Los cuervos y sus parientes: ¿merecen ser considerados malévolos?

08 Enero, 2021
Este artículo ha sido escrito y verificado por la veterinaria Érica Terrón González
La mayoría de animales que integran el folklore y forman parte de las historias de miedo no merecen la fama que se les da. Los córvidos son un claro ejemplo de ello.

Los córvidos constituyen una familia de aves dispersas por todo el mundo. En ella se incluyen los cuervos, las cornejas, las urracas, las grajas y los arrendajos, entre otros. Todas estas aves se caracterizan por ser bastante grandes, de cuerpo y pico robustos.

Su mala fama viene de que la mayoría de estas especies son carroñeras con mucha frecuencia. ¿Es esa razón suficiente para que los cuervos y sus parientes sean considerados malévolos?

Durante generaciones, se han perseguido a algunas de estas especies con ahínco, lo que ha llegado a mermar sus poblaciones en muchos lugares del mundo. Este es un hecho lamentable, puesto que se tratan de aves muy inteligentes, curiosas y, en ocasiones, hasta dicharacheras por lo mucho que «hablan».

Los cuervos y sus parientes

A continuación, hablaremos de algunas de las especies de córvidos más conocidas y de sus características. Así será más fácil reconocerlos cuando los veamos por la calle o el campo. Conocer a un animal suele ser el primer paso para dejar de temerlo o rechazarlo.

El cuervo grande o cuervo común

La negra silueta de Corvus corax se recorta en el cielo cuando vuela o planea con gran destreza, como si realizara una exhibición acrobática. El plumaje que cubre el cuerpo de este pájaro es de un color negro brillante, con reflejos metálicos. Su pico y patas son negros también.

Se considera que este sombrío aspecto, además de sus costumbres carroñeras, es el culpable de la aversión que genera.

Pero lo cierto es que, como la mayoría de córvidos, el cuervo es de todo menos siniestro. De hecho, por algo se los conoce a él y a sus parientes como pájaros vocingleros, porque graznan todo el tiempo. Es más, son aves que, en las manos correctas, aprenden a «hablar» con bastante facilidad.

Los cuervos y sus familiares.

La corneja negra o corneja común

Corvus corone, si bien es conocida como corneja negra, en realidad no lo es tanto. Lo cierto es que, si te acercas a ella, el color de su plumaje ya es más bien azulado —en especial si la miras bajo la luz del sol—.

Las cornejas pasan mucho tiempo alimentándose en el suelo o en lo alto de los árboles —ya sea solas o formando parejas o bandadas—. Su alimentación es muy variada, pues un ejemplar puede ser desde vegetariano a insectívoro. A veces también consume moluscos e, incluso, pequeños anfibios y mamíferos.

En cautividad, las cornejas pueden vivir hasta 12 años.

La cabeza de una corneja.

La graja, familiar de los cuervos y sus parientes

Corvus frugilegus se diferencia de otros córvidos por la piel desnuda de la base de su agudo pico. Además, su plumaje negro posee un lustre tono violáceo. Sobre todas estas características, se distancia de sus parientes en algunos rasgos de su comportamiento:

  • Por un lado, su amplio vocabulario es más variado que el de cualquier otra especie.
  • Por otro lado, los círculos que crean las bandadas, posadas en el suelo, rodeando a una graja para luego matarla. Si bien este podría ser el rasgo que acredite su mala fama, lo cierto es que parece ser una muerte por compasión. El animal del medio estará siempre enfermo o débil.
La graja es un animal muy similar al cuervo.

Los cuervos y sus parientes: las especies menos siniestras

Si bien ningún córvido se merece la mala fama injustificada, estas dos especies menos aún. Debemos entender que el disgusto que nos provocan algunos animales se debe a que humanizamos sus comportamientos. Es decir, reflejamos su conducta en los humanos y es entonces cuando la encontramos desagradable. Pero, por algo hablamos del reino animal ¿no?

La chova común o piquirroja

Pyrrhocorax pyrrhocorax se caracteriza por tener un lustroso plumaje negro azulado, a veces incluso con un toque verdoso en las alas y la cola. Su rasgo distintivo por excelencia —y que le da el nombre— es su largo y curvado pico rojo.

Para vivir, este ave prefiere las altas montañas y los acantilados marinos. Puede inclusive competir con el águila pescadora por el territorio cercano a a la costa. Además, es un ave acróbata y bastante sociable, así que ¿por qué considerarla malévola?

La chova común: cuervos y sus parientes.

El arrendajo común

A diferencia de sus congéneres, Garrulus glandiarus es un ave muy colorida. Forma parte de una subfamilia muy variada, con gran parte de las especies originarias del continente americano. Esta que nos concierne vive en los árboles y es muy tímida, pues solo abandona su escondite para alimentarse y, a la menor señal de peligro, huye y vuelve a esconderse.

El arrendajo siente especial predilección por las bellotas, que constituyen su principal fuente de alimento en otoño. Abre a picotazos un agujero en el suelo, coloca en él las bellotas sobrantes, y las vuelve a cubrir con tierra. Lo más sorprendente es que recuerda el lugar exacto en el que las esconde y sabe localizarlo aunque esté tapado con hojarasca o nieve.

El arrendajo es uno de los cuervos y familiares.

Los cuervos y sus parientes en la mitología

A lo largo de la historia, los córvidos han sido considerados portadores de mala suerte. Animales embaucadores, asociados con el mal y la muerte. En inglés se habla de una bandada de cuervos como un «unkindness of ravens» por esa misma asociación negativa, pero lo cierto es que otras culturas los consideran augurios de éxito y fortuna.