El águila arpía: hábitat y características

Guillermo Bisbal · 29 diciembre, 2018
El águila arpía es el ave más grande del hemisferio occidental, característica que la hace una de las aves depredadoras más grandes del mundo

El águila arpía (Haria harpyja) es una especie de ave rapaz diurna del orden accipitriformes y de la familia Accipitridae. Es el águila más grande del hemisferio Occidental y sur, y la única especie del género Harpia. Esta águila toma su nombre de las arpías, seres mitológicos griegos mitad mujer y mitad ave.

Características y hábitat del águila arpía

Las dimensiones promedio de la hembra de la arpía son 100 centímetros de largo, 200 centímetros de envergadura –distancia entre los extremos de las alas– y un peso de nueve kilogramos. El macho es más pequeño, con 196 centímetros de envergadura y un peso de ocho kilogramos. El cuerpo del águila arpía es generalmente más robusto y más largo que el de otras águilas de gran tamaño.

La cabeza en los adultos es de color blanco, con una cresta muy característica y llamativa, cuyo plumaje grisáceo y eréctil a su voluntad se asemeja la forma de cuernos. El dorso del cuerpo y las alas son negros. En cambio, el plumaje debajo de las alas y del torso es blanco, y solo el pecho, en su parte superior, está cruzado por una banda ancha negra. La cola es negra con tres bandas grisáceas.

El pico es de color gris muy oscuro: posee un pico fuerte y garras que pueden alcanzar los 15 centímetros de largo. Sus ojos tienen el iris color chocolate y, en ocasiones, este puede ser de color amarillo. La piel en las patas es amarilla clara, mientras que las uñas son de color gris muy oscuro.

El águila arpía habita en los bosques lluviosos poco intervenidos, con alturas que oscilan entre los 600 y 2 000 metros. Lugares que se extienden desde el sureste de México, pasando por Centroamérica (Belice, Guatemala, Honduras, Costa Rica, Nicaragua y Panamá), Colombia, Bolivia, Perú, Ecuador, Venezuela, Guyana, Surinam y Guyana Francesa, hasta el sureste de Brasil, Paraguay y el norte de Argentina.

Águila arpía: hábitat y alimentación

Alimentación del águila arpía

Su morfología está adaptada al hábitat en el que caza. Sus alas no son tan largas, aunque sí anchas con respecto a su tronco, característica que le permite volar dentro de las copas densas de los árboles.

La cresta y corona de plumas, además de ser señal alerta, tiene la función de redirigir los sonidos hacia sus oídos. Con su aguda vista puede percibir rápidamente los menores movimientos de sus presas entre las espesas frondas.

Es una especie predadora: sus presas predilectas son los mamíferos arborícolas, como diferentes especies de monos, perezosos, etc. También se alimenta de aves y reptiles, como iguanas, serpientes, guacamayas, etc. Asimismo, se alimenta de especies medianas terrestres tales como venados, pecaríes, armadillos y otros.

Reproducción del águila arpía

Solo se las ve en pareja cuando están en período de reproducción; el resto del tiempo es un ave solitaria. La edad reproductiva del águila arpía comienza a los cuatro o cinco años, y se reproducen aproximadamente cada dos o tres años. Su esperanza de vida es hasta los 40 años.

Águila harpía

Sus nidos los construyen con ramas y palos secos en las copas de árboles a una altura de entre 20 y 50 metros de altura. El nido puede llegar a medir hasta dos metros de diámetro y pesar hasta 100 kilogramos. La pareja trabaja en conjunto en su elaboración.

Las águilas arpías ponen entre uno y dos huevos y, en el caso de tener dos polluelos, solo uno sobrevive. Los huevos eclosionan a los 56 días de haber sido desovados.

El macho alimenta a la hembra durante el período de incubación. Cuando el polluelo nace, ambos padres se turnan para alimentarlo, aunque al desarrollarse la cría el macho la cuida cada vez con menos frecuencia y pronto solo queda a cargo de la hembra. La cría crece lentamente y necesita el apoyo de los padres, al menos durante los tres primeros años de su vida.

Cría de águila arpía
Fuente: www.especiesendemicas.com

Conservación del águila arpía

En la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN), el águila arpía está catalogada como una especie casi amenazada. Esto es debido a que sus poblaciones se han mermado lenta pero constantemente. Su tendencia demográfica es descendente y se estima que quedan menos de 50 000 ejemplares en la actualidad.

La destrucción de su hábitat está haciendo que desaparezca en muchas partes de su área biogeográfica, casi desaparecida en Centroamérica. En el caso de Argentina, se clasifica en peligro con varias extinciones locales, y en Colombia se considera como casi amenazada, mientras que en Ecuador es vulnerable y en Venezuela está en peligro de extinción.

Las amenazas a las cuales está sometida esta especie provienen de la pérdida progresiva de su hábitat como consecuencia de la deforestación y la cacería. Esto no solo afecta al ave en cuestión, sino también a los animales que depreda.

En cambio, en Panamá, por su condición de ave nacional, está protegida, ya que además aparece en su escudo de armas. Por otro lado, en Ecuador existe un programa de conservación que trabaja con las comunidades que comparten sus territorios.

En 1992 fue lanzado el Proyecto de Conservación del Águila Arpía en Venezuela. Esta iniciativa tiene como principal objetivo la preservación de la población de estas águilas en dicho país, así como también lograr la creación y protección de corredores ecológicos, que permitan el intercambio genético entre las diversas poblaciones del país.

  1. BirdLife International (2013). Harpia harpyja. Lista Roja de especies amenazadas de la UICN.
  2. Sharpe, C. J.; Ascanio, D. & Rojas-Suárez, F. (2015). "Águila arpía, Harpia harpyja". En: J.P. Rodríguez, A. García-Rawlins y F. Rojas-Suárez (eds.), Libro Rojo de la Fauna Venezolana. Caracas: Provita y Fundación Empresas Polar.