¿Son los milpiés venenosos?

Los milpiés parecen seres simpáticos e inofensivos a simple vista. ¿Crees que esconden algún tipo de mecanismo de defensa oculto? Aquí te lo contamos, pues la respuesta no es tan obvia como parece.
¿Son los milpiés venenosos?
Samuel Sanchez

Escrito y verificado por el biólogo Samuel Sanchez.

Última actualización: 06 noviembre, 2021

Los milpiés y los ciempiés son muy similares y no es para menos, pues comparten grupo taxonómico superior (pertenecen al subfilo Myriapoda). De todas formas, es esencial distinguirlos a simple vista para ahorrarse un gran disgusto: parece que los milpiés son inofensivos, pero sus compañeros con menos patas destacan por sus mandíbulas y sus potentes picaduras.

Toda persona que haya tenido un encontronazo con una escolopendra sabrá que estos artrópodos son de lo más agresivo que existe. Ahora bien, ¿qué ocurre con los milpiés? ¿Son venenosos? ¿Cómo se defienden de sus depredadores? ¿Te pasará algo si intentas coger a uno de ellos? Aquí te traemos respuestas.

¿Qué son los milpiés?

Los milpiés son un grupo de artrópodos que se caracterizan por poseer 2 pares de patas articuladas en cada uno de sus segmentos corporales. Pertenecen a la clase Diplopoda y se dividen en 2 subclases diferentes: Penicillata Chilognatha. Se estima que existen unas 12 000 especies dentro de este grupo, las cuales están clasificadas en 16 órdenes y 140 familias.

Debido a su variabilidad genética, los milpiés se presentan en una gran variedad de tamaños y colores. Algunas especies tienen un porte máximo de 2 milímetros de longitud, mientras que otras alcanzan sin dificultad unos 35 centímetros. Su cuerpo está dividido en estructuras repetidas denominadas segmentos (de 11 a más de 100).

Los milpiés reciben su nombre por la gran cantidad de extremidades que presentan, pero curiosamente ninguna especie tiene 1000 patas exactas. Illacme plenipes es el representante que más cerca se queda, con unas 750 totales. Las especies más comunes y conocidas tienen entre 34 y 400 patas.

Los milpiés suelen tener coloraciones oscuras y apagadas, pero unas pocas especies son llamativas y avisan de su peligrosidad a potenciales depredadores.

¿Conoces las curiosidades de los milpiés?

¿Milpiés o ciempiés?

Es muy fácil diferenciar entre milpiés (Diplopoda) y ciempiés (Chilopoda) si se tienen en cuenta una serie de parámetros fisiológicos. Estos son los siguientes:

  1. Los milpiés tienen 2 pares de patas por segmento, mientras que los ciempiés solo tienen 1 par. Por ello es normal que los milpiés tengan más extremidades por norma.
  2. Los milpiés suelen tener una forma cilíndrica, mientras que los ciempiés muestran un cuerpo un poco más aplanado.
  3. Los ciempiés suelen tener unas antenas más largas que los milpiés.
  4. Los ciempiés tienen unas mandíbulas muy evidentes conectadas a unas glándulas venenosas. La mayoría de especies no portan toxinas suficientemente potentes como para matar a un ser humano, pero su picadura es muy dolorosa.

Los milpiés se alimentan de materia orgánica en descomposición de los suelos (hojas, madera y frutas), mientras que los ciempiés son cazadores activos que depredan sobre insectos y pequeños vertebrados. Por ello, es seguro generalizar que los ciempiés son bastante más peligrosos.

¿Son los milpiés venenosos o peligrosos para nosotros?

Antes de responder a esta pregunta, vemos de interés hacer una reflexión inicial. En el habla hispana utilizamos el término venenoso para designar a todo animal capaz de producir toxinas, pero en inglés se diferencian claramente los términos venomous (venenoso) y poisonous (tóxico).

Un animal venenoso o venomous es aquel que porta un órgano especializado para inocular sus toxinas. Una serpiente posee colmillos afilados, un escorpión tiene una cola con aguijón y una araña cuenta con quelíceros conectados a una serie de glándulas productoras de veneno. Esto también se podría aplicar a los ciempiés, ya que pican e inoculan activamente sustancias nocivas.

Por otro lado, un animal tóxico o poisonous es aquel que produce toxinas, pero no tiene medio para inocularlas. Las ranas del género Dendrobates son un claro ejemplo de ello: pueden matar a un ser humano con los compuestos que sintetizan, pero para ello este tendría que comérsela. Aunque sean tóxicas, solo hacen uso de este mecanismo cuando tienen que defenderse.

Los métodos de defensa de los milpiés

Los milpiés no son venenosos como tal, pero varias especies sí que poseen un potencial tóxico. Muchos de ellos emiten una sustancia muy desagradable a través de unas estructuras conocidas como ozoporos repartidas por todo su cuerpo. Este es su último método de defensa y lo utilizan para desanimar a todo depredador que se quiera alimentar de ellos.

Estas secreciones también pueden ser irritantes y contienen alcaloides, benzoquinonas, fenoles, terpenoides y otros compuestos químicos. Tal y como indica el portal médico MSD Manuals, los líquidos emitidos por los ozoporos del milpiés pueden provocar en el ser humano quemazón y prurito en la piel. Si se rozan las manos contaminadas con el ojo, se presenta un cuadro leve de conjuntivitis.

Además de todo esto, la secreción en el entorno ocular puede generar dolor, lagrimeo, inflamación de la córnea (queratitis) y, en casos extremos, ceguera. Es muy importante lavarse las manos al manipular a uno de estos artrópodos, ya que la sensación al llevárselas al aparato ocular o a las manos no es nada agradable. 

En casos contados las personas que entran en contacto con estas secreciones pueden llegar a padecer respuestas alérgicas. Si este es el caso, hay que ir a urgencias. 

Un milpiés.

En resumen: los milpiés no son venenosos, pero hay que tener mucho cuidado a la hora de manipularlos. Si te encuentras con uno en el campo, lo mejor que puedes hacer es dejarle seguir su camino y observarlo desde cierta distancia. Si tienes que cogerlo por cualquier motivo, no lo acerques nunca a tu cara y lávate muy bien las manos después.

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