Diferencias en la alimentación de gatos y perros

Francisco María García · 25 enero, 2019
La principal divergencia en la dieta de felinos y canes reside en que los primeros se han adaptado y son omnívoros, mientras que los segundos siguen siendo prácticamente carnívoros

Perros y gatos no son distintos solo en su aspecto y comportamiento, sino que también muestran diferentes requerimientos nutricionales. Es decir, que sus organismos no están preparados para digerir y asimilar el mismo tipo de dieta. A continuación, te invitamos a conocer las principales diferencias en la alimentación de gatos y perros para ofrecer una óptima nutrición a tus mascotas.

5 diferencias en la alimentación de gatos y perros

1. Los perros se han adaptado a una dieta omnívora; los gatos son carnívoros estrictos

La primera y más fundamental diferencia en la alimentación de gatos y perros es que el organismo de los canes puede adaptarse a una dieta omnívora, mientras los gatos son fundamentalmente carnívoros.

En otras palabras, los perros pueden comer y disfrutan de recibir una mayor variedad de alimentos que los gatos. La dieta de los felinos debe basarse en el consumo de proteínas y grasas de origen animal.

Por su parte, los canes pueden ingerir otros ingredientes de forma moderada, como los hidratos de carbono, las grasas buenas de origen vegetal, frutas y verduras.

También existen frutas y vegetales que son buenos para los gatos y pueden ayudar a fortalecer su sistema inmunitario. No obstante, ello no cambia el hecho de que las carnes deban ser el pilar de la dieta de un felino.

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2. Los gatos suelen ser mucho más selectivos que perros en relación a su comida

Una de las reclamaciones más frecuentes de los tutores de felinos consiste en el ‘paladar exigente’ de los mininos. No se puede negar que los gatos suelen ser mucho más selectivos en relación a su comida que los perros.

Los felinos se aferran fuertemente a una rutina como una forma de autoprotección, evitando exponerse a contextos peligrosos o desfavorables. Por ello, son más ‘cerrados’ en relación a las novedades en su día a día y en su alimentación.

Sin embargo, es posible flexibilizar el paladar de los mininos al presentarles diferentes texturas, sabores y aromas durante su infancia. En sus primeros seis o siete meses de vida, los felinos forman los pilares de su comportamiento respecto a las personas, a otros gatos y también en relación a la comida.

3. Los perros prácticamente engullen su alimento; gatos fraccionan

Quienes ya han compartido su hogar con perros saben que prácticamente engullen su comida, con un mínimo de masticación. Si bien es una característica común a todos los canes, algunas razas suelen ser especialmente glotonas, como el labrador, el golden retriever, el terranova o el beagle, entre otras.

Por otro lado, los gatos que cuentan con una nutrición equilibrada y una rutina saludable raramente se comportan de forma glotona. Incluso suelen fraccionar su alimento y pueden comer varias veces al día en pequeñas porciones, para consumir solo lo suficiente para saciar su hambre en cada ocasión.

Alimentación de perros y gatos

Por esta razón, los atracones y problemas digestivos asociados al consumo desmedido de alimentos son mucho más comunes en los perros que en los gatos. Así como los episodios de intoxicaciones y accidentes domésticos por consumir sustancias químicas, medicamentos, basura, etc.

4. Los ayunos prolongados suelen ser más peligrosos para gatos que para perros

El ayuno prolongado, o sea quedarse muchas horas o días sin comer con cierta frecuencia, resulta muy peligroso para perros y gatos. No obstante, los felinos tienen una gran predisposición a desarrollar una lipidosis hepática en estos contextos.

El organismo de los gatos necesita la acción de las proteínas ingeridas a través de la alimentación, entre otras cosas para metabolizar las grasas en el hígado. Por ello, si el animal pasa muchos días sin comer, se eleva el riesgo de una concentración anormal de lípidos en este órgano.

La metabolización de las grasas en el hígado ocurre de forma distinta en el organismo de los canes, y no depende exclusivamente del consumo de proteínas externas. Por ello, los casos de lipidosis hepática en perros son más raros que en los felinos.

5. Perros se hidratan naturalmente mucho menos que gatos

El consumo voluntario de líquidos también marca una de las más importantes diferencias en la alimentación de gatos y perros. Los canes suelen hidratarse naturalmente mucho menos que los felinos, básicamente porque consumen un gran volumen de agua a diario.

En los gatos son muy comunes los problemas de salud, en especial en los riñones, derivados de la deshidratación o mala hidratación. Por ello, lo ideal es que la dieta de los gatos contenga un buen aporte de comidas húmedas, preferentemente caseras.