Caballo frisón

Francisco María García · 8 noviembre, 2017

El caballo frisón es una especie equina originaria de los Países Bajos. Su nombre hace alusión a la región de donde viene: Frisia o Friesland. Conocido como el caballo de guerra de los alemanes, es muy preciado en países como Holanda y Bélgica.

El caballo frisón destaca por su temperamento dócil. De ahí que sea empleado en escuelas de equitación para el aprendizaje. En la actualidad, se puede ver a esta especie en exhibiciones ecuestres y competencias de doma clásica.

Origen del caballo frisón

La historia del caballo frisón es compleja, pues sus orígenes se remontan a miles de años atrás. Se empleó en múltiples actividades y sus comienzos fueron como caballo de batalla alrededor del año 150 d.C, aunque el primer registro gráfico data de 1568, plasmado en un retrato de Don Juan de Austria a lomos un animal de esta especie.

Durante el siglo XVII el caballo frisón fue utilizado en escuelas ecuestres junto a otros caballos de Pura Raza española. Se sospecha que entonces hubo un cruce entre estas razas, aunque también se cree que se mezcló con caballos árabes durante la Guerra de Flandes.

Después de la Revolución Francesa, con el cese de las tierras feudales, el frisón regresa a Holanda como cría para caballo de carreras.

A lo largo del siglo XIX se utilizó como raza de enganche para carruajes, sobre todo de aquellas familias pudientes.

El frisón nuevamente cambió de rumbo cuando a principios del siglo XX se destinó a la labor de campo y, en algunos momentos, se dejó ver en los circos.

Con el propósito de resguardar la raza en 1879 se firma el Libro Matrícula de la Raza Caballar Frisona, que vendría a ser el primer libro de registros equinos de los Países Bajos.

Características del caballo frisón

Cabe señalar que entre las características más destacadas del caballo frisón se encuentran las siguientes:

Caballo frison en una exhibicion
Fuente: Andizo
  • Mide entre 1,65 m y 1,75 m y puede alcanzar un peso de hasta una tonelada, rondando habitualmente entre los 600 y 900 kg.
  • Es una especie de tipo musculosa, de espalda ancha ligeramente inclinada, y cuello también ancho, pero erguido.
  • Es de color negro azabache o castaño muy oscuro. No se aceptan manchas u otras tonalidades para considerarlo frisón.
  • La cabeza del caballo frisón posee buena proporción respecto al cuerpo. Suele ser alargada y sus ojos son de mirada profunda, mientras que sus orejas puntiagudas están ligeramente dirigidas al interior.
  • Luce un abundante pelaje, debido a que se cría en sus zonas frías.
  • Tanto su cola, crin y patas cuentan con mechones de pelo que sobresalen.
  • Es una especie fuerte y robusta, pues extremidades poseen una correcta proporción y resistencia.
  • Respecto a sus cualidades dinámicas, el caballo frisón es muy ágil: aprende con facilidad pasos de baile, de ahí que sea llamativo en exhibiciones.
  • Su caminar es elegante y armonioso, con buena elevación al marchar y, como sus cascos son grandes, denota potencia.

Cuidados

Las partes que requieren de mayores cuidados en un frisón son las orejas y el pelaje. En el primer caso, es importante mantener sus orejas limpias para evitar obstrucciones auditivas, pero no debe profundizarse mucho en la limpieza del orificio, así que basta con usas toallas en su alrededor y partes accesibles del oído.

Para que el caballo frisón mantenga un pelaje brillante, debe tener una buena alimentación y peinarse a menudo. No se recomienda el uso frecuente de champú por afectar al color natural de la especie y, al cepillarse, se debe tratar de retirar la mayor cantidad de pelo.

Por último, hay que mantener en buen estado la dentadura y, así, evitar problemas de masticación de alimentos, trastornos digestivos, dolores y punzadas.

Fuente de las imágenes: Larissa Allen y Andizo.