El dopaje en caballos de competición

El tema del dopaje en las competiciones de animales es un tema bastante complejo. Está repleto de entresijos y no siempre es tan fácil de manejar como parece. En este artículo te mostramos algunas de sus particularidades.
El dopaje en caballos de competición
Érica Terrón González

Escrito y verificado por la veterinaria Érica Terrón González.

Última actualización: 15 agosto, 2022

La primera vez que se habló de dopaje en caballos fue en un diccionario inglés en el año 1889. Hoy en día se interpreta como el uso de sustancias prohibidas que puedan influir en su rendimiento, tanto para bien como para mal. Y esto incluye muchos de los tratamientos veterinarios de uso habitual en ganadería equina.

Todos somos conscientes de la existencia del dopaje intencionado, pero ¿qué hay de aquel que no lo es? En las últimas décadas, se han dado varios casos de dopaje derivados de despistes o de falta de información. Por eso es tan importante que el responsable de los animales de competición adquiera los conocimientos suficientes al respecto.

El dopaje en caballos: una práctica histórica

El doping en animales de deporte y espectáculo ha existido desde la más remota antigüedad. En la mitología griega se relatan varios ejemplos:

  • Diomedes, hijo de Ares, alimentaba a sus caballos con carne humana para hacerlos salvajes e invencibles.
  • Phylostratos contaba que, tres siglos antes de Jesucristo, los participantes en las olimpiadas empleaban pócimas para mejorar su capacidad atlética.
  • Morgan, C.E., 1958, asegura que en la antigua Roma, se daba hidromiel a los caballos para mejorar su rendimiento.
  • En el siglo XVIII, en Inglaterra, a los caballos que competían, se les daba bebidas alcohólicas para animarlos.

¿Por qué es tan importante luchar contra el dopaje en caballos?

La práctica de dopaje atenta contra todos los principios de la ética deportiva. Además, deteriora la salud de los animales afectados porque tienen que soportar el efecto de sustancias nocivas. Por no hablar de que lo suelen practicar personas no profesionales, sin conocimientos ni respeto por las reglas de asepsia.

El dopaje en caballos puede afectar, incluso, a los programas de cría y selección. Imagínate un plan de selección de reproductores basado en los resultados obtenidos en una competición manipulada. Dicho plan estará abocado al fracaso porque los rendimientos conseguidos no serán atribuibles al caballo y se estarían utilizando como reproductores caballos con una calidad mediocre.

¿Qué sustancias están prohibidas en los caballos de competición?

Según la normativa vigente, queda prohibido el uso de cualquier sustancia que actúe sobre:

  • Los sistemas nervioso, cardiovascular, endocrino o inmune, con excepción de las vacunas obligatorias.
  • Los aparatos respiratorio, digestivo, urinario, reproductor y locomotor.
  • Sustancias antiinfecciosas, antipiréticas, analgésicas, antiinflamatorias y citotóxicas.

Medicación para ganar

Este tipo de medicación suele ser aplicada por el responsable del caballo, para beneficio propio. Es el caso de los estimulantes de corta duración, como las anfetaminas, la cocaína o los narcóticos. Pero también los anabolizantes aplicados en repetidas ocasiones. O, por ejemplo, en caballos miedosos, la administración de pequeñas dosis de tranquilizantes.

Medicación para perder

En este caso se considera aplicada por personas ajenas al animal. Destaca el uso de tranquilizantes en dosis altas, sedantes o depresores, con el fin de perjudicar su resultado en la carrera.

Medicación para restablecer o recuperar el rendimiento

Aquí nos podemos referir al uso de antiinflamatorios, tanto esteroideos como no esteroideos. Aunque es cierto que en determinados países su uso está permitido, siempre sometido a control veterinario. Esto mismo sucede con las terapias de fluidos y electrolitos. Todo lo contrario para los anestésicos locales, cuyo uso está siempre prohibido.

Otras tendencias del dopaje en caballos

Por ejemplo, la administración de determinadas sustancias para enmascarar la detección de medicación ilegal. O los fármacos que aumentan la diuresis y por lo tanto disminuyen la concentración relativa de drogas en el organismo. Pero también las autotransfusiones, el ayuno para entorpecer el rendimiento o el uso de eritropoyetina.

Nota final

Las enfermedades hormonales en caballos son múltiples.

Debemos saber que el control del doping siempre se ha considerado como una tarea difícil. La razón es doble:

  • Por una parte, hay que tener en cuenta las dificultades técnicas de las pruebas diagnósticas.
  • Por otra, la variedad de criterios que existen al respecto en los distintos países del mundo.

Son muchas las sustancias de uso común en medicina equina que podrían alterar el rendimiento de los caballos destinados al deporte. Por lo tanto, la posibilidad de detectar alguna en los líquidos orgánicos de los caballos es enorme. Por no hablar de que cada agente se administra a una dosis específica y se metaboliza por una vía distinta.

De esta manera, hablar de control en el uso de medicación es complicado y tiene altas probabilidades de convertirse en dopaje.

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