El impresionante instinto maternal animal

Virginia Duque Mirón · 28 agosto, 2018
Aun incluso cuando una cría huérfana no es hija de un ejemplar, este podría cuidarla como tal con el objetivo de perpetuar la especie

Si creías que el instinto maternal era algo exclusivo de los humanos, no estás en lo cierto. Distintas especies demuestran que el instinto maternal animal existe y es igual o incluso más fuerte que el humano. Para que luego digan que los animales no tienen sentimientos…

De dónde viene el instinto maternal animal

Dicen que la naturaleza es sabia, y es que queda demostrado cada vez que nos acercamos a conocer un poco más el mundo animal. Del mismo modo que nosotros estamos dotados de un instinto maternal innato, los animales también lo tienen. Parece que fuera como un chip que todos tenemos en nuestro cerebro y que nos impulsa a dar protección y cuidados a los más indefensos.

Jenny Holland, colaboradora de National Geographic y especialista en biología y conservación animal, afirma que la forma en la que está desarrollado el cerebro de los animales parece programado no solo para cuidar de otros con el fin de hacer una buena labor, sino también con el objetivo de preservar la especie.

Lo curioso es que este instinto maternal animal traspasa fronteras entre especies, pues son muchos los animales dispuestos a adoptar a otros seres indefensos, aunque no compartan gustos y similitudes. ¿Recuerdas El Libro de la Selva? Pues ‘no era’ una historia fantástica o irreal. La naturaleza funciona de ese modo.

Instinto maternal animal: perros

Por ejemplo, se ha comprobado que las ballenas, seres imponentes donde los haya, son animales que velan y cuidan a todo aquel que lo necesite. Se han encontrado en su manada delfines y otras especies animales que parecen haber rescatado o bien de redes de pescadores, o que se han encontrado heridos o huérfanos.

Parece que estas adopciones del mundo animal se dan en los momentos de lactancia, cuando la oxitiocina sube y crear lazos parece más sencillo.

Lo mismo sucede en el caso de los chimpancés, los leones, los elefantes y muchos otros. La verdad es que pensar en esto una y otra vez nos demuestra que los animales tienen aún muchas lecciones para enseñarnos a ser mejores cada día. ¿No crees?

Casos excepcionales de instinto maternal animal

Un caso de instinto maternal animal destacable podría ser el de los elefantes. Estos suelen ir en manadas –solo las hembras y niños– y caminan en círculo con los más pequeños dentro de este con el fin de protegerlos y cuidarlos. Aunque cada elefantito tiene a su mamá, si uno se queda huérfano, será adoptado por el resto de la manada. Nunca se quedará solo o desamparado hasta que cumpla la adultez.

Aunque los elefantes son dóciles y nobles, si alguien intenta amenazar a sus crías se convierten en la fiera más temible. Lo mismo sucede en el caso de los perezosos. Aunque muchos no lo saben, su nombre solo tiene que ver con sus movimientos, no con su personalidad.

Instinto maternal animal: elefantes

Este animal no es vago ni perezoso, sino que su cuerpo tiene una pequeña cantidad de energía que él necesita utilizar de la mejor manera posible y guardarla para usarla cuando es estrictamente necesario. Un caso en el que le es útil es ante la amenaza a sus crías. En esos momentos, son capaces de gastar toda la energía que tenían guardada para proteger la vida de los pequeños. En pocos segundos podrían abrir por la mitad a cualquier ser con sus largas uñas.

El caso de los canguros también es espléndido, pues no solo llevan meses a sus crías en la bolsa para protegerlas, sino que pueden matar de una patada a cualquiera que pretenda hacerles daño. Además, como en el caso de las ballenas y elefantes, si encuentran un bebé desamparado lo meterán en su bolsa el tiempo necesario hasta que pueda desenvolverse en el mundo.

Los osos polares, leones, tigres y demás especies presentan rasgos similares del instinto maternal animal. Ese dicho de que “las madres se convierten en animales por defender a sus hijos” no es solo una frase hecha, sino una realidad.

BERNARDO, J. (1996). Maternal Effects in Animal Ecology. American Zoologist. https://doi.org/10.1093/icb/36.2.83

Uller, T. (2010). Maternal Effects in Mammals. Animal Behaviour. https://doi.org/10.1016/j.anbehav.2010.03.020

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