El gavilán: características y comportamiento

Francisco María García · 2 abril, 2018
Esta pequeña especie de ave rapaz se encuentra en peligro de extinción; el uso de pesticidas en el pasado o los accidentes contra estructuras humanas, entre otros percances, son los culpables de que se encuentre en tal situación

El nombre científico de este ave, el gavilán común, es Accipiter nisus y pertenece a la orden de las aves falconiformes, familia accipitriforme. ¿Cómo es esta majestuosa ave?

Los ejemplares de esta pequeña ave rapaz pueden encontrarse desde la península ibérica hasta Vietnam y Japón, pasando por el norte de África. Es empleado en cetrería por los humanos, aunque se considera de difícil adiestramiento.

En la historia, algunas culturas antiguas como la griega, la egipcia y la germana consideraron sagrado al gavilán. Le han ido atribuyendo ciertos ‘poderes’ por sus cualidades y vuelo.

Dado que se le considera un ave en riesgo de extinción, a continuación veremos sus características y comportamiento para identificarlo y protegerlo.

El gavilán: características físicas

El ave en la etapa adulta presenta gran dimorfismo, es decir, diferencias anatómicas según el sexo, y en este caso es la hembra más grande que el macho. Alcanza hasta un 25% más de tamaño, con una envergadura entre 67-80 centímetros y alrededor de 300 gramos de peso.

En cuanto a su altura, el macho puede llegar a medir 28 centímetros y la hembra 38. Tiene alas cortas y redondeadas en el borde, y la cola un poco más larga; estas dos características le permiten un vuelo rápido y efectivo para la caza de presas.

El gavilán: hábitat

Su plumaje es gris azulado en la parte superior, mientras que el dorso se muestra blanquecino con abundantes franjas pardas. Esta dualidad de colores lo hace atractivo a la vista.

Los ojos amarillos y dilatados en el centro le otorgan la mirada atenta y penetrante que le caracteriza; para quien lo mira da la impresión de que el gavilán lo ve todo y está pendiente de cualquier cosa que se mueva.

El tipo de alimentación se ve favorecido por la forma de su pequeño pico, encorvado en la punta para agarrar y arrastrar las presas. Sus patas fuertes y grandes garras le permiten sujetar la comida e ingerirla.

Un sonido característico emite el gavilán en su etapa reproductiva, cuando ‘chilla’ con pitidos cortos, agudos y repetitivos, similar a pronunciar “ki-ki-ki-k”i.

El gavilán: hábitat

Suele habitar bosques húmedos y densos como robledales y pinares, pero también áreas boscosas cercanas a poblados humanos. Aunque este ave depredadora es de hábitos sedentarios, los que viven más cerca del norte migran a zonas del sur entre septiembre y noviembre.

Alimentación

Sus presas preferidas son pequeñas aves, incluso sus crías, aunque es capaz de cazar eventualmente otras de gran tamaño, hasta de medio kilo. Se cuentan entre sus opciones los estorninos, zorzales, gorriones y mirlos.

Según la disponibilidad de alimento, pueden alimentarse de roedores, insectos y lagartijas. La caza es rápida y certera gracias a sus características físicas, en particular la forma de las alas y su larga cola. Para realizar el ataque, ronda un área y se eleva, para luego descender como una flecha hacia su objetivo.

Reproducción

La hembra pone entre tres y seis huevos entre los meses de mayo y junio, y la incubación tarda 30 días en promedio. El nido de los gavilanes, construido entre ramas de árboles o en lo alto de arbustos, se compone de pequeñas ramas y cortezas.

El gavilán: reproducción

El gavilán macho se esmera en la alimentación de las crías y la madre hasta que estas puedan volar, cerca de los 30 días de nacidas. Los polluelos alcanzan la madurez al cabo de dos o tres años.

Los pequeños gavilanes que nacen tienen el pico grisáceo con una punta negra y patas de un tono amarillo. Su plumaje es blanco con toques negros, aunque en unos días cambian las plumas de la cabeza.

La situación actual del gavilán es España

El Catálogo Nacional de Especies Amenazadas incluye al gavilán en los animales “de interés especial”. Asimismo, en el Libro Rojo de las Aves está en la categoría “vulnerable”.

En el pasado siglo XX, el gavilán fue víctima del uso de pesticidas organoclorados y organofosforados en Europa, lo que mermó la población. Estos abonos producían infertilidad a la especie, y por ello fueron prohibidos posteriormente.

El gavilán puede ser víctima de accidentes contra estructuras humanas, como alambres espinados o cables. También suele verse en desventaja con respecto a otras aves con las que compite; según su lugar de asentamiento, le puede afectar la escasez de presas. Sus depredadores naturales son los búhos y lechuzas, así como halcones, águilas, el azor y la marta, entre otros.

Por todo ello, es necesaria la protección y la prohibición de atacar a los ejemplares de este ave en riesgo de extinción.