¿Cómo respiran los reptiles?

Este artículo ha sido verificado y aprobado por el biólogo Samuel Sanchez el 21 julio, 2021
La respiración de los reptiles es pulmonar, pero hay diferencias marcadas entre las especies terrestres y acuáticas. Sigue leyendo si quieres saber más.

La respiración de los reptiles siempre ha causado gran interés y curiosidad. Estos animales aparentemente arcaicos se han adaptado a la perfección a múltiples ecosistemas, y para ello, sus sistemas sanguíneo y respiratorio han tenido que diferenciarse entre especies.

Lo primero que hay que saber es que los reptiles son un tipo de vertebrados llamados amniotas, y además, se caracterizan por tener una piel escamosa que se debe a la queratinización de la epidermis. Esta condición les ayuda a estos vertebrados a no deshidratarse o desecarse.

Ahora bien, otra característica, y muy relacionada con el tema de este texto, es que estos animales con escamas tienen una respiración únicamente pulmonar. Sin embargo, hay diferencias muy marcadas entre algunos reptiles, según el hábitat en el que se desenvuelvan y otras muchas características.

¿Cómo es la respiración de los reptiles?

Teniendo en cuenta que la piel de los reptiles es muy gruesa, no es posible que se den otros tipos de respiración a través de ella, como la cutánea, que sí es característica de los anfibios. Tampoco presentan la respiración branquial, que encontramos en peces y moluscos, o la traqueal, en insectos, miriápodos y algunos arácnidos.

Respiración de los reptiles terrestres

El sistema respiratorio de los reptiles consta de fosas nasales, tráquea, glotis, bronquios y pulmones, los cuales permiten que se den las dos fases de respiración: exhalación e inhalación. En el caso de los terrestres, el aire ingresa por las fosas nasales o la boca, se topa con la tráquea y allí se divide gracias a la glotis, para terminar en los bronquios y luego en los pulmones.

Estudios explican que en algunos reptiles —como los lagartos— hay simetría en sus estructuras internas y externas. Otros, como las serpientes, son asimétricos y tienen un pulmón izquierdo mucho más pequeño que el derecho o carecen de él.

Una iguana sentada sobre una piedra.

Respiración de los acuáticos

Los pulmones de los reptiles acuáticos o marinos están adaptados para vivir en este entorno. Un ejemplo de ello son las tortugas y algunas serpientes, que toman aire en la superficie del agua para almacenarla en los sacos pulmonares.

Dependiendo de la especie, los reptiles acuáticos pueden estar sumergidos debajo del agua por tiempos diferentes, entre 30 y 60 minutos o más. Al igual que ocurre con los terrestres, este grupo también respira de forma diferente según la especie. Por ejemplo, las serpientes marinas tienen un pulmón largo que almacena el oxígeno necesario para sumergirse por un largo tiempo.

Estos animales tienen una gran ventaja, y es que poseen la capacidad de reducir su tasa metabólica y algunos pueden recurrir a las vías anaerobias, que no consumen oxígeno, para obtener ATP o adenosín trifosfato. Es de esta forma como optimizan mucho mejor el gas que han almacenado y consiguen energía sin la acción del O2 de forma esporádica.

En otros casos, como en el de las tortugas y algunas serpientes marinas, el oxígeno se obtiene a través de las cloacas (estructuras ubicadas en el ano), a lo que se le conoce como respiración cloacal. Así, estos animales son capaces de aprovechar la concentración de O2 presente en el medio acuático.

Investigaciones señalan que es así como las tortugas de caparazón blanco, como la Trionix spp, obtienen hasta el 70 % del aire que requieren. Sin duda, la  naturaleza se las ingenia para fabricar mecanismos de las estructuras más variopintas.

Respiración de los cocodrilos

Al ser un reptil que vive sin mayor problema en la tierra y el agua, la forma de respiración del cocodrilo llama mucho la atención. Entre otras cosas, porque su forma de respirar es igual a la de los pájaros.

El cocodrilo respira aire por las fosas nasales, este gas va a la tráquea y se divide en los bronquios y luego en los dos pulmones. Hasta ahí, todo normal: la coincidencia con las aves viene en el lugar en el que se produce el intercambio de gases, el cual se da en los tubos, no en los alveolos.

Esto hace que el intercambio de gases sea más eficiente que en otras especies del reino Animalia. Por esta razón, las aves pueden volar a alturas en las que hay poco oxígeno.

Ahora bien, cuando el cocodrilo está debajo del agua, luego de que el oxígeno ingresa al cuerpo se contrae la glotis, el gas queda retenido en el cuerpo y el dióxido de carbono se almacena tras unirse a la hemoglobina de los glóbulos rojos. Por ello, el cocodrilo puede tener el hocico abierto bajo el agua sin tragarla o perder aire.

Sistema respiratorio y circulatorio de los reptiles

El sistema respiratorio está muy relacionado con el circulatorio. Los reptiles tienen un intrincado sistema de intercambio sanguíneo de doble circuito, en el que hay unas estructuras que llevan la sangre oxigenada a cada uno de los órganos y otras que recogen la sangre poco oxigenada.

Este proceso también se debe a que el corazón de los reptiles tiene dos cavidades o aurículas y entre uno y dos ventrículos, según la especie. La mayoría tienen solo uno, el cual, a su vez, porta un tabique que interviene en la separación de la sangre oxigenada de la no oxigenada.

En el caso de los caimanes y los cocodrilos, ambos tienen dos aurículas y dos ventrículos. Por esta razón y todo lo citado, se dice que portan uno de los sistemas circulatorios y respiratorios más eficientes entre todos los reptiles.

¿Cómo respiran los reptiles?

Como podrás comprobar, la respiración en estos fascinantes animales brilla por su complejidad en todos los sentidos. Desde el lagarto más pequeño hasta la tortuga marina más gigante que se te ocurra, todos los reptiles realizan el intercambio gaseoso de la forma más efectiva posible.

  • Medicina en quelonios y otros reptiles / Alejandro Carlos Tracchia. - 1a ed ampliada. - Ciudad Autónoma de Buenos Aires : Universidad Maimónides ; Ciudad Autónoma de Buenos Aires : Ediciones Fundación Azara, 2018.
  • Arevalo, c. Biología de reptiles. Universidad de Guadalajara. 2000.