6 aves migratorias que debes conocer

Eugenio Fernández · 24 noviembre, 2017

Las migraciones en animales son uno de los comportamientos más curiosos que realiza la fauna salvaje, y, entre los animales que migran, destacan las aves migratorias por las tremendas distancias que pueden recorrer.

Normalmente no son animales adaptados al frío extremo, y tienden a viajar a zonas más cálidas durante los meses de invierno. Existen muchas especies distintas de aves migratorias, de las que te hablamos a continuación.

La grulla común

No todo el mundo sabe que la grulla común (Grus grus) es una de las aves migratorias más viajeras. Pero lo cierto es que este animal cría en el norte de Asia y Europa, para luego pasar el invierno en climas más suaves, al sur de Eurasia e incluso en África.

Así, este animal cría en cenagales de países fríos como Ucrania, Finlandia, Suecia o Rusia, donde hay hasta 100 000 ejemplares. Posteriormente, cuando acaba el verano, emigra al norte de África. Sin embargo, muchas poblaciones se mantienen en el sur de Europa, especialmente en lagunas españolas, como la de Gallocanta.

Durante las migraciones se juntan hasta 400 individuos. Sin embargo, una vez se acaba la migración se suelen disgregar, pues no son animales muy sociables. Las migraciones de las grullas ya son mencionadas por Aristóteles e incluso en la Biblia.

Así, este animal cría en cenagales de países fríos como Ucrania, Finlandia, Suecia o Rusia, donde hay hasta 100 000 ejemplares.

La golondrina

La golondrina es una de las aves migratorias más pequeñas y, en cuanto a su hábitat, suele vivir en campo abierto y establecerse en graneros, establos o incluso casas.

Se reproduce en toda la región holártica, es decir, en prácticamente toda Eurasia y América del Norte, únicamente ausente en los desiertos y en las regiones más al norte. A diferencia de su pariente, el avión común, es bastante más típica en el medio rural.

Posteriormente, pasará el invierno en países situados más cercanos al sur, como la India y gran parte de África y Sudamérica. Aparecerá en países como Hawái o Groenlandia, para lo que puede emprender rutas extensas, que incluyen pasar el invierno en Sudáfrica y criar en Reino Unido.

Golondrina volando

La becasina

La becasina (Limosa lapponica), también conocida como aguja colipinta, es un ave muy particular que goza de un pico que sobresale por su forma de aguja. Se incluye entre la gran multitud de aves acuáticas, pero pocas la igualan en lo referido a la migración.

En este sentido, la becasina es un pájaro de récord: no existen otras aves migratorias que realicen 11 ooo kilómetros sin paradas. Este animal vuela desde Alaska a Nueva Zelanda, motivo por el que durante los meses previos gana mucho peso para poder aguantar semejante recorrido, al igual que le ocurre al salmón. Concretamente, se más de una semana volando de forma ininterrumpida.

El charrán ártico

También llamado gaviotín ártico, es un ave marina que cría en el Ártico. La travesía de estas aves migratorias es legendaria, pues es la migración regular más larga que existe en el reino animal. Y es que el charrán ártico atraviesa prácticamente todo el planeta para llegar a la Antártida.

Sumando la ida y la vuelta, esto permite al charrán ártico recorrer 80 000 kilómetros anuales, y vivir dos veranos al año. Así, esta especie habita casi siempre ‘bañada’ por la luz solar, gracias al día perpetuo en el que suele vivir.

El charrán ártico atraviesa prácticamente todo el planeta para llegar a la Antártida.

La pardela sombría

Esta especie se encuentra distribuida por los océanos Atlántico, Pacífico e Índico meridional. Cuando termina su época de cría, en torno a abril, procede a hacer una migración circular hasta las aguas subárticas en verano. 

Esta especie migra de forma individual, y puede recorrer distancias de 900 kilómetros diarios. Sus migraciones no son las más largas, aunque son de unos respetables 14 000 kilómetros.

Sin embargo, los ejemplares que viajan de Alaska a Nueva Zelanda lo hacen durante casi 70 000 kilómetros. Esto, unido a su gran longevidad, que se sitúa en unos 50 años, ha hecho que algunos ejemplares hayan migrado a lo largo de su vida ocho millones de kilómetros.

Playero rojizo

Esta especie es un ave acuática que vive en el Ártico. Sus rutas de migración no son del todo exactas, pero parece que cada verano austral viaja hasta la Tierra del Fuego, para lo que descansa y se alimenta bien durante unos meses.

Es un ejemplar de esta especie el que ha roto varios récords y que representa una de las grandes curiosidades de las aves. Tras más de 20 años de su anillamiento, el ave ha recorrido la distancia equivalente a la que existe entre nuestro planeta y la luna. Aunque se estima que otras especies han recorrido distancias mayores, el registro de B95 (así se llama el animal) es único en la historia.