9 señales de que tu gato es en realidad un perro

La personalidad de los gatos puede variar demasiado, mientras unos son más independientes y apáticos, otros pueden llegar a ser mucho más amigables y dóciles. Por esta razón, es posible que algunos tengan características de un can.
9 señales de que tu gato es en realidad un perro

Última actualización: 21 octubre, 2022

Es cierto que los gatos y los perros tienen conductas orientadas tanto por el proceso de domesticación disparejo, como por las características específicas de cada especie. Sin embargo, también debido a la manipulación humana de cierta clase de comportamientos, vemos como un gato adquiere conductas que nos recuerdan en realidad a un perro.

Ya sea porque se han criado con perros desde que son cachorros o porque correspondan a conductas enseñadas por sus dueños, les dejamos algunas señales para que identifiques cuando tu gato es en realidad un perro.

1. Se deja pasear con correa

Todos los que han tenido de mascota un gato, sabrán la laboriosa tarea que puede resultar tratar de ponerles cualquier tipo de cosa encima (campanillas, ropa, gorritos…). A menos que se haya realizado esta práctica desde que son cachorros, incluso peinarlos resulta una verdadera batalla en la que el gato termina ganando en la mayoría de las veces.



Por lo tanto, puede parecer sorprendente que algunos dueños de gato de hecho logren ponerles una correa y sacarlos a pasear. Es más, algunos logran que sus gatos regulen sus horarios de ir al baño con estos paseos, lo que es admirable sabiendo lo independientes y apáticos que pueden llegar a ser.

El truco en esto parece radicar en volver la actividad en algo que el gato en realidad desee hacer y recompensarlo por esto. De otro modo, no va a existir poder humano capaz de hacerlo mover con la correa puesta.

2. Ruega por salir de paseo

Por lo común, los gatos mantienen una actitud tranquila frente a cualquier situación, incluso cuando quieren o desean salir fuera del hogar. Sin embargo, existen ciertos felinos que son más efusivos al tratar de convencer a sus tutores, ya que actúan como un perro y tratan de llamar la atención para que los saquen a pasear. Podrían ser capaces de hasta llevar el arnés para dar un mensaje más directo de lo que quieren.

3. Disfrutar de las caricias sin fin

Si bien es cierto que tanto a los perros como a los gatos les gustan las caricias, estos últimos se han caracterizado por ponerle “límites” a sus tutores. Es decir, cuando se cansan, arañan a las personas para señalar que no se encuentran cómodos y que necesitan espacio.

No obstante, ciertos gatos que parecen perros no presentan este tipo de conductas y se dejan dar cariños en todo el cuerpo. Es más, algunos ejemplares podrían hasta dejarse acariciar la panza, la cual es una zona sensible y que varios felinos protegen muy bien.

4. Recogen objetos que sus dueños les tiran

gato con pelota

Arrojar la pelota es quizá el juego más entretenido y a través del cual se estrechan lazos entre dueños y perros. Los perros se ejercitan al tiempo que se divierten persiguiendo, recogiendo y entregando de vuelta a su dueño una pelota o cualquier otro objeto que su amo le haya lanzado.

Sin embargo, jugar con un gato es un poco diferente. Por lo general, hay que buscar juguetes llamativos y con alguna clase de movimiento o sonido que despierten sus instintos cazadores. La cosa no es que jueguen contigo, sino que tú les proporciones algo que pueden cazar.

Sin embargo, y contrario a lo que muchos piensen, los gatos aman las pelotas, estos escurridizos juguetes les encantan porque son presas perfectas. Así que no será difícil que tu gato quiera perseguir una, lo que sí es complicado es que el gato quiera devolvértela una vez la haya capturado.

Esto se debe a que para él corresponde a entregar la presa que con tanto esfuerzo ha capturado, por eso lo primero que hará será correr a buscar un lugar donde pueda destrozarla tranquilo. Curiosamente, existen personas y gatos (esto dependerá en parte de la raza), que logran vencer este instinto y que el gato devuelva el objeto para que se lo lancen de nuevo.

5. Vigila la puerta

gato abre la puerta

Algo muy curioso que se observa en algunos gatos es que vigilan la puerta de entrada a la casa. Este comportamiento es aún más extraño cuando el gato de hecho avisa a sus dueños que hay alguien afuera. Algunos custodian desde las ventanas o se paran junto a la entrada a vigilar que todo esté bien.

Si bien no es anormal ver un gato en un balcón o ventana, lo que hace particular este comportamiento es la actitud de vigilancia que toman mientras la realizan. Algo que es muy común en los perros, pero extraño en los gatos.

6. Siempre está a tu lado

Es muy sabido que tener un gato como animal de compañía puede ser bastante solitario. Sin embargo, esto no es del todo cierto. Algunas razas de gatos son de hecho muy apegadas a sus dueños, aunque existe el mito de que estos no disfrutan tanto la compañía humana debido a que son muy independientes.

Si bien es anormal que los gatos desarrollen dependencia sobre sus dueños como lo hacen los perros, existen casos de gatos que son inseparables de sus compañeros humanos. Esto es más común en gatos que no tienen contacto con el mundo exterior más allá de personas u animales que visiten su hogar. Estos llegan a crear vínculos con sus amos tan fuertes que incluso les genera ansiedad por separación cuando este se encuentra ausente.

7. Es capaz de gruñir

Uno de los rasgos característicos de los perros es el gruñido que utilizan para amenazar o advertir. Aunque los gatos no suelen tener la capacidad de realizar esta vocalización, algunos han logrado simularla y su ronroneo suena casi como si gruñeran. De esta forma, el gato en realidad llega a parecer un pequeño perro.

8. Jadea

Los gatos son bastante conocidos por tener un porte elegante, tranquilo y pretencioso. Por esta razón, no suelen llegar a presentar jadeos, pues se mantienen serenos la mayor parte del tiempo. No obstante, ciertos felinos que en realidad parecen más un perro que un gato, tienden a jadear con la misma ternura con la que lo haría un can emocionado.

9. Aprende trucos

Si antes has tenido un gato en casa, seguro que te has dado cuenta lo difícil que suele ser educarlos y entrenarlos. En general, esto se debe a la personalidad independiente que mantienen los felinos domésticos, la cual les hace ser poco obedientes. Por ello, solo los gatos que tienden a parecerse más a un perro son tan dóciles como para aprender trucos.


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Así que ya lo sabes, si bien no es muy frecuente, algunos gatos pueden llegar a adoptar características más propias de los perros. Obsérvalos bien, ya que puedes tener un gatiperro contigo sin haberte dado cuenta.

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