Apuntes sobre el instinto maternal de las gatas

Irene Peláez · 10 marzo, 2015

Los gatos son animales muy independientes y a veces, parece que descuidan a sus pequeños, ante el desconcierto de sus dueños. Por eso es importante documentarse sobre la conducta habitual de una gata respecto a sus cachorros, para poder reconocer posibles disfunciones y problemas que puedan surgir con el nacimiento y los primeros meses de vida de los mininos. Aquí te damos unos apuntes sobre el instinto maternal de las gatas.

¿Qué debe hacerse tras el parto?

Es normal que la madre no cuide de sus gatitos nada más parirlos. Sin embargo, pronto comenzará a lamerlos (normalmente durante 14 días). Los lametones de la madre son muy importantes para el desarrollo físico de los gatitos, ya que esto lo hace la madre para secarlos, los guían hacia las mamas e incluso estimulan su respiración.

Además, también ayudan a la primera defecación y orina de los pequeños, puesto que ésta no ocurre espontáneamente. Durante las primeras semanas, los cachorros dependen completamente de su madre y no es conveniente tocarlos ni molestarles mucho. La nueva familia deberá permanecer en la cesta que se preparó especialmente para el parto, en un sitio cálido. Además la madre necesitará tres veces más comida de lo habitual.

La lactancia y los cuidados de la gata

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La leche de las gatas se llama calostro y está cargada de nutrientes y defensas para proteger los cuerpos débiles de los gatitos. Si los niños están intranquilos durante el periodo de lactancia, hay que llevarlos al veterinario para estar seguros de que la leche que están ingiriendo es suficiente para su alimentación.

El periodo de lactancia dura entre 30 días y 6 semanas. A los 30 días la gata comienza a dar de mamar a sus cachorros cada vez con menos frecuencia, al tiempo que los gatitos comienzan a incorporar alimento sólido a su dieta. A partir de las 6 primeras semanas, el amamantamiento desaparece, aunque aún podrá durar unos meses de forma puntual.

La conducta maternal de los gatos es similar a la de los perros, salvo que las gatas tienden a lamer mucho más. La rutina que establece inmediatamente después del parto es la siguiente: la gata primero se lame a sí misma, luego lame el suelo donde ha caído el líquido amniótico y posteriormente, lame a los gatitos.

Durante las horas siguientes al parto, la gata no se separa de sus pequeños excepto para estirarse y satisfacer sus necesidades básicas. Una vez pasadas las primeras 48 horas, los lametazos cada vez se dan con menos frecuencia, pero la gata seguirá lamiendo a sus cachorros durante los primeros 14 días.

Durante la tercera semana, la mamá suele desplazar a sus gatitos a un “nido” agarrándolos con la boca por la nuca. El comportamiento de los felinos incluye hacer nidos con otras gatas y amamantar a los gatitos en comunidad, por eso es muy probable que una gata amamante o incluso adopte a un gato que no sea suyo.

Además, las crías estimulan los sentidos de las madres. El tamaño de los cachorros, el pelaje suave, el distinto olor… en definitiva, todo lo que hace que una madre sea capaz de reconocer a su cachorro, produce que la gata descubra nuevas sensaciones con la maternidad. Por ello es muy raro que las gatas rechacen a sus cachorros, aunque sean primerizas.

El rechazo de una madre a su cachorro se produce con más frecuencia con gatitos que nacen enfermos o con algún defecto congénito, puesto que las madres detectan comportamientos extraños en sus crías y por tanto no las reconocen y las ignoran. En casos extremos, el rechazo puede llegar al canibalismo. Al nacer el cachorro, la gata se come la placenta y el cordón umbilical; en los casos de rechazo, cuando llega a la cría no para.

Las cesáreas son otra de las causas más frecuentes de rechazo de la prole, puesto que al no haberles dado a luz y no haberles podido limpiar, la gata no reconoce los gatitos como suyos.

¿Qué situaciones podemos encontrarnos con una gata que acaba de ser madre?

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Aunque parezca raro, las agresiones leves a las crías y las conductas agresivas hacia otros animales y personas, son medianamente normales en gatas que acaban de ser madres, aunque esto puede deberse a un problema de hipocalcemia (bajos niveles de calcio) debido al amamantamiento. Si esto ocurre, lo mejor será acudir al veterinario que recetará un suplemento de calcio y recomendará destetar a las crías.

Molestar a la gata innecesariamente mientras está en el nido puede provocar conductas violentas, así que lo mejor será dejarla tranquila y evitar coger a las crías para evitar gestos de celos y agresividad en la madre.

En el caso de varias gatas que vivan en la misma casa, puede suceder que la que no haya tenido las crías, se comporte como si fuesen suyas. En este caso, lo mejor es separar a las gatas para que se produzca una relación normal entre la madre y sus cachorros y para evitar peleas entre ellas.

Encontrar un gatito huérfano es un suceso relativamente habitual. Si alguien decide adoptar una camada sin madre, deberá administrar leche a los gatos con un biberón cada dos horas. Los gatos deberán estar siempre abrigados, limpios y el biberón tendrá que esterilizarse antes de cada toma. Además, siempre es conveniente llevarlos al veterinario para asegurarse de que los mininos están en perfecto estado de salud.