Salmonelosis en gatos: síntomas y tratamiento

Es infrecuente encontrar salmonelosis en gatos, pero conviene saber qué síntomas tiene para acudir al veterinario, pues es una enfermedad que puede ser mortal.
Salmonelosis en gatos: síntomas y tratamiento
Sara González Juárez

Escrito y verificado por la psicóloga Sara González Juárez el 25 noviembre, 2021.

Última actualización: 25 noviembre, 2021

La salmonelosis en gatos tiene una incidencia bastante baja. Aun produciendo síntomas similares a los que tendría un humano, en felinos es fácil confundirla con otras dolencias de tipo digestivo. No obstante, esta enfermedad tiene un desenlace fatal si no se trata a tiempo en casi todos los casos.

En este artículo te damos toda la información necesaria para reconocer la salmonelosis en tu mascota y llegar a tiempo al veterinario, incluyendo diagnóstico, signos patológicos, tratamiento y más. Verás que la prevención alimenticia es la mejor arma para acabar con estas patologías.

¿Qué es la salmonelosis en gatos?

La salmonelosis en gatos es una enfermedad bacteriana producida por cualquier microorganismo del complejo Salmonella spp., perteneciente a la familia Enterobacteriaceae. Estas bacterias están presentes en el tracto intestinal del gato de forma natural (hasta unos 2000 tipos). Durante la infección, se encargan de colonizar el intestino delgado y los ganglios mesentéricos.

Si la enfermedad no se trata, las bacterias acaban por trasladarse a la sangre (cuadro conocido como bacteriemia), provocando sepsis y, por último, la muerte del animal. Estos microorganismos son resistentes a los jugos gástricos, las sales biliares y los movimientos del intestino (peristaltismo).

El complejo Salmonella engloba a 6 suberspecies, las cuales recogen más de 2500 serotipos.

Un gato que quiere comer carne cruda.

Causas de la enfermedad

El principal foco de infección de salmonelosis son los emplazamientos en los que viven animales considerados de granja, como gallinas, vacas y cerdos, siendo especialmente conflictivas las especies pertenecientes al grupo de las aves. Además, las bacterias puede diseminarse por cualquier vía: el agua contaminada por sus desechos, la carne, los huevos, la leche y un largo etcétera.

Cuando el agua contaminada de estas explotaciones llega a ríos y a otras fuentes de agua, las frutas y las verduras que se riegan con ella también son fuentes de contagio.

Un gato que viva cerca de un reservorio de enterobacterias de este tipo puede contagiarse de varias maneras. La más común es consumiendo los productos crudos y contaminados (leche y carne), pero también puede contraer la patología bebiendo agua sucia o a través de comidas crudas y en mal estado, en las que la bacteria tiene ocasión de proliferar.

Por otro lado, cabe destacar que un gato puede ser portador de la bacteria y ser asintomático. Si la infección llega a sus pulmones, podría contagiarla a través de aerosoles o durante el contacto con la saliva. Los felinos de su alrededor (en especial los inmunodeprimidos y los jóvenes) podrían contraer salmonelosis a través de esta vía.

Los gatos son muy proclives a lamerse entre ellos. Por esta razón, un portador asintomático puede infectar a una población entera en poco tiempo. 

Síntomas de la salmonelosis en gatos

Los síntomas de la salmonelosis aparecen a partir de las 12 horas después de la ingestión de la bacteria y pueden tardar hasta 3 días en reducir su potencia. Los signos más frecuentes son los siguientes:

  • Vómitos.
  • Diarrea: en ocasiones es sanguinolenta. Tiende a ser crónica e intermitente.
  • Fiebre.
  • Pérdida de peso.
  • Dolor abdominal.
  • Deshidratación.
  • Apatía.
  • Shock.

Diagnóstico

Como habrás notado, los síntomas de la salmonelosis en gatos podrían confundirse con los de muchos otros trastornos, como la gastroenteritis, las enfermedades metabólicas, las neoplasias y un largo etcétera. Por eso, es necesario llevar a cabo un diagnóstico diferencial para descartar el resto de dolencias.

Esto se consigue a través de un cultivo de heces, en el que se deja proliferar a las bacterias en busca de la que nos ocupa, la Salmonella. Sin embargo, estas pruebas tardan en arrojar resultados (mínimo una semana), por lo que se realizan otras técnicas complementarias mientras tanto. Estas son las siguientes:

  1. Anamnesis: a través de una entrevista completa al tutor es posible saber si el gato vive en un entorno contaminado con la bacteria, está en contacto con otros félidos infectados o ha ingerido algún alimento crudo y sospechoso.
  2. Exploración física: permite detectar la inflamación del abdomen y de los ganglios adyacentes.
  3. PCR: ofrece resultados relativamente rápidos (unos 3 días). Suele mandarse a laboratorios externos por su dificultad para interpretarla correctamente.
  4. Citología fecal: esta prueba sirve para observar de forma directa las células presentes en las heces y en el moco fecal. En presencia de infecciones bacterianas como la salmonelosis, el número de leucocitos observado será alto.

Tratamiento de la salmonelosis en gatos

El tratamiento principal será con antibióticos para combatir la bacteria. Durante el periodo de antibioterapia será necesario también tratar los síntomas con fluidoterapia, antipiréticos, antiinflamatorios, probióticos y otros métodos que pudiera necesitar el paciente.

Los glucocorticoides pueden ayudar a disminuir el riesgo en los gatos que presentan shock derivado de la infección.

Prevención de la enfermedad

Los gatos que viven en entornos rurales y en contacto con animales de otras especies tienen mayor riesgo de contraer salmonelosis. Siempre se recomienda no dejar que los félidos tengan acceso libre al exterior, pues son muchos los peligros a los que se exponen sin supervisión.

Además, un gato podría ser portador asintomático de la enfermedad y transmitírsela a otros animales del hogar, incluido el humano.

Por otro lado, se recomienda no alimentar a los gatos domésticos con comida cruda. Cualquier alimento fresco que se ofrezca al felino debe estar correctamente refrigerado, en buen estado e idealmente hervido con anterioridad a temperaturas altas. Recuerda también lavarte las manos después de tocar a tu minino, en especial cuando acabes de cocinar.

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Una enfermedad de difícil diagnóstico

A lo largo de estas líneas has comprobado que la salmonelosis en gatos es una enfermedad imposible de diagnosticar por la mera observación. Su baja incidencia en félidos es un añadido a la dificultad, pues se suele pensar antes en otras enfermedades.

Por tanto, si tu gato tiene síntomas gastrointestinales, acude al veterinario de inmediato. De esta forma, las dolencias más graves tendrán un diagnóstico precoz, mientras que las más leves se quedarán en un pequeño susto. En la salud animal siempre es mejor prevenir que curar.

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