. Otro mecanismo de defensa del calamar es su tinta, elemento que incluso sirve como camuflaje en las profundidades.

De acuerdo a su anatomía, la tinta se encuentra ubicada en un saco, cerca del ano y está compuesto de melanina. En realidad, es el mismo pigmento que determina el color de la piel humana, por lo que su mancha es prolongada pero no permanente.

La tinta de calamar tiene una contextura viscosa, lo que la hace bastante espesa al momento de la expulsión. Cuando el calamar se siente amenazado, o considera que está en riesgo, desprende la tinta; esta sustancia se convierte en una nube negra que desorienta al depredador o a la víctima. Con ello, tiene la oportunidad de actuar.

En algunas especies, la tinta del calamar puede ser tóxica o irritante para la piel. Incluso hay calamares venenosos que, con otras sustancias distintas a la tinta, pueden paralizar a su presa.

Del agua a material humano de camuflaje

El estudio sobre la capacidad de mimetismo en el calamar ha llevado a los científicos a trasladar sus capacidades al hombre. En estudios recientes, algunos especialistas han investigado el funcionamiento de los cromatóforos, con los que han evaluado la posibilidad de crear materiales de camuflaje.

Mecanismo de defensa del calamar

Una de las opciones planteadas es la de aislar los pigmentos de las células del calamar. De esa forma se crearán capas ultrafinas de pigmentación que se adaptan a los colores del entorno. Este material podría utilizarse como de uso externo y funcional, sobre cualquier otro tipo de vestimenta.

Otra línea de análisis ha sido la recreación de los sacos celulares a través de pigmentos artificiales. Los cromatóforos artificiales se activan por impulsos eléctricos, tal como si fuesen músculos artificiales; ello permite la expansión del saco y su efecto de camuflaje. Los expertos lo llaman ‘prendas inteligentes’, aunque se encuentra en fase inicial.

En ambos casos, los estudios han demostrado la posibilidad de crear materiales que puedan colocarse sobre la ropa; esta podría ser una opción para equipos de guerra y defensa o también para observadores de la naturaleza. Lo que queda a partir de ahora es materializar estos estudios, siempre garantizando la preservación del calamar.

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