Abscesos en perros: ¿cómo tratarlos?

02 Diciembre, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por la bióloga Ana Díaz Maqueda
Los abscesos son lesiones causadas por diferentes infecciones que pueden aparecen en distintos tejidos y suelen necesitar tratamiento con antibióticos.

Los abscesos en perros pueden aparecer de la noche a la mañana. A diferencia de los humanos, los abscesos en las mascotas están cubiertos por el pelo, por lo que al principio cuesta detectarlos.

Lo más común es que el tutor note un bulto en la piel del animal mientras lo acaricia y es normal que piense en patologías más preocupantes como un tumor. Sin embargo, los abscesos no suelen ser muy peligrosos, pero dependerá del lugar dónde aparezcan y siempre hay que acudir a un veterinario. Descubre aquí cómo abordarlos.

¿Qué causa los abscesos en perros?

Antes de conocer las causas de los abscesos en perros habrá que saber en qué consisten. Este tipo de lesiones, lejos de lo que pueda parecer, son fruto de una estrategia que tiene el cuerpo para focalizar una infección y que esta no migre a regiones más vulnerables, como el torrente sanguíneo.

Con una terminología de índole un poco más veterinaria, un absceso se puede definir como un acúmulo de pus provocado por el movimiento de glóbulos blancos hacía una infección potencial o cuerpo extraño que penetre o aparezca en un tejido, como puede ser la piel.

Existen muchas causas potenciales de abscesos en mascotas. Sin embargo, el motivo principal es una mordedura de otro animal, como otro perro o un gato. Las heridas por mordeduras provocan la rotura de la primera barrera protectora del cuerpo: la piel.

Un ejemplo de abscesos en perros.

Al producirse este tipo de heridas penetrantes, las bacterias y otros microorganismos tienen vía libre para adentrarse en el cuerpo. Como defensa, el organismo manda un ejército de glóbulos blancos y sustancias que causan inflamación y aumento de la temperatura, con el fin de combatir a los intrusos.

Otras heridas punzantes, como las causadas por palos y semillas con los que se encuentra un perro en sus paseos, también pueden tener el mismo efecto que las mordeduras.

Del mismo modo, heridas menos significativas y preocupantes en un principio, pueden complicarse y terminar por formar un absceso, al igual que ciertas lesiones quirúrgicas. Como podrás ver, las causas de este signo clínico son múltiples.

Bacterias causantes de abscesos en perros

Las bacterias causantes de abscesos más habituales son bien conocidas y su tratamiento suele consistir en la administración de un antibiótico de amplio espectro. Estos microorganismos comunes son:

  • Cocos piógenos o bacterias productoras de pus: algunas bacterias tienen la capacidad de provocar que los abscesos sean muy supurativos. Ejemplos de ello son Staphylococcus, Pasteurella multocida, Escherichia coli o algunas especies de Streptococcus.
  • Bacterias anaerobias o que solo viven en ausencia de oxígeno: Clostridium, Bacteroides y Fusobacterium.

¿Cómo se tratan los abscesos?

El tratamiento de los abscesos en perros dependerá principalmente de la gravedad de la lesión. Lo más normal es que requieran algún tipo de cura ambulatoria, como punzarlos para que salga al exterior el pus.

Cuando un absceso se abre de esta forma, no puede hacerse bajo anestesia local. Este tipo de fármacos no hacen efecto cuando la piel está inflamada, como ocurre en estas lesiones.

Por tanto, es normal que el perro sienta dolor durante unos instantes, pero después se pasa al liberarse la presión. Es fundamental que el absceso se vacíe, limpie y desinfecte completamente, pues si no volverá a llenarse de pus.

En ciertas ocasiones, los abscesos ocurren en otras regiones del cuerpo, como la próstata en machos, el cerebro o los pulmones. Estas lesiones son más difíciles de tratar y más peligrosas. Lo habitual es que el animal requiera una extirpación quirúrgica y un largo post-operatorio.

En cualquier caso, sea cual sea el origen y la localización del absceso, siempre es necesaria una antibioterapia y, a veces, el uso de antiinflamatorios. 

¿Cómo tratar abscesos en perros en casa?

Muchos abscesos en perros pueden tratarse en casa bajo la recomendación y supervisión de un veterinario y en casos concretos. En este caso, pueden darse dos situaciones: que el absceso ya se haya abierto por sí solo o que haya que abrirlo.

Antes de comenzar con la cura, se deben tener los siguientes materiales a mano:

  • Desinfectante para heridas, como es la clorhexidina o cristalmina.
  • Suero fisiológico estéril.
  • Fármaco en crema que haya indicado el veterinario.
  • Gasas.

Si el absceso aún no se ha abierto pero presenta un área con piel extremadamente fina, puede procederse a la aplicación de toallitas empapadas en agua caliente. Esta acción puede que tenga que ser repetida durante pocos días hasta que el absceso se ablande.

Cuando la lesión esté lista, puede desinfectarse la piel y presionarla hacia dentro para que la epidermis se rompa y libere el pus. Una vez ocurra esto, se debe seguir presionando hasta que el absceso esté totalmente vacío.

Una vez en este punto, se limpiará la herida con abundante suero fisiológico y, tras él, con desinfectante. Tras esta cura, se procederá a la aplicación del fármaco recetado. Este tipo de heridas nunca deben ser tapadas con ningún vendaje. Los abscesos abiertos deben ser limpiados y desinfectados diariamente para que cierren de dentro hacia fuera.

Una herida de un perro en su pata.

Aunque estos consejos puedan resultar útiles, siempre deben ser recomendados por un veterinario cualificado, el cual seguirá la evolución de la lesión del can hasta su total curación.

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